La diplomacia del hermetismo
**** Joaqu=EDn Morales Sol=E1
Para LA NACION
Jueves 28 de febrero de 2008
Tanto N=E9stor como Cristina Kirchner han defendido siempre, no sin
cierta incomodidad, la relaci=F3n con Hugo Ch=E1vez. La Presidenta acaba
de hacerlo en el marco de un anuncio sobre nuevas compras de
combustibles l=EDquidos a Venezuela. "Dicen que me acerco a Ch=E1vez,
pero estoy se=F1alando que Venezuela debe integrar la matriz
energ=E9tica de la regi=F3n", reproch=F3 Cristina Kirchner hace pocas
horas. =BFA qui=E9nes les reproch=F3? Supuestamente (no nombr=F3 a
nadie), a exponentes de un pensamiento distinto sobre el populista
caudillo de Caracas.
La menci=F3n presidencial merece varias precisiones ****que se corre el
riesgo de que todo termine siendo igual. Salvo algunas voces
ultramontanas, no se oy=F3 a nadie que pidiera al Gobierno la ruptura de
relaciones pol=EDticas o comerciales con Ch=E1vez. La tradici=F3n de la
diplomacia argentina ha sido, precisamente, la de conservar la
relaci=F3n con todos los pa=EDses del mundo y tratar de influir en la
resoluci=F3n pac=EDfica de los conflictos internacionales. Romper con
Ch=E1vez, ****que es un l=EDder cada vez menos presentable en el mundo,
ir=EDa contra esa vieja pr=E1ctica de la pol=EDtica exterior argentina.
Otra cosa es ignorar lo que Ch=E1vez hace dentro de Venezuela con el
argumento de que no se debe interferir en los asuntos internos de otros
pa=EDses. Hace poco, la Presidenta le record=F3 al feroz dictador de
Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, que en su pa=EDs se han violado -y se
violan- todos los derechos humanos conocidos hasta ahora. Lo hizo en
p=FAblico y mir=E1ndole la cara.
Ser=EDa injusto comparar a Guinea con Venezuela y a Obiang con Ch=E1vez.
No son iguales. Sin embargo, desde hace mucho tiempo llegan noticias
alarmantes de Venezuela que afectan a las libertas p=FAblicas, a la
intangibilidad democr=E1tica de su oposici=F3n y a la libertad de
informar y de expresarse. Ya hay periodistas presos en Venezuela y
algunos medios de comunicaci=F3n privados han sido cerrados o
trasladados al poder del Estado. Nunca se supo que alguno de los
Kirchner le haya advertido a Ch=E1vez, aunque m=E1s no fuera en privado,
sobre esos retrocesos en la democracia de un pa=EDs con una larga
historia democr=E1tica.
Otras singularidades marcan la especial relaci=F3n entre la
administraci=F3n Kirchner y Ch=E1vez. La habitual tarea a cargo de la
Canciller=EDa recay=F3 siempre en manos del ministro de Planificaci=F3n,
Julio De Vido, y hubo durante mucho tiempo un embajador paralelo,
Claudio Uberti, eyectado del Gobierno cuando apareci=F3 en el Aeroparque
al lado de la valija con cerca de 800 mil d=F3lares. Uberti fue nombrado
**** N=E9stor Kirchner en el cargo de responsable de las autopistas, pero
nunca se aclar=F3 qu=E9 hac=EDa como hombre influyente y decisivo en los
negocios con Venezuela.
La Argentina tiene tambi=E9n relaciones comerciales, abismalmente
superiores a la de Venezuela, con Brasil o con Chile. En estos =FAltimos
dos casos, son los diplom=E1ticos de la Canciller=EDa los que llevan las
cosas y, cuando se interpone alg=FAn problema comercial, es el
Ministerio de Econom=EDa el que interviene y opina. =BF**** qu=E9 la
relaci=F3n comercial con Venezuela debe pasar s=F3lo **** el cerrado y
herm=E9tico tamiz de los "ping=FCinos"? =BF**** qu=E9 deb=EDa haber un
embajador paralelo con frecuentes viajes a Caracas en aviones privados?
