Entrevista al politólogo Dario Azzellini: Venezuela ante la encrucijada
militar
****: Marcelo Colussi
Argenpress, (22 febrero 2008) - La Revolución Bolivariana, en Venezuela,
está en la mira de la geopolítica imperial de Wa****ngton. Las inmensas
riquezas petroleras que duermen en su subsuelo convierten al país caribeño
en un preciado botín para la avidez de la primera economía mundial, que en
muy buena medida se alimenta de petróleo. Y **** otro lado, el proceso de
transformación que vive su sociedad desde la llegada a la presidencia de
Hugo Chávez y el 'mal ejemplo' que ello constituye para los vecinos de la
región -que ya comenzaron a aunarse en un proyecto autónomo y
antiimperialista como es el ALBA- son situaciones que la Casa Blanca desea
revertir urgentemente. Para ello probó ya una batería de acciones (golpe
de
Estado, sabotaje petrolero, paro patronal), hasta ahora sin éxito. Pero la
lucha sigue, y son varios los frentes de acción en que continúa la
desestabilización: la guerra mediática, el sabotaje económico a través del
desabastecimiento de productos básicos, la especulación financiera, la
búsqueda de la ingobernabilidad poniendo obstáculos en el día a día, la
promoción de fuerzas 'democráticas' como el actual movimiento estudiantil
clasemediero disfrazado de progresista, etc., etc. A todo lo cual se suma
la
opción militar.
Si bien en el momento actual no pareciera posible una invasión directa de
fuerzas estadounidenses, la opción bélica toma otras formas, no **** ello
menos peligrosas. Para hablar de esto en detalle, Argenpress, **** medio de
su corresponsal en Caracas: Marcelo Colussi, dialogó con un especialista
en
la materia: el politólogo de origen italiano Dario Azzellini, quien hace
cinco años vive y sigue ****menorizadamente estos procesos en suelo
venezolano. Autor de varias publicaciones sobre temas militares -'El
negocio
de la guerra', ' La empresa guerra'- sus palabras no hacen sino ratificar
y
ampliar con datos precisos lo que altas autoridades de gobierno ya vienen
señalando en estos últimos días, e incluso el presidente Chávez manifestó
sin vueltas: estamos en medio de una estrategia diseñada **** Wa****ngton de
penetración de paramilitares colombianos haciendo trabajo de
desestabilización dentro de Venezuela. Esa pareciera que es la modalidad
que
va tomando el ataque militar hoy: 'No andan con fusiles ni vestidos con
trajes camuflados, sino que están comprando casas, montando restaurantes y
sitios donde venden licor y detrás, la droga'.
Argenpress: Tal como están las cosas hoy, ¿es posible pensar en una
intervención militar directa de Estados Unidos en suelo venezolano?
Dario Azzellini: Una intervención directa no pareciera que fuera a haber,
ni
en el corto ni en el mediano plazo. No hay una situación política en
América
Latina que lo permitiera en la actualidad. **** otro lado una intervención
directa es una aventura demasiado grande y nada indicaría que el gobierno
de
Estados Unidos esté dispuesto a correr un riesgo tan grande. Habría muchas
posibilidades que eso se transformara en un nuevo Vietnam, y seguramente
no
van a repetir algo así. Y **** otro lado, dado el consumo inmenso de
petróleo
que a lo interno tiene Estados Unidos, no está en condiciones de
arriesgarse
a perder el suministro de Venezuela **** un tiempo que no se sabría cuánto
puede ser si se embarcaran en una acción militar directa. **** todo eso,
creo
que no es concebible una intervención directa con sus tropas, pero sí es
posible otra modalidad, que en realidad ya están implementando, y en el
mediano plazo podría tomar más consistencia, que es montar una opción
similar a lo que fue la Contra en Nicaragua años atrás, con las
adecuaciones
del caso. ¿Cómo lo harían aquí? Pues lo hacen a través del paramilitarismo
colombiano.
