El derecho a la democracia
La arbitraria y pol=EDtica remoci=F3n, en 2003, de los magistrados de la
Corte Contencioso Administrativa, quienes en su momento se opusieran al
ejercicio ilegal de los m=E9dicos cubanos dentro de nuestro territorio o
a la persecuci=F3n de oficiales de la Fuerza Armada, **** discrepantes
con la conducta disoluta del Presidente Hugo Ch=E1vez Fr=EDas, ha sido
conocida, en audiencia p=FAblica, **** la Corte Interamericana de
Derechos Humanos.
Una vez como dicte su sentencia, es probable que la historia de las
relaciones del gobierno de Venezuela con los gobiernos de Las Am=E9ricas
se sit=FAe en un antes y un despu=E9s; un antes y un despu=E9s, cabe
precisarlo, al ingreso de Jos=E9 Miguel Insulza a la Secretar=EDa de la
OEA: el m=E1s emblem=E1tico alcahuete regional =96 as=ED y sin
adjetivaciones subalternas =96 de nuestro deterioro democr=E1tico.
=A0
Los casos anteriores de El Amparo, El Caracazo, los muertos de Vargas,
entre otros y que dieran lugar a iguales demandas contra el pa=EDs ante
el =F3rgano judicial interamericano, concluyeron todos en una
declaratoria de nuestra responsabilidad **** hechos internacionalmente
il=EDcitos. Se trat=F3, entonces, de supuestos desdorosos y muy
dolorosos, **** implicar violaciones graves y consumadas del derecho a la
vida y a la integridad personal **** funcionarios policiales y militares
venezolanos, ocurridas en distintas etapas de nuestra historia
pol=EDtica, cuando el Estado y su Poder Judicial no se mostraron capaces
de remediarlas **** si solos.
=A0
Sin desmedro de =E9stos, el caso de la coloquialmente denominada
Cortesita o de la remoci=F3n de sus jueces Ana Mar=EDa Ruggeri, Juan
Carlos Apitz y Perkins Rocha, es el primero que pone a prueba y somete a
veredicto internacional la verdad o la falacia de nuestra democracia y
de sus instituciones de garant=EDa.
=A0
No implicar=E1 =E9ste, como lo pretende con su brutal amnesia o
desconocimiento la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa
Estela Morales, un juicio acerca de una cuesti=F3n meramente
disciplinaria e interna que en nada afecta al Estado que manda Ch=E1vez
o a sus poderes p=FAblicos, o que justifique, **** la raz=F3n dicha, el
absurdo y contumaz reclamo de aquella a la Corte de San Jos=E9 para que
respete nuestras decisiones judiciales soberanas.
=A0
Caben al respecto y **** lo pronto dos comentarios.
=A0
Luisa Estela Morales fue v=EDctima igual de la medida disciplinaria de
remoci=F3n e inhabilitaci=F3n para el ejercicio de funciones judiciales
que ahora involucra a los ex jueces Ruggeri, Apitz y Rocha. Pero la
primera, a diferencia de =E9stos, de nuevo es Juez y a la saz=F3n cabeza
del Poder Judicial, **** sirviente fiel =96 eso s=ED - de nuestro
reformador constitucional frustrado, Jefe del Estado en ejercicio, y
comandante de una Revoluci=F3n sin destino.
=A0
El juicio a la democracia que conlleva el asunto de la Corte Contencioso
Administrativa, en la pr=E1ctica ha lugar, adem=E1s, **** ausencia y
debido a las graves omisiones de la OEA y de su Consejo Permanente:
renuentes a adoptar, luego de la elecci=F3n de Insulza, medidas
o****tunas de seguimiento o preventivas acerca de los muchos hechos y
actos ocurridos bajo el r=E9gimen chavista que implican violaciones
flagrantes a la Carta Democr=E1tica Interamericana y a casi todos sus
est=E1ndares.
=A0
El caso de la Ruggeri y sus colegas ex jueces se refiere, es verdad, a
violaciones puntuales sufridas **** =E9stos en sus derechos humanos al
debido proceso, a las garant=EDas judiciales y al trato no
discriminatorio cuando fueran destituidos de sus cargos; pero tales
atentados =96 es lo que im****ta y destaca - se explican de conjunto en
una fractura corriente y vigente, en Venezuela, de los principios de
separaci=F3n e independencia de los poderes p=FAblicos y de acceso al
poder y su ejercicio conforme al Estado de Derecho, que son elementos
esenciales de la democracia representativa.
