Alberto se mudó a un departamento que no puede pagar.
Alberto Fernández hoy está más cerca de Cristina, pero más lejos de
Néstor.
No se trata sólo de una metáfora política, sino también de un flamante
dato
geográfico. En su peor momento desde que trabaja para los Kirchner, el
jefe
de Gabinete se mudó a un nuevo departamento, más grande y costoso que el
anterior, pero en el mismo barrio porteño, el coqueto Puerto Madero.
Queda a diez cuadras de las oficinas que el ex presidente tiene sobre la
calle Olga Cossettini, pero el camino a la Casa Rosada para Alberto es más
corto que antes. Allí, en Balcarce 50, lo cobija la Presidenta, su escudo
frente a la furia que Kirchner le dedica tras los últimos papelones del
funcionario en medio del conflicto con el campo, que alimentaron en las
últimas horas los rumores de renuncia y que dejaron al desnudo los frentes
internos que enfrenta el jefe de Gabinete.
La impecable nota que los periodistas Federico Mayol y Nicolás Diana
presentan en revista Noticias explica que lo curioso es que el alquiler de
ese piso de 120 metros cuadrados y tres ambientes le insume 7.000 pesos
-más
otros 1.000 de expensas-, lo cual le lleva su sueldo de funcionario
público.
¿Cómo hace para llegar a fin de mes?
Nuevo hogar. Cada mañana, Alberto espía la calle desde los ventanales del
piso 12º del complejo River View, en Juana Manso y Manuela Sáenz. Antes de
las siete, cuando sale para la Casa Rosada, el funcionario posa su mirada
sobre la inmensa Reserva Ecológica y el prolijo parque Mujeres
Argentinas -que inauguró Cristina el año pasado-, dos vistas que le dan
algo
de tranquilidad en medio de los reproches que le dedica Kirchner.
Fernández cambió de hogar hace pocas semanas. Dejó el complejo Santa María
del Puerto, donde vivía desde mediados del 2005, y se mudó al departamento
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del piso 12º de River View, dos torres de 43.000 metros cuadrados que
fueron
inauguradas en marzo del 2003. Desde hace tres años, Alberto se instaló en
el barrio más glamoroso de la ciudad de Buenos Aires.
Su nuevo departamento tiene 120 metros cuadrados -40 más que el anterior-
repartidos entre dos dormitorios en suite, un living y la cocina. Según
las
inmobiliarias de la zona, el metro cuadrado ronda los 3.000 dólares, y el
piso está valuado en 350.000 dólares, aunque un hombre de extrema
confianza
del jefe de Gabinete aseguró a NOTICIAS que Alberto alquila. Igual que en
el
complejo donde vivía antes, pero por un precio más abultado. Es que los
alquileres aumentaron y hoy están por las nubes.
Alberto paga algo más de 8.000 pesos entre el alquiler y las expensas, una
diferencia abismal con su anterior vivienda. Antes, en Olga Cossettini,
pagaba casi la mitad: 4.000 pesos de alquiler y 500 de expensas. Ahora,
destina casi su sueldo entero -gana 8.900 pesos en mano- a su nuevo hogar
y
no le queda resto para otros gastos. ¿Está consumiendo su capital o le
pide
prestado a los amigos? En una declaración jurada de años atrás, Fernández
consignaba una deuda de 130.000 pesos -la que después canceló- con su
propia
madre. Los malabares que ahora debe hacer para llegar a fin de mes, son
inimaginables. Y para colmo, trabaja todo el día.
¿Cómo hace para que le cierren los números? Alberto no nació rico y vivió
siempre de la función pública. Fue funcionario del menemismo, legislador
por
el cavallismo y cajero de la campaña presidencial de Eduardo Duhalde en
1999, semanas antes de que adquiriera su departamento de la avenida
Callao,
cuyo valor de mercado supera los 350.000 dólares. Extraño. Según la última
declaración jurada que presentó ante la Oficina Anticorrupción, su
patrimonio actual es de 651.000 pesos.
