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El infierno de los sin derechos en el Reino de España

by "Shaman" <shaman91@[EMAIL PROTECTED] > Jun 24, 2008 at 12:42 PM

23-06-2008
Un re****taje sobre los centros de internamiento para extranjeros
El infierno de los sin derechos en el Reino de España

Sara Prestianni
Il Manifesto

La pasada semana, el Parlamento europeo aprobaba la llamada "directiva de
la 
vergüenza" contra la inmigración ilegal con el indecente voto a favor de 
todos los europarlamentarios del PSOE, excepción hecha de los señores 
Borrell y Obiols, cuya disidencia e "indisciplina" acaso habrá servido
para 
salvar algo del honor democrático del socialismo español ante los pueblos 
del mundo. No podía venir en momento más o****tuno este re****taje de la 
periodista italiana Sara Prestianni sobre los centros de internamiento
para 
extranjeros ilegales en España, el infierno de los sin papeles y sin 
derechos.

Barcelona, Málaga, Algeciras. Inicialmente eran 8 y han pasado a ser 10
los 
"centros de internamiento para extranjeros" que, en realidad, son
prisiones 
de máxima seguridad puras y duras, en las que ningún diputado español
tiene 
derecho de entrar. Barrotes en las ventanas, tiempos reglamentados y 
policías que vigilan las jornadas de los emigrantes, entre los cuales hay 
también menores y mujeres embarazadas.

El miércoles 28 de mayo, el ministro español del Interior, Rubalcaba, 
anunciaba, al calor de la discusión relativa a la directiva europea sobre 
repatriaciones, la modificación de la ley sobre la inmigración, con el 
objetivo de prolongar de 40 a 60 días el límite máximo de detención en los

centros de permanencia tem****al españoles. Pero pocos conocen qué es lo
que 
está ocurriendo realmente tras los muros de los 10 centros de detención 
existentes en el territorio español. Durante los últimos años, tan solo 
algunos parlamentarios europeos han recibido la autorización para entrar, 
ningún diputado nacional, y tampoco las asociaciones que desde hace tiempo

luchan **** que sea haga la luz sobre las cárceles para emigrantes, han 
podido franquear la puerta de los CIE (centros de internamiento para 
extranjeros) españoles. En julio de 2007, en el ámbito de la investigación

promovida **** la Comisión Libe sobre las "Condiciones de los ciudadanos de

terceros países hospedados en los centros (campos de detención, centros 
abiertos y zonas de tránsito) atendiendo en particular a los servicios 
disponibles **** personas con necesidades específicas, en los 25 Estados de

la Unión Europea", logramos franquear el umbral.

Ante nosotros, puras y duras prisiones de máxima seguridad donde los 
emigrantes son "acogidos" tras el desembarco en territorio español o 
"aguardan" el procedimiento de expulsión. De Madrid a las Canarias, el 
escenario se repite: celdas cerradas con llave día y noche, instalaciones
en 
pésimo estado, sobre todo en los centros del sur, solo personal 
perteneciente al cuerpo de Policía Nacional, una total incomunicación con
el 
mundo exterior, un servicio de asistencia psicosanitario ausente o 
profundamente deficitario y numerosos testimonios recogidos sobre
violencias 
perpetradas contra los emigrantes **** parte de los vigilantes.

Los centros de detención en España eran inicialmente 8, después pasaron a 
ser 10, so pretexto de la "emergencia **** invasión" durante el verano del 
2006, cuando, como respuesta a la llegada a las costas de las Canarias de 
cayucos, que procedían de Senegal y Mauritania, dos campamentos militares
de 
la época franquista fueron habilitados como centros de detención, Las 
raíces, en Tenerife, La Isleta en Gran canaria.

Nuestras visitas comienzan en el CIE de Barcelona , centro de detención 
modelo, abierto en agosto de 2006, tras la clausura de otro, tristemente 
famoso, el de La Verneda. El nuevo centro reluce como una patena, las
celdas 
están limpias, así como los espacios comunes y el comedor, pero se asemeja

más una cárcel de máxima seguridad que a un lugar de detención **** un
delito 
administrativo, como lo es el hecho de no tener papeles.