En una primera fase ese paramilitarismo colombiano comenzó a penetrar
Venezuela desde el punto de vista económico. De hecho tiene el control de
muchos sectores aquí, con fincas y toda una logística que le permite tener
lugares seguros para actuar y replegarse cuando es el momento. En
territorio
nacional controla el contrabando de gasolina de Venezuela hacia Colombia,
y
eso es un negocio muy grande. Controla el narcotráfico, y se puede
suponer,
a partir de los datos que han ido saliendo a luz recientemente, que
controla
también el contrabando de alimentos. Si tienen ya montada la estructura
para
el contrabando de la gasolina, pueden aprovechar eso perfectamente para
contrabandear cualquier otra cosa, alimentos para el caso. Y con eso,
justamente, se ve el perfil desestabilizador que habría en ese
contrabando:
se provoca el desabastecimiento, lo cual ayuda a la ingobernabilidad en
Venezuela. De hecho, en Colombia los paramilitares tienen el control de
una
buena parte del acopio de leche. **** ello es que podría deducirse que en
el
actual desabastecimiento de la leche en Venezuela estarían estas
organizaciones, manejándose con un criterio político en definitiva.
Además de eso, se dan otros fenómenos del paramilitarismo colombiano
dentro
de territorio venezolano, como **** ejemplo la colaboración con ganaderos.
Muchos de los sicarios responsables de las muertes de líderes campesinos
de
Venezuela (186 desde el año 2001 cuando aparece la Ley de Tierras) son
colombianos. Y eso es muy fácil de saber, ****que simplemente se los
identifica **** su acento. Hay muchos testimonios al respecto.
Se sabe de la presencia de paramilitares colombianos en Venezuela, aunque
todavía no estén actuando como formaciones armadas tal como hacen en
Colombia. De momento los asesinatos que provocan son selectivos, y
actuando
en grupos pequeños, de dos o tres personas. No son las masacres enormes
como
habitualmente hacen en Colombia.
Empezaron a entrar a territorio venezolano a través de un estado
fronterizo
como Táchira. En la ciudad de San Cristóbal, Táchira, el paramilitarismo
cobra 'vacuna' [impuesto forzoso] a todos los comerciantes. Y a los que no
les cobran, es ****que son comercios de ellos, que también los hay, ****
supuesto. Eligieron San Cristóbal ****que esa es la entrada a la cordillera
de Los Andes. El proyecto estratégico del paramilitarismo colombiano que
se
está construyendo ahora aquí, intentando integrar a venezolanos también,
es
tener el control de esa cordillera. Eso les daría control militar sobre
todos los territorios bajos, los llanos. Y **** otro lado es un canal
directo
desde Cúcuta, capital del paramilitarismo en toda Colombia, fronteriza con
Venezuela, hasta el interior de Venezuela misma para pasar allí lo que
deseen: armas, drogas, gente. Asegurando el control de toda esa zona
podrían
moverse con toda comodidad desde Colombia hasta las puertas de Caracas
prácticamente
Argenpress: El proyecto, entonces, sería crear una nueva Contra, como
aquella que actuó en Nicaragua durante toda la década del 90 del pasado
siglo logrando finalmente la reversión de la Revolución Sandinista.
¿Estamos
efectivamente ante eso?
Dario Azzellini: A mediano plazo podría pensarse que sí: una Contra como
la
de Nicaragua. De momento se está construyendo la estructura necesaria, la
logística que les permita operar con comodidad. **** ejemplo, están
intentando tener el control de las empresas y cooperativas de taxistas. En
Barinas la gran mayoría de taxistas ya pertenecen, directa o
indirectamente,
al paramilitarismo. Y en las empresas donde no controlan los
paramilitares,
matan a los taxistas. Podría pensarse que, en el mediano plazo, matando
taxistas y también trans****tistas, busquen meter el sector del trans****te
en
contra del gobierno. Y quien se acuerde de Chile con Salvador Allende sabe
qué im****tante es ese sector en una estrategia de desestabilización. Hoy
día
los paramilitares están trabajando con los taxistas ****que ese es un
sector
básico para hacer inteligencia. Eso no es nada nuevo, en todos lados se
hace.
El paramilitarismo ya hace dos años que comenzó con una estrategia masiva
de
penetración en los barrios de Caracas. La forma en que van ganando terreno
ahí es dando cocaína a precios muy bajos, o regalándola, a pequeños grupos
de criminales. Con eso comienzan a tener gente, a tener estructura en los
barrios; el próximo paso será ir armándolos para darle solidez a esa
estructura, para hacerla operativa en función de sus planes a futuro. Ya
hace como un año que con esas estructuras están buscando impedir la
organización de la gente a nivel comunitario en los barrios. **** ejemplo,
en
los lugares donde los consejos comunales se organizaron y comenzaron a
lograr algunos objetivos -hacer sus barrios más tranquilos, entre otras
cosas, bajar la inseguridad, volver a organizar actividades recreativas
sanas, etc.-, allí, curiosamente, resurge la delincuencia con más fuerza.
