Farruco Sesto a Joan Manuel Serrat: Salud
****: Farruco Sesto
20/02/08
Caracas, 20 de Febrero de 2008.
Querido amigo:
Permíteme que te llame de esa manera ****que de verdad lo eres, aunque no
lo
sepas. Tus canciones, la imagen de tu sencillez y tranquilidad de
espíritu,
así como la referencia del compromiso tuyo con una visión incluyente del
mundo, han sido algo im****tante en mi vida, como lo ha sido en la vida de
muchas personas que me rodean.
Además somos, **** así decirlo, de la misma camada. Pues yo nací en octubre
y
tú en diciembre de 1943. Viejos camaradas a distancia, uno de ellos sin
conocer al otro, en una relación asimétrica.
La primera noticia tuya la tuve, creo, a mediados de los sesenta, a través
de un disco de 45 revoluciones con canciones en catalán. Me acuerdo
todavía
de Les Sabates: "Quanta gent que passa amb l'ull sorrut!..Quanta gent
l'esperança ha perdut!.". Y luego te fui siguiendo a lo largo de estos
cuarenta y tantos años, comprando casi todos los discos que sacabas y
asistiendo a tus conciertos. El último fue el que nos ofreciste en Caracas
en noviembre pasado, junto a ese otro gran amigo y camarada (aunque él
tampoco lo sepa) que se llama Joaquín Sabina. Acudí como un espectador
más,
entremezclado entre el público al que pertenezco. Aún siendo ministro del
poder popular para la cultura, no hice ningún esfuerzo **** saludarte ni
****
hacerme notar. Tampoco estuve en los lugares preferenciales. En ese
momento
yo era únicamente un espectador agradecido **** el hermoso regalo que nos
estaban dando Serrat y Sabina. Y lo cierto es que lo disfruté bastante.
Hoy, sin embargo, una piedrecita se me metió en el zapato causándome una
molestia que me impulsó a escribir esta carta. Acabo de leer una noticia
en
un periódico caraqueño con fecha 14 de febrero, en la que se comenta que
entre los firmantes de la carta de solidaridad con Alejandro Sanz,
aparecen
tu nombre y el de Joaquín Sabina.
No me incomoda ni puedo criticar, ciertamente, la solidaridad entre
colegas.
Es natural y comprensible. Lo que me preocupa es que puedas haber firmado
esa carta a la luz (o a la sombra) de la campaña mediática nacional e
internacional que, desde hace años, se ha desatado contra nosotros, pueblo
y
gobierno de Venezuela.
Yo quiero explicarte bien este caso. **** un lado, para que conozcas la
verdad. Y **** el otro para poder seguir disfrutando de tus canciones sin
sentir un mal sabor, una amargura, en el alma. Es **** mí, **** quien lo
hago.
Perdóname esa.
Lo primero que debes saber es que el incidente Sanz se produce en un
momento
en el cuál el Poliedro de Caracas acababa de cambiar de manos. Hasta
entonces el Poliedro era una fundación adscrita al Ministerio de la
Cultura
y en esos días, se había concretado su adscripción al Ministerio de
Educación Superior. De manera tal que todo en el Poliedro estaba en
revisión
profunda para adecuarlo a unas nuevas funciones, analizándose desde su
razón
de ser, hasta la propia organización gerencial. Ese es un dato im****tante
del asunto.
Fue en esos días cuando, ante la solicitud de una determinada compañía
productora de espectáculos, la nueva autoridad decide no darle el visto
bueno a la presentación de Alejandro Sanz en el Poliedro.
Debe quedar claro que en ningún momento se censuró su presentación, ni se
le
impidió presentarse en otro lugar ni, mucho menos, se le negó la entrada a
Venezuela. Ningún tipo de prohibiciones. Sólo dificultades para usar un
espacio, el Poliedro.
A partir de allí comenzó el tsunami mediático a tergiversar las cosas. A
mentir descaradamente, como es su costumbre. Pero eso no es nada para
nosotros. Lo vivimos todos los días.