Las rejas de los ****tones se cierran detrás de nosotros, y el director del

centro, comandante de la Policía Nacional, comienza la visita
ilustrándonos 
sobre los dos bloques el masculino y el femenino, que tienen una capacidad

total de 226 plazas. Continuamos con las celdas de aislamiento, previstas 
para quien no se com****ta según el reglamento del centro, es decir, en la 
práctica, para quien se queja de las condiciones carcelarias o se rebela 
ante la expulsión. El nicho de aislamiento tiene tan solo un catre y
ningún 
acceso a la luz exterior, solo una pequeña rejilla que da al corredor. Al 
lado, han sido habilitadas dos celdas especiales para núcleos familiares, 
que se diferencian de las otras **** el hecho de estar provistas de una 
pequeña cama para los neonatos y de un pequeño sofá. España, a diferencia
de 
Italia, permite la detención de menores, aunque vayan acompañados, y de 
mujeres embarazadas, aunque se encuentren en avanzado estado de gestación.

Los emigrantes que están detenidos deben respetar un férreo horario que 
jalona su jornada: despertarse a las 8, 30 y desayuno; de las 10 a las 13,

30 permanecen recluidos en el patio o en la sala común, ****que las 
habitaciones quedan cerradas; de las 13, 30 a las 16 deben trasladarse 
obligatoriamente a la zona de alojamiento, que, acto seguido, es cerrada
con 
llave; las visitas están previstas de las 17 a las 19; a las 19,30 cenan y
a 
continuación son acompañados a las celdas, que son cerradas con llave a
las 
23. En algunos centros, como en el de Madrid, las celdas, cerradas durante

la noche, no están provistas de servicios higiénicos y los detenidos, como

nos cuenta una joven mujer embarazada, se ven obligados a orinar en el 
lavabo.

Al llegar a las celdas comunes nos encontramos ante una escena que se 
repetirá, inevitablemente, en todos los centros: los emigrantes se
apretujan 
junto a los barrotes, gritan, llamando la atención de la única persona que

no lleva uniforme que han visto entrar en el centro, para narrarle las 
trágicas condiciones en las que se encuentran. Uno de ellos nos cuenta que
a 
penas acaba de desembarcar en España. Salió del Camerún dos años y seis 
meses antes -dice-, ha pasado un año y ocho meses viviendo en los bosques
de 
Marruecos en condiciones de total precariedad y expuesto a persecuciones y

violencias. No quiere volver a Camerún y no comprende **** qué debe estar 
detenido, esperaba que España fuese diferente y que las vejaciones a las
que 
ha sido sometido en Marruecos, nuevo gendarme de Europa, hubiesen
terminado.

Pero para comprender lo que es un centro de detención en España es
necesario 
bajar al sur y visitar el CIE de Málaga y el de Algeciras. Las dos
ciudades 
andaluzas habían sido, durante los últimos años, el principal punto de 
llegada a España, antes de que fuese instalado el SIVE, el sistema de
radar 
e interceptación marítima, que desplazó las puertas de Europa a las 
Canarias. Tras la colaboración de Senegal y Mauritania en las operaciones
de 
control de fronteras, en el marco de acción del Frontex, el punto de
partida 
hacia Europa se ha vuelto a desplazar nuevamente a Marruecos, a Alhucemas,
y 
las costas de la península española vuelven a ser el primer lugar de
llegada 
de centenares de emigrantes.

El centro de Algeciras es la antigua cárcel de la ciudad -un viejo
edificio 
totalmente abandonado- , el de Málaga, una edificación que data de 
principios del siglo XX, utilizada anteriormente como convento de monjas y
a 
continuación como cuartel militar, para quedar abandonada luego durante 
muchos años, antes de ser habilitada como centro de detención. En ambas 
edificaciones el personal pertenece a la Policía Nacional, desde el
director 
del centro hasta el médico de turno. El centro de Málaga, cuya clausura ha

sido exigida **** el mismo fiscal del estado es tristemente célebre **** las

denuncias sobre abusos ***uales cometidos **** parte de los policías sobre 
las detenidas. A pesar de las graves acusaciones, el centro sigue activo: 
con una nueva gestión, las detenidas violadas han sido expulsadas y los 
policías han sido trasladados a otro centro. Los emigrantes viven en naves

comunes completamente a oscuras, ****que los enrejados de las ventanas son 
tan tupidos que no dejan pasar la luz, el resto del tiempo lo pasan en un 
patio de 10 metros cuadrados al que no hemos tenido acceso, **** motivos de

seguridad.