No
es que aparece algún malandro **** ahí; no, hay todo un plan de
organización
de la delincuencia, casi con una lógica militar. El aumento de asesinatos
en
el último año no podemos pensar que sea casual. Es una doble estrategia:
****
un lado crear pánico, crear malestar, inestabilidad. Y **** otro lado,
crear
las condiciones para que, en un momento dado, puedan aparecer ellos mismos
ofreciéndose como una fuerza de orden. Es el mismo discurso que han tenido
en Colombia. En la zona fronteriza, sea en Barinas, Apure, el Táchira,
Mérida, Zulia, hay alcaldes que colaboran con el paramilitarismo, tanto de
la oposición como bolivarianos. Todo esto la población local lo sabe,
aunque
no haya do***entación probatoria. Hay denuncias en la base, pero eso no
trasciende luego. Hasta donde se sabe, no hay algún organismo de Estado
que
esté trabajando orgánica y sistemáticamente juntando toda esta
información.
No sé si desde algún sector de la inteligencia de las fuerzas militares de
Venezuela se esté haciendo; quizá sí, pero no es algo público aún. Hay
esfuerzos contra el paramilitarismo, pero no hay, al menos de momento, una
política de Estado clara para todo esto, una respuesta contundente y
completa para atacar el fenómeno.
A ello se suma la impunidad que sigue existiendo. Sabemos que gran parte
de
la Justicia está aún bajo control de la oposición a la revolución. ****
ejemplo, en relación a estos 186 campesinos muertos de que hablábamos no
hay
un solo preso. Eso, obviamente, le facilita el trabajo al paramilitarismo,
****que la impunidad les abre puertas en vez de cerrárselas
Argenpress: Si el gobierno dispone de datos sobre este auge del
paramilitarismo, si el mismo presidente Chávez lo está denunciando en sus
últimos discursos, ¿**** qué parece que no hay un plan orgánico para
combatir
el asunto? ¿A qué se debería eso?
Dario Azzellini: Es cierto que el presidente Chávez viene denunciando esto
del paramilitarismo y ha mostrado su profunda preocupación **** el asunto,
pero sabemos también que muchas veces él dice una cosa y luego los
encargados de poner en práctica lo que declaró el presidente, hacen otra.
Eso muestra una vez más lo vulnerable de todo este proceso: aquí hay
infinidad de gente manejando los asuntos del Estado sin tener la más
mínima
convicción ideológica, estando ahí **** puro o****tunismo, **** corrupción, o
simplemente ****que no tienen ninguna formación política y la situación los
rebasa. Veamos el caso del contrabando de combustible. No es que ahí se
estén llevando unos cuantos litros; no, ahí pasan todos los días miles y
miles de litros de gasolina. Eso no se pasa **** el río. Ahí van cantidad
de
camiones cruzando tranquilamente **** la carretera, y sin dudas con la
implicación de alguien que les facilita el negocio: soldados y guardias
nacionales venezolanos, y también colombianos. Si no, no sería posible. Y
lo
mismo con el contrabando de comida, que no está dado **** una bolsa de
contrabando hormiga que hace una sola persona con un par de kilos de
harina-pan, sino de toneladas y toneladas de comida, que **** fuerza tienen
que ir en camión. Ahora que arreciaron los operativos para detectar este
contrabando, entre el 18 y el 25 de enero se lograron confiscar 6.000
toneladas de comida. Eso es mucho, obviamente. ¿Y qué significa? Que si en
unos pocos días se pudo detener esa cantidad ¿cuánto ha venido pasando con
anterioridad? ¿Y cuánto sigue pasando **** otros estados fronterizos donde
no
se llevan a cabo estos operativos de control? Asusta saber todo eso. ¿Qué
se
hizo durante todo el año anterior entonces? ¿No trabajan los organismos de
control?
Argenpress: Entonces tenemos que todo este fenómeno del paramilitarismo no
es algo casual, fortuito, sino que responde a una estrategia militar bien
planteada, con perspectiva de mediano y largo plazo. Viniendo de Colombia,
donde se desarrolla el Plan Patriota, ¿qué relación podríamos encontrar
entre este avance paramilitar actual en Venezuela y los planes bélicos
continentales que impulsa el gobierno de Estados Unidos usando a Colombia
como su gran base para Latinoamérica?