=A0
La acusada renuncia **** la OEA al ***plimiento de sus deberes
institucionales de garant=EDa colectiva de la democracia, =FAnicos que
justifican su existencia desde 1948, encontrar=E1 ahora y **** defecto,
pues, un recodo - para beneficio y solaz de las v=EDctimas venezolanas
del "derecho a la democracia" - con la aplicaci=F3n alternativa, en sede
de la Corte Interamericana, de la Convenci=F3n o Pacto de San Jos=E9:
que asegura, m=E1s all=E1 de los Estados y de sus gobiernos, los
derechos fundamentales de toda persona en el Hemisferio, sea cuales
fueren sus convicciones pol=EDticas.
=A0
Con anterioridad y a prop=F3sito de otro caso similar, relacionado con
la destituci=F3n de los miembros del Tribunal Constitucional peruano, la
Corte Interamericana puso en su justo medio, des****=E1ndolo, al gobierno
del aut=F3crata Alberto Fujimori, cuya experiencia diera lugar a la
aprobaci=F3n de la Carta Democr=E1tica Interamericana.
=A0
Ahora le toca a la Venezuela de Ch=E1vez.
=A0
Entre l=EDneas
=A0 =95=A0=A0=A0=A0=A0=A0=A0 La democracia no son s=F3lo elecciones. De
all=ED que no le bast=F3 a Alberto Fujimori ser electo Presidente del
Per=FA para sostenerse como dem=F3crata. La democracia reclama, para ser
tal, de legitimidad originaria, que la encuentra en el acto electoral.
Pero deja de ser tal cuando no se com****ta como tal, comprometiendo su
legitimidad de ejercicio o de desempe=F1o.
=A0
=95=A0=A0=A0=A0=A0=A0=A0 La ense=F1anza no se hace esperar para
Venezuela. Hugo Ch=E1vez fue electo y reelecto Presidente de la
Rep=FAblica, pero ha venido comprometiendo seriamente, durante su
mandato, los elementos esenciales de la democracia y los componentes
fundamentales de su ejercicio. Las estad=EDsticas y no solo el caso de
la Cortesita, hablan **** si solas.
=A0
=95=A0=A0=A0=A0=A0=A0=A0 Los atentados del derecho a la vida han crecido
escandalosamente hasta el presente: 5.968 homicidios ocurrieron durante
1999 y fueron m=E1s de 12.500 homicidios en 2007.
=A0
=95=A0=A0=A0=A0=A0=A0=A0 El derecho a la alimentaci=F3n se ha visto
gravemente afectado. El incremento del costo de los rubros esenciales a
los que dedica el venezolano el 50% de su ingreso, ha sido de 777,6 ****
ciento en 9 a=F1os. Y el problema es que ahora, al deterioro del poder
adquisitivo se le suma la escasez en anaqueles de abastos y mercados.
=A0
=95=A0=A0=A0=A0=A0=A0=A0 El derecho a una vivienda propia, el llamado
techo para todos, desapareci=F3 de las realizaciones del Gobierno. En 9
a=F1os se construyeron 248.860 viviendas: una meta que en el pasado y en
tiempos de vacas flacas, alcanzaba cualquier gobierno en s=F3lo tres
a=F1os de gesti=F3n.
=A0
=95=A0=A0=A0=A0=A0=A0=A0 Y si se trata de la salud, la celebrada
Misi=F3n Barrio Adentro, no impidi=F3 en 9 a=F1os que Venezuela
regresara a su circunstancia de inicios del siglo XX: las endemias y
epidemias propias a nuestro anta=F1o drama de pa=EDs rural han vuelto
**** sus fueros, con virulencia inusitada. Y paremos de contar.
=95=A0=A0=A0=A0=A0=A0=A0 Inteligente. As=ED podemos decirlo del
presidente colombiano, =C1lvaro Uribe, quien decidi=F3 no caer en las
provocaciones constantes de su hom=F3logo venezolano. No responder=E1 a
sus constantes insultos y ofensas, pues entiende bien que Hugo Ch=E1vez
lo hace a prop=F3sito, deliberadamente, para levantarse ante la
adversidad y remontar la cuesta de sus fatales errores pol=EDticos.
As=ED deber=EDa com****tarse la oposici=F3n, obviando los trapos rojos y
centr=E1ndose en construir y mirar hacia adelante, dejando que los
muertos entierren a sus muertos. As=ED de simple.
=A0
Asdr=FAbal Aguiar
correoaustral@[EMAIL PROTECTED]
Publicado el 05-02-2008
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Reservados


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