11 de marzo de 2008, **** DENAES
Tras la irrupción en campaña de la banda terrorista ETA con el golpe de
efecto que ha supuesto el asesinato -sin duda que muy bien calculado- del
ex
concejal socialista Isaías Carrasco, la mayoría de los electores españoles
han ocasionado una nueva victoria del Partido Socialista en las elecciones
legislativas del 9 de Marzo. Tal victoria podrá sin duda interpretarse
(****
ejemplo, desde el entorno del gobierno de Z) como la más terminante e
inapelable ratificación democrática -**** medio del «veredicto de las
urnas»-
de la estrategia seguida durante la pasada legislatura **** el presidente
Zapatero y la correspondiente «condena» **** parte de la mayoría de los
españoles de la «crispación» introducida en la escena política **** el
Partido Popular, una vez que se ha constatado efectivamente que «España no
se había roto», tal y como lo pudo señalar, con la destreza propia de un
trilero que ocultara la posición de la ficha a la vista de una clientela
indocta, el propio ZP en el último debate televisivo.
Sin embargo, y cuando tratamos de mantenernos enteramente al margen de las
buenas dosis de fundamentalismo democrático que tienden a alimentar los
análisis al uso (**** ejemplo periodísticos), fundándonos para ello en la
evidente circunstancia de que la substancia de la Nación española no se
agota sin duda alguna en la forma democrático parlamentaria de la que la
propia ciudadanía «se dotó», al parecer, el año 1978, resulta bien
diáfano,
al menos desde la perspectiva de la Fundación DENAES para la Defensa de la
Nación Española, que la parte, esencial, de los ciudadanos españoles que
han
«elegido» al candidato del Partido Socialista en las legislativas se ha
convertido con ello, **** su negligencia, en una ciudadanía responsable
causalmente -**** no decir culpable- de la estrategia desplegada **** ZP en
los cuatro años de gobierno socialista: **** ejemplo, de su estrategia «de
Paz» en el pasado «proceso»... o en los que vengan en los próximos años,
pero también de su estrategia concerniente al «Estatut», a la España
«plural» o a la contem****ización cómplice con las amenazas formales y
públicas que penden sobre la soberanía nacional.
Pues bien: cuando estas amenazas de destrucción secesionista de la
soberanía, cuya rotundidad no podía ciertamente ser mucho mayor, resultan
soslayadas como si efectivamente careciesen de im****tancia, **** la
indolencia propia de los ****tadores de la misma soberanía amenazada que
prefieren, al parecer, tener «motivos para creer», los propios españoles
comienzan a comparecer a título de responsables -al menos, insistimos, en
sentido causal- del peligro que se cierne sobre la Nación española.
FUNDACIÓN DENAES, PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA


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