Dario Azzellini: El paramilitarismo de Colombia es algo montado **** el
Estado y **** sus fuerzas armadas en combinación con la estrategia de
dominación del gobierno de Estados Unidos, y siempre puesto al servicio de
las élites y del gobierno colombianos. Durante el Plan Colombia, antecesor
del actual Plan Patriota, el Ombusdman del Putumayo había dicho ya
claramente que había evidencias sobradas para ver que los paramilitares
eran
la punta de lanza de esa iniciativa bélica. En realidad, primero llegaron
los paramilitares a preparar el terreno, y luego inició el Plan Colombia.
Hay muchísimas evidencias que ligan al ejército colombiano con los
paramilitares, aunque ello, **** supuesto, no sea nunca algo oficial. Armar
a
Colombia de la manera que se lo hizo es una estrategia del gobierno de los
Estados Unidos para crear una amenaza, no sólo hacia Venezuela, sino hacia
los otros países latinoamericanos. Es mostrar que en Colombia se tiene una
roca fuerte, una base militar lista para operar en cualquier lugar del
continente. **** lo que es crucial, para Estados Unidos, no perder el
control
de Colombia. Para la geoestrategia del gobierno estadounidense este país
es
clave: es el único de Sudamérica con acceso al Océano Pacífico y al Océano
Atlántico, tiene cinco fronteras, tiene recursos energéticos
considerables,
acceso al Amazonia, y además: un puente hacia el norte -es la única
conexión
**** tierra desde el sur hacia Centroamérica y de ahí al norte-. Es claro
que
ocupa un lugar muy im****tante en su estrategia y harán lo que sea para no
perderlo. Además les sirve para mantener la amenaza a todos los otros
países
suramericanos
Argenpress: Es decir que el papel que se le hace jugar a Colombia, ahora
con
el Plan Patriota, heredero del Plan Colombia, va más allá incluso de la
Revolución Bolivariana y de la 'molestia' que le ocasiona Hugo Chávez al
imperio.
Dario Azzellini: Exacto. El Plan Colombia y toda esta estrategia nació con
Clinton, eso no debemos olvidarlo. Esta geoestrategia de dominación
continental de Wa****ngton es independiente de Chávez. En su esencia
consiste
en construir ese fortín militar como amenaza a todos los países de la
región. Y en cuanto a lo que específicamente están haciendo ahora contra
Venezuela, va más allá incluso de los paramilitares; es decir: usan
distintas armas. Entre otras, las provocaciones militares del ejército
colombiano, que podría estar jugando a producir alguna reacción armada de
parte de Venezuela para después acusar al gobierno de Chávez dentro de la
OEA y caerle con una furiosa guerra mediática. De hecho en los últimos
años
se han producido muchas veces cruces de fronteras **** parte de tropas
colombianas, del ejército y de paramilitares. Cruzan la frontera, provocan
algún hecho de violencia y luego regresan a Colombia. No hay dudas que
están
probando a ver si Venezuela responde militarmente en algún momento, para
luego montar todo el espectáculo mediático que ya sabemos que saben hacer,
denunciando la amenaza que el gobierno de Chávez representa para la paz en
el continente
Argenpress: En esta perspectiva, entonces, ante esta amenaza bélica que
representa el avance del paramilitarismo, más la guerra mediática a que se
ve sometida día a día, y luego de la derrota en el referéndum de diciembre
pasado, con elecciones de alcaldes y gobernadores para fin de año, ¿qué
escenario ves para la Revolución Bolivariana en el 2008?
