El militante socialista y catedr=E1tico de derecho constitucional P=E9rez
Royo,
tipific=F3 la invalidaci=F3n de la candidatura Aukera Guztiak, como un
hecho de
=ABrabiosa inconstitucionalidad=BB, y especific=F3 que el conjunto de
leyes
antiterroristas hab=EDan generado un aut=E9ntico =ABEstado de Excepci=F3n
Constitucional=BB. Y si bien es cierto que, finalmente, ha sido posible la
presentaci=F3n y el posterior =E9xito de la candidatura EHAK, con lo cual
queda
en parte subsanada lo relativo a la presencia institucional de Batasuna,
ello no invalida la pertinencia de la denuncia.
2. El resultado electoral supone un duro rev=E9s para la pretensi=F3n del
PNV-EA de repetir la f=F3rmula del tripartito con Ezker Batua (EB) y
llevar
adelante el Plan Ibarretxe sin cambios de entidad (qu=E9 entidad, eso es
otra
cuesti=F3n).
Para el PSE supone recuperar el liderazgo del espacio
=ABconstitucionalista=BB
y una cierta capacidad de maniobra que, esperemos, vaya en la direcci=F3n
que
ha dejado entrever, aunque sin apenas concreci=F3n, el presidente
Zapatero.
**** el contrario, el PP vuelve a su condici=F3n de segund=F3n del espacio
=ABconstitucionalista=BB, pero tras el fracaso de la =ABoperaci=F3n
reconquista=BB,
aunque en el Estado espa=F1ol todav=EDa puede intentar golpear el h=EDgado
del
PSE **** su flanco m=E1s =ABnacionalista espa=F1ol=BB.
As=ED mismo, significa un aut=E9ntico espaldarazo para Batasuna, que logra
(aunque sea en diferido) mantener su espacio en el Parlamento Vasco y,
ojal=E1, una mayor audiencia para las propuesta emanadas desde el mitin de
Anoeta, aunque esto depender=E1 de la credibilidad que le otorguen el PSOE
**** un lado y el PNV **** otro.
**** su parte, EB ve debilitado su papel en el tripartito (ya que ni en la
hip=F3tesis de que Aralar se sumase conseguir=EDan, sin el concurso de
EHAK, la
mayor=EDa necesaria para gobernar frente al =ABconstitucionalismo=BB). De
todas
formas, no es un mal resultado, teniendo en cuenta c=F3mo le va a
Izquierda
Unida a escala estatal.
Aralar, al lograr un m=E1s que meritorio esca=F1o, logra un respiro para
un
cierto tiempo. Lo cual no es moco de pavo.
3. =BF**** d=F3nde despuntar=E1 el sol? =BFUn gobierno minoritario PNV-EA
m=E1s... que
se vea abocado a convocar nuevas elecciones en un espacio de tiempo no muy
grande? =BFUn golpe de tim=F3n en una nueva direcci=F3n?
Voces cualificadas con las de Jos=E9 Luis Zubizarreta, a la saz=F3n
consejero
del lehendakari Ardanza, y actualmente un hipercr=EDtico de Ibarretxe,
abogan
**** que el PNV ponga fin al =ABsoberanismo irresponsable=BB de Ibarretxe,
mientras que otras (entre los cuales me incluyo a pesar de que mi
opini=F3n
poco representa) piden lo contrario; que sea a favor de un =ABsoberanismo
mas
consecuente=BB, basado en un acuerdo estrat=E9gico, que no tenga
car=E1cter
forzosamente gubernamental, con la izquierda abertzale.
Seg=FAn la opini=F3n del mentado ex consejero =ABresulta que tras ires y
venires
(desde 1994) **** el campo del soberanismo, el nacionalismo y la izquierda
democr=E1ticos han perdido gran parte de sus efectivos, mientras que el
constitucionalismo ha incrementado en gran medida su representaci=F3n
parlamentaria=BB. Se olvida, claro est=E1, que el =ABgiro=BB del PNV
surgi=F3 como
respuesta conjunta del nacionalismo a la ofensiva del PP y el PSOE,
quienes
tras dinamitar el Pacto de Ajuria-Enea, y negarse a siquiera discutir el
Plan Ardanza, se lanzaron al aplastamiento, v=EDa represi=F3n, de la
izquierda
abertzale. As=ED mismo, que el Plan Ibarretxe fue el resultado de la
impresionante movilizaci=F3n nacionalista frente a la tenaza del PP y la
ofensiva de ETA (a quien tras la ruptura del pacto de Lizarra, le daba
pr=E1cticamente igual que gobernase Ibarretxe o Mayor Oreja), cosa que
alarm=F3
incluso a una parte im****tante de la propia base social de la izquierda
abertzale (que de nuevo vuelve a su opci=F3n tradicional sobre todo ****
solidaridad frente a la ilegalizaci=F3n y **** la falta de respuesta
positiva
a la oferta de Anoeta).