El caso es que muy pocas semanas después se superó el incidente y se
autorizó la presentación de Alejandro Sanz en el Poliedro de Caracas. Eso
es
historia do***entada. Pero, en un cierto momento, habiéndose comenzado
incluso a vender las entradas, al cantante ya no le pareció interesante o
conveniente venir a Venezuela. Desconozco las razones **** las que no quiso
actuar aquí. Comenzó entonces a improvisar excusas. Dijo que ninguno de
los
grandes hoteles de Caracas quería darle alojamiento, cosa que de inmediato
fue desmentida públicamente **** el Meliá Caracas, el Embassy Suites, el
Tamanaco y el Eurobuilding. Poco después salió en televisión con una
camiseta en inglés insultando soezmente al Presidente Chávez. Y desde este
lado para no quedar en desventaja, la Cámara Municipal del Municipio
Libertador declaró a Alejandro Sanz persona no grata. Bueno, la vida es
así.
Donde las dan, las toman.
Y luego, como en un coro bien dirigido, comenzaron a aparecer en todo el
mundo las voces contra la censura en Venezuela, involucrando en la crítica
al propio Presidente Chávez que, me consta, no tenía arte ni parte.
Hoy mismo salen dos entrevistas a Fito Páez, en su paso **** Caracas. En El
Nacional dice: "Chávez no tolera la disidencia, es intolerante.Uno tiene
derecho a pensar, hacer y decir lo que quiera, mientras eso no afecte a
los
demás". En El Universal declara: "Chávez debería meterse con gente más
pesada, como yo".
Bueno, la verdad, Joan Manuel, es que ni Chávez ni nadie aquí se mete con
los intelectuales, ni con los artistas ni con ninguna persona en
particular
**** sus ideas o sus creaciones. Yo no estoy seguro de poder calificar a
Venezuela como el país más libre del mundo, pero de lo que, sí, estoy
seguro, es que éste es un país tan libre como cualquiera pueda serlo. Y
desde luego mucho más, **** ejemplo, que los EEUU o que la propia España,
donde a cada rato, y tú lo sabes, se cierra o se multa un periódico, se
prohíbe un partido o se enjuicia a unos muchachos **** quemar una
fotografía
en público.
Yo puedo jurar y juro, como Ministro del Poder Popular para la Cultura y
como ciudadano, que en nuestro país la libertad de creación, de opinión y
de
información es absoluta, sin otro límite que el de las propias leyes. No
conozco aquí, en esta época, ningún ejemplo de censura **** parte del
Gobierno. Esto es un hecho que cualquier visitante o, incluso, cualquier
usuario de internet que no crea en chismes y vaya a las fuentes, puede
constatar. Basta con leer los periódicos (para muestra las entrevistas de
hoy a Fito Páez, el peso pesado) o sentarse **** unos minutos ante un canal
de TV tan venenoso como Globovisión.
Y **** último ¿sabes una cosa?: si algún funcionario público pudiera
cometer
un error de ese tipo en algún momento, esa persona no sería precisamente
el
Presidente Chávez. Nunca él. No va con su naturaleza. A Hugo Chávez, como
persona y como político, le gusta jugar limpio y ganar en buena lid. Es
fuerte en la batalla de las ideas, sin otorgar concesiones innecesarias a
la
retórica académica o cortesana, pero dentro de la confrontación no hace
trampa, no mueve las fichas, no compra al árbitro, no le amarra las manos
ni
la boca a nadie. Lo digo con propiedad, ****que lo conozco, creo, bastante
bien. Y este es otro dato del asunto.
De modo que así están las cosas.
Yo me saqué una piedrecita del zapato escribiendo esta carta y, si no hay
novedad, podré seguir escuchando tus discos, queriéndote y admirándote,
como
siempre lo he hecho. Y lo mismo con Joaquín Sabina.
Vaya un saludo cariñoso para los dos.
Farruco Sesto
Ministro del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana


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