Oligarquía imperial y criolla pretenden balcanizar Bolivia
Israel López Montaño
Rebelión
América Latina durante las décadas de los años noventa fue objeto de la
imposición de una política económica neoliberal a ultranza, la cual se
sustentaba en el programa del Consenso de Washington consistente en
reducir
el déficit fiscal a desmedro del gasto social, privatización de las
empresas
estatales, condiciones jurídicas favorables para la inversión extranjera y
flexibilidad laboral, con el objetivo de promover un libre comercio entre
todas las economías del hemisferio sin contemplar sus asimetrías
económicas
y tecnológicas.
La arremetida neoliberal en América Latina, propicio que los movimientos
sociales se trazaran como objetivo político la toma del poder político
para
realizar cambios esenciales en la estructura Estatal para promover un
modelo
alternativo de desarrollo económico, político y social acorde a las
realidades y necesidades de la población. Como resultado emergen una serie
de gobiernos progresistas en la región, primero en la República
Bolivariana
de Venezuela y posteriormente en Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay,
Ecuador, Nicaragua, y recientemente en Paraguay.
En el caso de la República de Bolivia, la Revolución Democrática y
Cultural
que impulsa el presidente Evo Morales, reviste características muy
singulares por la diversidad cultural que en ella hacen vida los aymaras,
quechuas y guaranis frente a la mezquindades de la una oligarquía apatrida
y
entregüista hacia los intereses imperiales de turno. Bolivia, en la época
de
la colonia fue explotada con la extracción de la plata de las minas del
Cerro Rico de Potosí; en la época republicana el imperialismo ingles
promovió las guerras del pacifico de 1879 para apropiarse de las minas de
cobre, salitre y yacimientos de guano; a principios del siglo XX, los
mismos
actores imperiales promueven la Guerra del Chaco en 1932 con el objetivo
de
asegurarse las reservas de petróleo de la zona; y en este siglo XXI, el
imperialismo yanqui pretendió apoderase de las reservas de gas y agua que
existen en el país hermano, la segunda reserva de gas más importante
después
de Venezuela. El común denominador de esta política de saqueo en Bolivia,
se
sustenta en la apropiación y explotación de los recursos naturales
energéticos y mineralógicos. Ahora el pueblo boliviano despierta ante la
expoliación de su riqueza y decide recuperar aquello que por derecho y
hecho
le pertenece: su soberanía y dignidad para administrar y proyectar un
futuro
para sus hijos.
La política de cambio del presidente Evo Morales, radica en una propuesta
de
refundación de las instituciones política, económica, social y cultural
con
la creación de una nueva Constitución Política del Estado a través de una
Asamblea Constituyente, y de esta forma re-direccionar el desarrollo de
Bolivia, mediante la eliminación del latifundio y la incorporación de los
sectores sociales mayoritarios en las decisiones del quehacer nacional.
Estas iniciativas de cambio, con el asenso al poder del movimiento social
boliviano y el presidente Evo Morales, desplazaron a la oligarquía del
poder
político y por ende de sus privilegios que obtenían para afianzar su
riqueza
dejando a los campesinos e indígenas sumidos en la pobreza y exclusión.
Por
ello, la campaña de desestabilización desatada contra el gobierno
progresista de Morales y la nueva Constitución Política del Estado, la
cual
se centra en dos estrategias implementadas que tienen a la conflictividad
y
división del territorio boliviano.
Primero trataron con la propuesta de la capitalidad integral enfrentar al
Departamento de La Paz que funge como sede del Poder Ejecutivo y
Legislativo
contra el Departamento de Chuquisaca, Sucre, donde se encuentra el Poder
Judicial con el argumento de centralizar la administración pública, pero
el
interés político y económico que se esconde en esta propuesta de la
oligarquía boliviana es crear un conflicto entre los pobladores de la
ciudad
y distraer a la opinión pública boliviana del avance de la Asamblea
constituyente y como segundo objetivo es tener control del aparto
administrativo del Estado en el departamento donde se encuentran las
reservas de gas. Este conflicto de la capitalidad no es nuevo en la
historia
boliviana, al contrario recuerda un episodio trágico para su población a
raíz de la Guerra Federal que llevó a cabo en 1898, donde la oligarquía
minera de entonces forzó la división de la capital Sucre en la sede
judicial
e histórica y La Paz como centro del poder político-legislativo. Ahora esa
misma, oligarquía transformada en latifundista y empresarial pretende
unificar la capital, para tener un control político, económico,
administrativo y legal sobre las riquezas naturales que yacen en Sucre y
otros departamentos aledaños. Pero la realidad y la costumbre desarrollada
en las dos capitales, histórica y administrativa, no posibilita tanto
estructural y políticamente un solo centro de poder. En todo caso, el
conflicto de la capitalidad es un pretexto para crear un debate estéril
para
distraer los objetivos de cambio de la Asamblea Nacional Constituyente.
