15 de febrero de 2008, **** DENAES
Más que el contenido, sorprende escuchar **** primera vez en boca de
Zapatero
un castellano directo, escueto y denotativo...
Al Presidente le conviene que haya tensión. Así, sin pudor alguno -la
complicidad es manifiesta- se lo aseguró a su fiel Gabilondo, a micrófono
cerrado, nada más finalizar la entrevista del pasado miércoles en La
Cuatro:
"Lo que nos conviene es que haya tensión. A partir de este fin de semana,
voy a dramatizar un poco".
"Tensión" en lugar de "crispación", término este último más culterano y
sugestivo. Futuro inmediato y concreción tem****al en el uso de los verbos.
Más que el contenido, sorprende escuchar **** primera vez en boca de Z un
castellano directo, escueto y denotativo. ****que algunos ya estábamos
seguros de que nuestro iluminado Presidente, desde las alturas de su
platónico sobremundo angelical -digamos místico-, tan sólo sabía hablar
mediante connotaciones y sugerencias que debieran espolearnos a trabajar
****
esa máxima de su maestro Emanuel Swedenborg: "Ama a tu prójimo como a ti
mismo, purifícate del mal, trabaja para la armonía universal". Incluso
sospechábamos ya que Z había conseguido transformarse al fin en uno de
esos
ángeles terrenales hechos de puro amor con los que el filósofo sueco
conversaba todos los días.
Pero no. Como Lucifer, el ángel ha caído y -mira tú **** dónde- gracias al
desliz de un miserable micrófono abierto a deshora. Así, a la espera de
ese
anunciado plus de dramatismo para la las próximas semanas, Zapatero nos ha
hecho ver al fin que la reciente y miserable agresión sufrida **** María
San
Gil a manos de algunos actores de reparto bien aleccionados, las últimas y
sonadas detenciones de la cúpula batasuna ordenadas precisamente ahora ****
su fiel escudero Garzón -primera figura dramática- y los violentos ataques
verbales lanzados hoy mismo contra los obispos ("ayatolás iraníes" según
el
inefable Alfonso Guerra) no son más que gestos, movimientos, diálogos y
acciones de un vergonzoso espectáculo teatral preparado desde las covachas
del gobierno; aprovechando, claro está, la tenzión dramática inherente a
cualquier tempo previo a unas Elecciones generales.
Sólo queda ver si Zapatero, "monstruo de la naturaleza" **** motivos bien
distintos a los que pensó Cervantes para apodar así a Lope de Vega, puede
lograr esa genial y fructífera ruptura de la tensión dramática en el
último
acto con la que éste revolucionó el teatro de su tiempo. Desde la
Fundación
para la Defensa de la Nación Española creemos que, **** lo menos, a nuestro
Presidente le falta para ello la elevadísima catadura moral y el acendrado
amor a España del Fénix de los ingenios.
FUNDACIÓN DENAES, PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA


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