Dario Azzellini: Un punto esencial es ver si se logra de verdad tener
eficiencia en la acción de gobierno. Sabemos que hay muchas cosas que
funcionan a medias, y otras funcionan sólo coyunturalmente. Me parece que
es
im****tante para la salud de la revolución que la gente vea más y mejores
resultados en todos los proyectos que se llevan a cabo. Es decir: que las
cosas funcionen. Desde algo aparentemente banal como la recolección de la
basura en cada ciudad hasta problemas generales de orden nacional. Y algo
también básico es ver si para las próximas elecciones se logra tener
candidatos realmente elegidos **** las bases. Eso, hasta ahora, no ha
funcionado, y mejorar ese aspecto también sería muy im****tante para el
avance del proceso revolucionario. Creo que para enfrentar todo esto, es
decir: desde el paramilitarismo a estos aspectos de corrupción e
ineficiencia que le hacen tanto mal a la revolución desde adentro, la
única
opción es más poder popular. Involucrar más a las bases, a la gente; esa
debe ser la salida. **** ejemplo, en lo militar, hasta incluso los
comandantes de cada base del ejército o de la Guardia Nacional deberían
ser
avalados **** las comunidades. Es un ejemplo, pero así debería ser la
dinámica, ****que las comunidades son las que realmente saben qué es lo que
está pasando: si ese comandante de una base es corrupto o no, si está
haciendo negocios con madera o defiende a narcotraficantes. La gente local
va sabiendo todo eso, pero sucede que no tiene canales para ejercer su
poder
real, para hacer públicas las denuncias, para ejercer presión. En la nueva
Policía Nacional que se está diseñando, se están pensando este tipo de
mecanismos; pues algo similar debería ser para todas las estructuras del
Estado: que la gente desde cada comunidad avale, o quite, a los
funcionarios
Argenpress: Siendo que sólo la organización popular desde abajo puede ser
garantía del fortalecimiento de la revolución, ¿qué decir de los aspectos
militares: milicias populares armadas entonces? ¿Pueblo armado para
defender
la revolución?
Dario Azzellini: Sin dudas. Es absolutamente necesario como una forma del
poder popular. Justamente estas estrategias de desestabilización como son
los paramilitares, o la Contra en Nicaragua en su momento, consisten en no
enfrentarse con el ejército regular. Más bien se dedican al desgaste de la
población, produciendo ataques militares menores. Y la mejor manera de
responder a eso, evitando también así hacer crecer tremendamente al
ejército, es armar a la gente civil, promover la autodefensa
revolucionaria.
En ese sentido es una tarea política necesaria la construcción de milicias
populares para defender el avance del proceso. Hay organizaciones
populares
de base que lo están pidiendo. En las recientes reuniones de consejos
comunales y organizaciones revolucionarias de base que surgieron luego de
la
derrota del referéndum, ese tema fue tratado y surgió claramente el pedido
de ponerlo en práctica. Habrá que ver cómo marcha eso, qué dice el
gobierno
al respecto. Con el movimiento campesino se ha trabajado algo más el tema.
Hay bastante población campesina que participa en las reservas y está en
coordinación con algunos sectores del ejército. No en todo el país, pero
sí
hay milicias campesinas armadas
Argenpress: Al hablar del paramilitarismo que viene desde Colombia con su
Plan Patriota, no podemos dejar de considerar qué pasa en ese país y qué
perspectivas reales se vislumbran a futuro. Sabemos que está ahí el
movimiento armado más viejo del continente, con dos grupos guerrilleros
muy
fuertes, pero hay un empate técnico con las fuerzas armadas del Estado
capitalista, a lo que se suma el negocio del narcotráfico que es otro gran
tema del que se sirve la derecha. Toda esta complejísima situación no da
miras de solucionarse en lo inmediato ni en el mediano plazo. ¿Qué
escenario
se puede ver ahí, y qué influencia tendría eso para Venezuela?
Dario Azzellini: Es verdaderamente un problema difícil, ****que la
oligarquía
colombiana es la más dura de todo el continente. Está visto que no está
dispuesta a ceder nada de nada. Pero paz sólo podrá haber si hay un cambio
real en la estructura social y económica del país. Eso es lo que buscan
los
dos grupos insurgentes -FARC y ELN-, y ninguno de ellos va a entrar a
procesos de negociación como los de Guatemala o El Salvador haciendo
concesiones en esos aspectos. O sea que es una situación bien complicada,
****que los grupos armados no se desarmarán hasta que no haya un cambio
efectivo en la estructura socioeconómica, y la oligarquía colombiana no
está
dispuesta a ceder nada en ese aspecto. De momento hay un empate, y hoy ****
hoy no se ve cómo puede solucionarse eso. Fue una buena noticia que la
izquierda haya ganado las alcaldías de varias ciudades im****tantes del
país.
Pero eso no sé que perspectiva real trae a largo plazo. La situación es
sin
dudas muy, muy complicada. Creo que las élites tendrán que considerar eso
a
futuro, ****que los grupos armados ya han dicho que nunca depondrán las
armas; quizás no las usen llegado el caso si se producen procesos de
pacificación, pero nunca las entregarán. Lo cual se entiende, ****que todos
los movimientos guerrilleros que negociaron procesos de paz en Colombia
entregando las armas terminaron en el cementerio. **** tanto, no hay
perspectivas que llegue un desarme. Y ninguna de las dos partes cede nada.