Todavía conserva la mitad de la consultora Signum, hoy desactivada: su
porcentaje accionario equivale a 778 pesos. Además, Fernández tiene
depósitos y dinero en efectivo por 155.000 pesos y 53.000 más por la venta
de un Peugeot 307. No alcanza para justificar ingresos mensuales para
solventar su nueva inversión inmobiliaria en Puerto Madero. Siempre según
su
declaración jurada, Alberto no recibe dinero por otras actividades ni por
la
venta de bienes inmuebles. Sólo vive de su sueldo.
Rutina. A los vecinos de River View, el primer edificio de torres que se
inauguró en Puerto Madero, les llamó la atención un detalle: que el
ascensor
de la torre 2 -el complejo tiene dos torres iguales- siempre esté en el
piso
12º, donde vive Alberto, y que el funcionario se mueva sin custodia.
Aunque
es poco el tiempo que el jefe de Gabinete pasa en su nuevo departamento:
sale a trabajar al alba y vuelve muy tarde, en especial en estos días en
los
que el conflicto con el campo lo tiene a maltraer. Las pronunciadas ojeras
en su rostro dan fe de sus largas jornadas laborales.
El jefe de Gabinete alertó al consorcio para mantener su nuevo hogar en
reserva. "Se mudó porque ahí tiene más seguridad", dice un amigo de
Alberto,
que todavía no pudo hacer migas con los hombres de seguridad del complejo,
una ardua tarea que dio sus buenos frutos en su anterior departamento: la
seguridad le avisaba cada vez que su novia, la diputada Vilma Ibarra,
estaba
por entrar en el edificio, tal vez para darle tiempo de ordenar la casa o
prepararle un baño de inmersión.
Un hombre que conversa a diario con el jefe de Gabinete dice que el
funcionario está exhausto y que la gestión diaria lo sobrepasó. Apenas
puede
compartir los momentos libres con su novia o disfrutar de la pileta, el
sauna y el gimnasio de River View. Eso sí, los domingos suelen almorzar en
la casa de los padres de Vilma, que -según amigos de la pareja- lo asesora
política y afectivamente.
Por estos días, la relación entre ambos pasa por su mejor momento, y como
muestra del amor que le confiesa, la diputada le hizo un mimo: dejó de
fumar
por pedido de Alberto, que no tolera el cigarrillo. Vilma le dio el toque
femenino al nuevo departamento y sus visitas son cada vez más frecuentes.
De
hecho, varios vecinos se confundieron y llegaron a pensar que era ella
quien
había alquilado.
La política. El lunes 28 de abril por la noche, luego de la reunión
secreta
que Alberto mantuvo con los ruralistas para intentar resolver el conflicto
con el agro, se reunió con el matrimonio presidencial en la Quinta de
Olivos. Fernández les había acercado un informe con los principales puntos
del acuerdo con el campo, pero Kirchner lo zamarreó sin piedad. "¡Este
arreglo no sirve para una mierda!", gritó ante la mirada atónita del
funcionario. Como pocas veces, dicen que Alberto le contestó de mala
manera.
"Hasta ahora, nunca se habían insultado como lo hicieron esa noche",
confió
a NOTICIAS un hombre de máxima confianza del jefe de Gabinete.
Un par de días antes, también en Olivos, Alberto liberó toda su ira contra
Guillermo Moreno, a quien calificó como un "perfecto imbécil" delante de
Kirchner. El ex presidente lo defendió con el mismo tono y otra vez hubo
escenas de ruptura.
En el círculo de Alberto los rumores de renuncia -sobre todo, luego de la
salida de su protegido Martín Lousteau, el ex ministro de Economía- son
cada
vez más intensos. El miércoles 30 de abril, el funcionario salió a
desmentir
su desvinculación del Gabinete, aunque él mismo les dice a sus íntimos que
está harto de los reproches de Kirchner y que se quiere ir. ¿Será verdad o
es parte de su típica estrategia de victimización para negociar más
espacios
de poder?
La Presidenta no cree que sea un buen momento para que abandone el cargo,
en
medio del prolongado conflicto con el agro, el que más dañó al
kirchnerismo
desde que está en el poder. Alberto amplió sus comodidades, se alejó de
Kirchner y se acercó a Cristina. En su peor momento desde su llegada al
poder, buscó nuevo refugio en su barrio preferido. Es un misterio cómo
hace
para pagarlo.


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