La guerra de la media luna
Trino M=E1rquez
Jueves, 15 de mayo de 2008
La visi=F3n militarista y guerrerista que inspira los movimientos
t=E1cticos y estrat=E9gicos del teniente coronel Ch=E1vez Fr=EDas, se
manifiesta cada vez que se encuentra frente a un dilema o a un reto
democr=E1tico de cierta im****tancia. Con motivo de las pr=F3ximas
elecciones de gobernadores y alcaldes ese esp=EDritu guerrero ha
aflorado como el sarampi=F3n: con virulencia. La excusa perfecta para
amenazar con atacar a la oposici=F3n con sus aviones Sukhov y sus
fusiles Kalashnikov, en el caso de que pierdan sus candidatos en los
estados y municipios m=E1s im****tantes, se la dio el referendo de Santa
Cruz en Bolivia. De la boca del se=F1or Presidente han salido sapos y
culebras para denostar a la oposici=F3n boliviana, y de paso para
zaherir y amenazar a los dem=F3cratas venezolanos.
El primer mandatario venezolano insiste en que el referendo boliviano
es sesecionista, y que en la misma onda se mueven algunos pol=EDticos
vern=E1culos, que buscan fragmentar el territorio nacional separando al
Zulia y T=E1chira. =93No permitiremos bajo ninguna circunstancia que tal
divisi=F3n se produzca=94, truena. Desde luego que todo este alboroto con
lo ocurrido en Bolivia y con las quim=E9ricas pretensiones separatistas
de grupos dom=E9sticos, solo persigue ocultar, en primer lugar, el
inmenso fracaso de sus gobernadores y alcaldes, muchos de los cuales
no han servido ni para recoger la basura de las calles, ni para hacer
nada de lo que les corresponde; en segundo lugar, trata de tapar el
fiasco que ha sido su gobierno: en medio de la m=E1s prolongada bonanza
petrolera de la que tenga memoria la naci=F3n hay inflaci=F3n,
desabastecimiento de productos b=E1sicos, inseguridad personal y un alto
desempleo, disfrazado con el manto de unas misiones que ya no
satisfacen las exigencias de su clientela, que cada vez demanda
mayores favores y privilegios.
Frente a tales desaciertos y descalabros, y ante el auge tomado **** la
campa=F1a electoral, tanto dentro como fuera de su partido -lo cual
reduce la posibilidad de que el Presidente pueda maniobrar para
suspender o postergar las elecciones fijadas tentativamente para
Noviembre- Ch=E1vez parece haber optado **** la alternativa de
aterrorizar a los votantes con una divisi=F3n territorial y con un
conflicto b=E9lico que nadie quiere, ni siquiera los militares, a pesar
de las obsecuentes declaraciones del Ministro de la Defensa.
La animosidad de Hugo Ch=E1vez tambi=E9n persigue mantener acorralada y
amenazada la descentralizaci=F3n. Desde que asciende al poder en 1999
comienza un proceso lento pero sostenido de re-centralizaci=F3n del
conjunto de competencias, atribuciones y funciones que hab=EDan sido
transferidas desde el Gobierno Nacional a los gobiernos regionales y
locales. En las =E1reas de salud, educaci=F3n, seguridad p=FAblica,
servicios p=FAblicos, programas sociales, seguridad social, el Gobierno
central, **** =F3rdenes expresas de Ch=E1vez, vuelve **** sus fueros. Nada
de fortalecer las atribuciones en estos campos. Mucho menos enviar
recursos financieros para que las gobernaciones y alcald=EDas mejoren su
desempe=F1o institucional en esas esferas. Lo que ocurre marcha en
direcci=F3n contraria: los ministerios, organismos desconcentrados de la
administraci=F3n central, empresas p=FAblicas y otros entes dependientes
del alto gobierno, reasumen las responsabilidades que hab=EDan cedido a
los gobiernos subnacionales. El presidencialismo, llevado a los
l=EDmites de la autocracia, no puede permitir que los mandatarios
regionales y locales, incluidos los partidarios de Ch=E1vez, tengan
ning=FAn nivel de autonom=EDa relativa. Para que funcione con eficiencia
la descentralizaci=F3n es necesario, en primer lugar, el di=E1logo, la
negociaci=F3n y la concertaci=F3n, pero estas pr=E1cticas no concuerdan
con
el estilo de mando de los caudillos.
Tan baja estima siente Ch=E1vez **** la descentralizaci=F3n y **** los
gobernadores y alcaldes, que en el proyecto de reforma constitucional
derrotado el 2-D, la descentralizaci=F3n desaparec=EDa consumida en las
fauces de la Nueva Geometr=EDa del Poder, en tanto los gobernadores y
alcaldes, electos a trav=E9s del voto popular, pasaban a convertirse en
figuras decorativas, pues **** encima de ellos se colocaban unos
vicepresidentes designados **** el todopoderoso dedo del Presidente de
la Rep=FAblica, quien adem=E1s pod=EDa removerlos sin tener que consultar
ni=
siquiera a la Asamblea Nacional.
En Venezuela, despu=E9s del siglo XIX, nunca ha estado en peligro la
integridad de la Rep=FAblica. Este fantasma lo levantaron algunos
notables a mediados de la d=E9cada de los 80 del siglo pasado, cuando la
descentralizaci=F3n apareci=F3 con enorme fuerza como una reivindicaci=F3n
de la provincia. Sin embargo, ni siquiera luego de realizadas las
primeras elecciones populares de gobernadores y alcaldes ese riesgo
existi=F3. Al contrario, el funcionamiento del Estado venezolano se hizo
m=E1s democr=E1tico y moderno, pues oblig=F3 al Presidente y a los
ministros=
a dialogar y concertar con las nuevas autoridades regionales.
La verdadera guerra de Ch=E1vez es contra la democracia, la
descentralizaci=F3n y la participaci=F3n popular. Ni el modesto Evo
Morales, ni la exitosa campa=F1a de los dem=F3cratas bolivianos ****
conquistar el nivel de autonom=EDa que aqu=ED se logr=F3 hace 20 a=F1os,
le
servir=E1n a Hugo Ch=E1vez de mampara para salvarse de la nueva derrota
que sufrir=E1 en Noviembre.
Ya se ha dicho: en esa nueva cita electoral la media luna puede
transformarse en luna llena para la democracia.
tmarquez@[EMAIL PROTECTED]


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