Hoy en d=EDa, ha bajado la polarizaci=F3n gracias a la derrota del PP a
escala
estatal y el giro que se observa **** parte de ETA, aunque todav=EDa no se
sabe bien d=F3nde terminar=E1. Se vuelve a una situaci=F3n en apariencia
similar
a la de 1990-95. Pero s=F3lo en apariencia.
4. El PSE debe ser consciente de que le conviene abrir m=E1s que cerrar
puertas. La =E9poca Redondo, marcada **** una clara dependencia al PP,
adem=E1s
de enconar la situaci=F3n (imposibilitando toda salida, degradando la ya
escasa calidad democr=E1tica del de sis- tema constitucional), le
perjudic=F3
profundamente debilit=E1ndole y convirti=E9ndole en un partido subalterno
y, lo
que es peor, sin l=EDnea propia. Ello no fue bueno, ni para Espa=F1a ni
para
Euskadi.
El PNV deber=EDa ser consciente de los l=EDmites de su pretensi=F3n de
colocarse
siempre =ABen medio=BB. En el justo medio. Ni con unos ni con otros, pero
manejando la sart=E9n **** el mango.
El =E9xito relativo de EHAK (si lo comparamos con el EH del 98, no del 91)
confirma la virtualidad de la tregua de facto de ETA durante el periodo
pre
y electoral (que sin duda ser=EDa mucho mayor de ser expl=EDcita) y del
cambio
de tercio pol=EDtico derivado de la propuesta de Anoeta. Mientras que, ****
el
contrario, lo que se llam=F3 =ABsocializaci=F3n del sufrimiento=BB
anterior al
pacto de Lizarra-Garazi, y el falso =ABsalto cualitativo=BB que
acompa=F1=F3 a la
ruptura de la tregua, ser=EDan la otra cara de la moneda. Otra cuesti=F3n
diferente ser=E1 si de esa adecuaci=F3n a la situaci=F3n objetiva se
deriva una
moderaci=F3n en sus contenidos es- trat=E9gicos, pero esto, en principio,
no
tiene **** qu=E9 ser as=ED.
5. En consecuencia, se abre un per=EDodo donde se requiere separar el tema
de
la violencia del contencioso pol=EDtico. Dando prioridad y urgencia a lo
primero, sin descuidar lo segundo, que s=F3lo puede venir de la mano de
cambios de entidad, siendo el principal, el reconocimiento del =E1mbito
vasco
de decisi=F3n.
Para lo primero se requiere voluntad para salir de un atasco que a todos
perjudica, ya que la violencia de un lado y la represi=F3n del otro, o
viceversa, golpea a todos.
Para lo segundo, sin embargo, se necesitan modificaciones im****tantes en
la
correlaci=F3n de fuerzas entre los distintos espacios (el llamado
constitucionalista y el abertzale) y en el interior de los mismos (****
ejemplo que triunfen los soberanistas sobre los autonomistas dentro del
mundo abertzale y que entre los constitucionalistas ganen las posiciones
favorables a reconocer el derecho a decidir de Euskal Herria) .
6. Durante quince a=F1os el nacionalismo ha ido perdiendo posiciones (que
gan=F3 durante los primeros a=F1os de la transici=F3n) frente al
=ABconstitucionalismo=BB a causa de los errores cometidos **** sus dos
extremos:
el militarismo de ETA y el entreguismo del PNV. La rectificaci=F3n tiene
que
venir de la mano de la conjunci=F3n de fuerzas en torno a un soberanismo
democr=E1tico, integrador y socialmente progresista, tal como preconiza el
sindicato ELA, en cuyo seno se rehaga una izquierda vasca, respetuosa de
su
pluralidad, con clara vocaci=F3n autodeterminista y perfiles netamente de
izquierdas. Es decir, que pueda abordar sin m=E1s demora la pelea social,
democr=E1tica y medioambiental, tantas veces pospuesta o relegada, **** la
urgencia o prioridad de otras tareas. -
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