Por otro lado, la carta más riesgosa y desesperada que emprende la
oligarquía boliviana es la balcanización del territorio y erosión del
poder
político-administrativo de la República de Bolivia. Los departamentos de
Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, bastiones de los oligarcas,
terratenientes
y partidos políticos de la derecha conservadora conocidos como la "media
luna", propugnan la materialización de unas autonomías departamentales con
el fin de disponer directamente los recursos energéticos y mineralógicos
de
la zona. Asimismo, pretenden administrar su propio presupuesto a partir de
una política impositiva a las inversiones extranjeras, por si fuera poco
con
la autonomía crearan una policía departamental independiente de la Policía
Nacional y creación de un documento de identidad para los ciudadanos de
los
departamentos autonomistas. La estrategia claramente tiende a crear un
nuevo
Estado, con población, territorio y gobierno propio a costa de la
desmembración de la República de Bolivia, creada en 1825. La estrategia
separatista, no solo es impulsada por los antinacionalistas de la media
luna, también se encuentran promoviendo la división el gobierno de los
Estados Unidos a través de su embajador Philip Goldberg, quien en su
anterior misión diplomática en Yugoslavia, apoyo y concreto la
fragmentación
de esta multinación exacerbando el regionalismo de los croatas, kosovares,
entre otros. Esta estrategia ahora quieren llevarla a cabo el 4 de mayo
con
un referéndum inconstitucional, ilegal y unilateral. La
inconstitucionalidad
se manifiesta en la arremetida a la unidad territorial y
político-administrativa; la ilegalidad se expresa con la violación de los
procedimientos establecidos por el Consejo Nacional Electoral a objeto de
efectuar una consulta popular; unilateral, porque no consultaron a las
autoridades legítimamente electas y por promoverla desde una Asamblea
Autonómica Transitoria que es la agrupación de latifundistas y políticos
de
la derecha boliviana carente de legitimidad.
En contraste a la posición del gobierno estadounidense los países miembros
de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA,
manifestaron su rechazo a la pretensión de balcanizar Bolivia. Asimismo,
el
Grupo Parlamentario Venezolano del Parlamento Latinoamericano expreso su
solidaridad y apoyo a la unidad territorial de Bolivia mediante un acuerdo
de rechazo contundente a la injerencia del imperialismo en asuntos del
pueblo boliviano.
El intento de forzar la separación de los departamentos de la media luna
es
preservar el latifundio y las riquezas naturales como gas y agua para
entregarlas a las transnacionales estadounidenses. Por ejemplo el
latifundio, según informe de la Comisión Especial de Asuntos Indígenas y
Pueblos Originarios de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional de
Bolivia, "el 91 por ciento de las tierras cultivables del país están en
manos de latifundistas vinculados a los partidos políticos y algunos
medios
de comunicación; en tanto que el 71 por ciento de la población tiene que
conformarse con el restante 9 por ciento. (.) Los grandes propietarios de
tierras, que significan el 5 por ciento de la población, ostentan el 89
por
ciento de las tierras. Los medianos, que representan el 15 por ciento de
los
habitantes, son dueños del 8 por ciento; en tanto que los pequeños
productores, que conforman el 80 por ciento de la población, poseen tan
sólo
el 3 por ciento de las tierras. (.) ¿Quiénes son los privilegiados en este
reparto? (.) [Son las] familias como las de Wilson Landívar y Alfredo
Gutiérrez que poseen cerca de 131 mil hectáreas. Juan Carlos Bolsber,
Martha
Bolsber de Casal y su descendencia manejan un total de 70 mil hectáreas.
La
familia de Barbery Paz, que tiene lazos de parentesco con el ex ministro
Roberto Barbery y actual comentarista de la red PAT es propietaria de
208.775,468 hectáreas."1
Para la labor de balcanización de Bolivia y derrocamiento del presidente
Evo
Morales, el gobierno estadounidense ha entregado 120 millones de dólares a
las organizaciones separatistas en Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija a
través
de la National Endowment for Democracy (NED) y la Agencia Estadounidense
para el Desarrollo Internacional (USAID), con el argumento de la lucha
contra el narcotráfico.2
El interés del imperialismo en la desestabilización y desmembramiento de
Bolivia busca los siguientes resultados para mantener su hegemonía en la
región: primero, asestar un golpe a la revolución latinoamericana;
segundo,
frenar el proceso de integración de los pueblos; y tercero, posicionar su
estrategia geopolítica de control sobre los países y recursos naturales de
la amazonía, reservas energéticas y de agua.
