30 de abril de 2008, por DENAES
Así tituló Goya uno de sus más famosos grabados en el que se recoge una
escena de las tantas que debieron presenciar los españoles, él entre
ellos,
ante el avance invasor de las tropas francesas hace hoy alrededor de
doscientos años.
Y si traemos a colación este título y esta fecha, se debe a que hoy es
noticia la despedida de la política de uno de los gobernantes españoles
que,
como Goya, también podrá decir "Yo lo vi" cuando haga memoria -no
"histórica", sino personal- de la etapa que él mismo ha dicho que hoy se
cierra. Nos referimos a Eduardo Zaplana.
Puede que la mencionada etapa, concluida para su carrera política
personal,
siga un ritmo distinto para la propia España; en cualquier caso, creemos
no
equivocarnos al decir que dio comienzo con las más horribles escenas de la
historia contemporánea de la Nación española: los atentados terroristas
del
11 de marzo de 2004.
Planeados para dar la victoria al Partido que había anunciado previamente
que retiraría las tropas de Irak si ganaba las elecciones, y que convirtió
de este modo a España en el blanco perfecto de la acción terrorista, la
tragedia concluye, al menos así lo cree nuestro protagonista, con la
segunda
victoria electoral de ese Partido. Y, al contrario que Goya, Zaplana ya no
puede o no quiere decir "Yo lo vi" tan solo ocho años después.
Denunciar lo evidente del desastre de Zapatero fue su estrategia durante
la
primera legislatura como portavoz en la oposición, resistiendo los golpes
más bajos, aceptando de buen grado la tergiversación de su imagen y de sus
palabras, cargando, en definitiva, con uno de los sobrenombres más ruines
que la propaganda periodística del PSOE dio en crear: "la cara del 11-M".
Hoy afirma que su decisión es favorable al "momento político", aunque esa
su
manera elegante no nos oculte que su marcha obedece a una nueva forma de
hacer oposición que consiste en "mirar al futuro", como si esto fuera
posible sin apoyarse en el pasado.
Un pasado, por ejemplo, como el de hace apenas unos meses, tras la famosa
sentencia que hemos de acatar so pena de ser declarados enemigos de la
democracia, en el que el PSOE continuó con la manipulación de aquellos
terribles atentados; o un pasado, no lo olvidemos, en el que la plataforma
PAZ de los "intelectuales" abonados al canon nos seguía recordando aún la
Guerra, la misma, la de Aznar .
Desde La Fundación DENAES para la Defensa de la Nación española sirva este
editorial como homenaje al político que tras dieciocho años de carrera ha
decidido abandonar una profesión tan difícil como ingrata. Nosotros lo
vimos, Sr. Zaplana.
FUNDACIÓN DENAES, PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA


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