Una cosa es comprar y vender en Venezuela (encanto al que ni los
norteamericanos se han negado) y otra es el compadreo argentino con
Ch=E1vez en los =FAltimos a=F1os. Esa relaci=F3n tan cercana es
peligrosa cuando el l=EDder amigo es, al mismo tiempo, amigo de todos
los dictadores del mundo, y sobre todo de los m=E1s peligrosos.
Peligrosos no s=F3lo para el gobierno de George W. Bush, sino tambi=E9n
para las naciones m=E1s im****tantes de Europa. El caso del r=E9gimen
teocr=E1tico de Ir=E1n es el m=E1s emblem=E1tico.
Ch=E1vez financia a muchas organizaciones sociales argentinas ligadas al
kirchnerismo. S=F3lo una denuncia period=EDstica hizo saltar a un
embajador venezolano en Buenos Aires que prodigaba d=F3lares f=E1ciles y
generosos. Otra denuncia period=EDstica, sobre el hallazgo de la
enigm=E1tica valija llena de d=F3lares de Antonini Wilson, expuls=F3 del
Gobierno a Uberti, compa=F1ero de vuelo del venezolano en el avi=F3n
rentado **** el gobierno argentino.
La riesgosa complicidad pol=EDtica con el l=EDder caraque=F1o tuvo su
momento culminante cuando N=E9stor Kirchner le permiti=F3 a Ch=E1vez
hacer en el estadio de Ferro un multitudinario acto contra Bush, cuando
Bush estaba en Uruguay. La Argentina puede tener distintos niveles de
relaciones posibles con Wa****ngton, pero lo =FAnico que no puede hacer
es poner esa relaci=F3n, ni ninguna otra, en manos de un tercero, sobre
todo cuando el tercero es un protagonista interesado en agravar los
conflictos.
Lula, Michelle Bachelet o Tabar=E9 V=E1zquez conservan diferentes formas
de relaci=F3n con Ch=E1vez, pero en ning=FAn caso se ha identificado a
esos presidentes con el estilo o con las pol=EDticas del caudillo
venezolano. Han tomado distancia a tiempo o tienen tal protagonismo
internacional que la propia comparaci=F3n hace de Venezuela una
relaci=F3n entre muchas m=E1s. N=E9stor Kirchner, poco propenso a
frecuentar el mundo, no se cans=F3 de frecuentar, sin embargo, a
Ch=E1vez.
* * *
Tambi=E9n es cuestionable en el discurso oficial que se le deban
"favores" a Ch=E1vez, cuando =E9ste s=F3lo ha hecho buenos negocios con
la Argentina. El combustible que Venezuela le vende a la Argentina tiene
el actual alto precio internacional (que el gobierno argentino lo
resuelve, para que no se note, con sus famosos subsidios internos) y
cobra tambi=E9n altas tasas de inter=E9s **** los bonos soberanos que le
compra.
La Argentina cay=F3 en brazos de Ch=E1vez cuando se empez=F3 a notar que
el problema local no era la energ=EDa, sino la falta de condiciones para
la inversi=F3n energ=E9tica. La Argentina ya le vendi=F3 a Venezuela
bonos **** valor de casi un 50 **** ciento de la deuda que le pag=F3 al
Fondo Monetario Internacional; este organismo le cobrar=EDa la mitad de
los intereses que le aplica Ch=E1vez. La diferencia, no menor, es que el
FMI monitorea las pol=EDticas internas y Ch=E1vez no est=E1 en
condiciones de hacer eso: tiene problemas con su propia econom=EDa
nadando en la abundancia de los petrod=F3lares.
El problema no es, en resumen, la relaci=F3n con Venezuela, sino el
hermetismo, la extra=F1eza y la confusi=F3n que la envuelven.
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La Naci=F3n
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