En cuanto a la revolución latinoamericana, Estados Unidos junto a su
aliado
incondicional en América del Sur, ha emprendido repetidamente acciones
tendientes a desacreditar y desestabilizar gobiernos progresistas como
Venezuela y Ecuador, ahora ese imperialismo económico y militar arremete
contra Bolivia para hacerla fracasar y de esta manera incidir en el
movimiento revolucionario latinoamericano que emerge desde nuestros
pueblos
contra un sistema internacional basado en la hegemonía del más fuerte y
belicista. De allí la importancia de cooperar con la hermana República de
Bolivia, sí la revolución democrática y cultural que adelanta el
presidente
Evo Morales es truncada, indefectiblemente afectará a los demás gobiernos
progresistas porque tendrán argumentos mediáticos para desestabilizar a
las
demás naciones y por ende afectar la revolución en nuestra América Latina.
Los acuerdos de cooperación energética, alimentaria, salud, educación,
económica, entre otras, que se adelantan con la Alternativa Bolivariana
para
los Pueblos de Nuestra América, ALBA, viene consolidando resultados
positivos para la integración de nuestros pueblos, el ejemplo más
resaltante
en esta batalla histórica del Bolivarianismo contra el Monroismo, es la
derrota en Mar del Plata del ALCA en noviembre de 20053, el fracaso del
imperialismo y sus lacayos en la XX Reunión Cumbre del Grupo de Río del 7
de
marzo de 20084, y la XXV Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones
Exteriores en la Organización de Estados Americanos del 18 de marzo de
20085, donde intentaban imponer la tesis de la guerra preventiva como
excusa
para socavar las bases de la soberanía nacional, la autodeterminación de
los
pueblos y la voluntad política de los gobiernos para impulsar la
integración
latinoamericana.
El desmembramiento de Bolivia interesa mucho más al imperialismo y las
transnacionales por la reserva de gas y agua que existe en el país andino
y
la intensión de montar una gran base militar para monitorear a los
gobiernos
progresistas de la América del Sur. Por ello alientan a los separatistas
de
la media luna para crear la "nación camba", que es una excusa que tanto el
imperialismo mundial y oligarcas criollos consienten a objeto de extraer
provecho de las riquezas que posee el pueblo boliviano.
Para finalizar en imperante que la revolución latinoamericana se
fortalezca
con la unidad de nuestros gobiernos, presidentes, parlamentarios y
ciudadanos a fin de impulsar aquel sueño del Libertador Simón Bolívar en
su
Carta de Jamaica de 1815, donde visualizaba que "algún día tengamos la
fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las
repúblicas, reinos e imperios, a tratar y discutir sobre los altos
intereses
de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres partes del
mundo."6
Fuentes:
Los Tiempos. En Bolivia: latifundistas controlan el 91 por ciento de la
tierra. Disponible en:
http://www.lostiempos.com/noticias/16-11-06/16_11_06_ultimas_nac6.php.
Visitado en: 26/04/2008.
YVKE Mundial. Eva Golinger: EEUU ha transferido más de 120 millones de
dólares a oposición boliviana desde 2005. Disponible en:
http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?5271.
Visitado:
26/04/2008.
IV Cumbre de las Américas. Celebrada en Mar del Plata los días 4 y 5 de
noviembre de 2005. Disponible en:
http://www.ivcumbreamericas.gov.ar/default_ing.html.
Visitado: 26/04/2008.
Declaración del Grupo de Río. Santo Domingo, República Dominicana, 7 de
marzo de 2008. Disponible en:
http://www.abn.info.ve/go_news5.php?articulo=123415&lee=18.
Visitado:
26/04/2008.
RESOLUCIÓN DE LA VIGÉSIMO QUINTA REUNIÓN DE CONSULTA DE MINISTROS DE
RELACIONES EXTERIORES. Washington, 18 de marzo de 2008. Disponible en:
http://www.mre.gov.ve/Noticias/A2008/ExtraCanc-OEA/Declar-Final.htm.
Visitado: 26/04/2008.


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