Pero es en el centro de El Matoral, uno de los mayores campos de detención

europeos, cuya capacidad oficial es de 1010 personas (pero que ha llegado
a 
contener hasta 2000), situado en Fuerteventura, isla del archipiélago de
las 
Canarias, donde las condiciones de detención se degradan más todavía. El 
centro está dividido en dos zonas, **** un lado dos grandes naves con una 
capacidad para 350 personas cada una, dotadas de un baño y alguna ducha e 
inundadas de desperdicios a***ulados durante días. **** otro lado 
pequeñísimas celdas, pero dotadas de una veintena de literas cada una, se 
alinean una tras otra. En la penumbra, las caras de los emigrantes 
encerrados se acercan a las rejas, todos van vestidos de igual modo y
narran 
la misma trágica historia de la travesía del mar. Nos cuentan también que 
pasan los días encerrados en las celdas, y que salen una vez al día, para 
comer. Entre ellos, muchas caras de menores reconocidos como mayores ****
el 
test óseo al que han sido sometidos en la jefatura de policía, 
inmediatamente después del desembarco. Tendrán el mismo destino que los 
demás: la alternativa entre un vuelo a la península para después ser 
liberados y convertirse en nuevos clandestinos de Europa o un vuelo con 
destino al país de procedencia. Desgraciadamente no les está permitido 
elegir entre una u otra alternativa, este poder está en las manos de los 
gobiernos europeos y africanos, que firman acuerdos de readmisión y envían

fondos para permitir la repatriación inmediata de los emigrantes que 
desembarcan en territorio europeo.

A muchos emigrantes los encontramos en fila ante el ambulatorio, con el 
cuerpo torturado **** las heridas infectadas que se han causado durante los

15 días de la travesía en las carretas del mar, quemaduras de carburante o

picaduras de insectos. Solo una monja voluntaria cuya presencia en el
centro 
es intermitente, desinfecta momentáneamente las heridas, pero su 
contribución resulta limitada frente al número de la población presente.
Al 
médico, dicen, no lo ven desde hace al menos una semana. No nos sorprende
en 
consecuencia saber que a uno de los jóvenes subsaharianos llegados a 
Barcelona tras 40 días de internamiento en las Canarias le tuvieran que 
amputar una pierna. La herida producida **** las condiciones de extrema 
precariedad del viaje hasta la costa senegalesa, infectada **** el agua 
mezclada con carburante durante la travesía se gangrenó hasta el extremo
de 
no dejar otra solución que la amputación. Pero los emigrantes del Cíe y
del 
Matoral en Fuerteventura, no solo se lamentan de la falta de asistencia. 
Hablan también de violencias físicas **** parte de la policía que controla
el 
centro, golpes de ****ra reservados a quien se sale de la fila obligatoria 
durante la distribución de la comida o a quien, simplemente, trata de 
oponerse al viaje de expulsión. Precisamente para evitar este "problema", 
nos dice un policía, generalmente no se dice nunca al detenido que va a
ser 
expulsado, sino que se prefiere hacerle creer que va a ser trasladado a la

península. Esta práctica es confirmada también **** el director del centro,

quien, como dice la placa exhibida en su oficina, siguió un "curso de 
perfeccionamiento" con los carabinieri italianos durante la época del 
desembarco de las balsas neumáticas albanesas en Puglia, y parece sentir
una 
gran nostalgia de aquel tiempo.

La violencia de la policía que gestiona y controla la institución, es 
denunciada también **** los emigrantes del centro de detención de Madrid. 
Cuando nos ven llegar se agolpan ante las rejas de la celda común donde se

les obliga a pasar el día entero: encerrados, obligados a pedir permiso a 
los policías incluso para poder ir al baño. Entramos, entre los
desperdicios 
y el hedor a orina que penetra la garganta, las narraciones se repiten: 
arrestos, detenciones arbitrarias, violencias. Las visitas terminan, los 
centros se cierran, pero la movilización ya ha comenzado y en España se 
preguntan qué es lo que está sucediendo realmente tras los muros de estos 
centros que se parecen mucho más a una cárcel de máxima seguridad que a un

centro de detención administrativa. El 21 de junio, los militantes y las 
asociaciones españolas se han dado cita ante el centro de detención de 
Málaga, para exigir, definitivamente, su clausura.
 




 2 Posts in Topic:
El infierno de los sin derechos en el Reino de España
"Shaman" <sh  2008-06-24 12:42:16 
=?ISO-8859-1?Q?Re=3A_El_infierno_de_los_sin_derechos?=
=?ISO-8859-1?Q?El_Burgu=E  2008-06-25 09:01:32 

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