**** otro lado es imposible que los movimientos armados triunfen en
términos
militares, ****que si sucediera, seguramente el gobierno de Estados Unidos
no
lo permitiría, y hasta bombardearía el país quizá. Con estos planes
agresivos, como el Plan Colombia o el Plan Patriota, a la insurgencia, que
no fue vencida en términos militares, se le complicó la posibilidad de
hacer
su trabajo político. Antes podían tener más presencia en las comunidades,
y
en las áreas rurales realmente manejaban grandes territorios. Pero con la
implementación de estos planes se les ha puesto mucho más difícil la
posibilidad de su trabajo con las poblaciones, su trabajo político
básicamente. Con eso, entonces, se refuerza el mensaje que las élites y
los
Estados Unidos quieren dar: que esas guerrillas no son movimientos
políticos, con lo que se acentúa su descrédito
Argenpress: Sin dudas el panorama político para los movimientos populares
de
toda Latinoamérica está difícil. En ese sentido, ¿el ALBA puede ser una
opción alternativa?
Dario Azzellini: Sí, sin dudas. Ya ha comenzado a ser un polo interesante
como alternativa. Ahora, **** ejemplo, empieza a crecer esta perspectiva de
involucrar también al Caribe. Aunque no sea de un peso económico
im****tante,
sí lo es en términos políticos y culturales, como mensaje. Si toda esa
región comienza a mirar hacia el sur, hacia América Latina y ya no tanto
hacia Estados Unidos, eso representa un cambio im****tante. Ahora ingresó
Dominica al ALBA. **** supuesto que no es de im****tancia su contribución
económica, con apenas 150.000 habitantes, pero sí tiene un valor simbólico
muy grande: se empiezan a establecer lazos entre países y pueblos
históricamente separados. Entiendo que podrán seguir habiendo más
adhesiones
desde el Caribe, ****que para estos pequeños países puede ser muy
interesante
este proyecto. En el panorama actual, las posibilidades de crecer como
bloque son limitadas, **** supuesto. Podrán entrar algunos de estos países
caribeños y Ecuador; no creo que sean luego muchos más los países que se
incor****en. Pero no hay dudas que la iniciativa va cobrando mayor peso.
Cuando se puso en marcha eran apenas dos países: Venezuela y Cuba, y sólo
buenas intenciones. Eso ya ha cambiado en unos pocos años. Lo im****tante
es
ver si se pueden seguir involucrando al ALBA ya no tanto gobiernos sino
movimientos populares. Eso puede ser una clave muy interesante, y al
respecto Venezuela está contribuyendo mucho, **** ejemplo con becas e
incentivos. Crear esa conciencia de unidad continental, aunque no estén
los
gobiernos, puede ser muy im****tante, con una gran potencialidad para las
bases populares. Todas esas cosas sí, efectivamente molestan al imperio.
Molestan, incluso, **** el simple hecho de romper la lógica mercantil para
la
unión entre grupos. Ahí está la amenaza, ****que propone otro modelo. Hace
ver que 'otro mundo es posible', efectivamente. Habrá que ver cómo sigue,
si
se estanca o va creciendo
Argenpress: Si el ALBA crece y se solidifica sabemos que en muy buena
medida
será ****que Venezuela, a través del fenomenal ingreso que le re****ta su
petróleo, lo posibilita. Ante eso, ¿sería pensable una intervención
militar
directa del imperio sobre estas reservas petroleras?
Dario Azzellini: Yo creería que la estrategia del gobierno de Estados
Unidos, si bien es seguir presionando **** todos los frentes, más bien es
esperar que Venezuela caiga sola. Todavía no es necesaria una invasión.
Creo
que, inclusive, una intervención militar externa podría hasta fortalecer
el
proyecto revolucionario. **** eso, más bien, la política del imperio es
apuntar al avance del paramilitarismo. Y si no se lo frena ahora mismo,
probablemente sea muy difícil seguir con el proceso de transformaciones en
Venezuela. Ese paramilitarismo será el que va a impedir continuar con la
organización popular, el que va a hacer fracasar los distintos programas
que
emprenda el gobierno, el que va a seguir contrabandeando comida y
sacándola
para Colombia. Todo eso es una bomba de tiempo para la revolución, **** eso
hay que detenerlo ya mismo.


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