8 de mayo de 2008, por DENAES
El próximo 17 de Mayo a las 11.00 horas, la Fundación DENAES inaugurará un
Monumento a las Víctimas del terrorismo en la plaza de la República
Dominicana de Madrid. Se trata justamente del lugar donde el 24 de julio
de
1986 doce guardias civiles murieron a manos de ETA y donde el pasado año,
en
medio de la indignación popular al ver a su asesino pasearse
tranquilamente
por las calles donostiarras, surgió un santuario cívico que acogió el
homenaje espontáneo de toda una multitud a la memoria de aquellas
víctimas,
pero también a la libertad y a la dignidad de todos los españoles aún
orgullosos de serlo.
La Fundación DENAES recogió el testigo y ha materializado su particular
homenaje a través de un monumento financiado por ciudadanos anónimos,
creado
en bronce por el artista Pedro Requejo en forma de vértice (3,10 metros de
alto x 2,20 de ancho) y presidido por una figura de la libertad que
enarbola
la bandera nacional. La sigue una víctima del terrorismo y decenas de
españoles, figuras a través de las cuales hemos querido transmitir un
doble
mensaje: la profunda identidad entre España y las víctimas del terrorismo
y
la fortaleza del espíritu de la Nación, que surge precisamente en aquellos
momentos históricos más difíciles.
Hora es ya de que los todos ciudadanos consigamos entender el hondo
vínculo
que une a la Nación española con la sangre que se ha vertido por ella. En
este sentido, todas las víctimas del terrorismo son también víctimas de
una
España malinterpretada, desnaturalizada y a menudo traicionada
precisamente
por quienes tienen el deber de defenderla. Desde su origen la Fundación
DENAES se ha marcado la tarea de explicar y recordar la vigencia de este
nexo entre Nación y víctimas, promoviendo al mismo tiempo el amor
desinteresado a la primera y la obligación moral de homenajear a las
segundas.
De ahí que la Fundación DENAES, profundamente convencida de la utilidad y
trascendencia de este acto, realice un fervoroso llamamiento a para acudir
al mismo portando, si es posible, la enseña nacional; con la conciencia de
que al hacerlo estaremos ayudando a remover los obstáculos y vencer a los
enemigos -no, por porfiados, invencibles- que impiden la consecución de
una
España encarnada en el mismo dolor de sus víctimas y por tanto justa,
libre
y a la altura -en fin- de su heroico pasado.
Ello resulta más evidente, si cabe, teniendo en cuenta que se trata del
único monumento en Madrid a las víctimas del terrorismo, excluyendo el
dedicado a las del 11-M. La ocasión, por tanto, merece la máxima
participación y el mayor de los entusiasmos. Allí nos vemos.


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