El dictamen de la Corte Celestial
Viernes, 15 de febrero de 2008
Cuando el comandante Ch=E1vez Fr=EDas decidi=F3 de forma unilateral y
arrogante modificar los contratos de asociaci=F3n con las empresas
petroleras transnacionales, les dijo que aquellas que no estuviesen de
acuerdo con su proposici=F3n podr=EDan apelar a la Corte Celestial. Su
iron=EDa criminal le est=E1 costando muy cara a la naci=F3n. La Exxon
Mobil,=
en desacuerdo con la indemnizaci=F3n propuesta **** el Gobierno desde el
comienzo de las conversaciones, apel=F3 a las instancias internacionales
previstas en los convenios. Ch=E1vez quer=EDa pagarle a precio de gallina
flaca las erogaciones hechas en el marco de los convenios. En vista
del litigio, la Exxon hizo uso de la cl=E1usula de arbitraje establecida
en los contratos de asociaci=F3n firmados **** la Rep=FAblica en 1997. Los
resultados fueron los esperados: los tribunales de Inglaterra y
Holanda fallaron a favor de la empresa petrolera, una de las m=E1s
poderosas del mundo. La Corte Celestial emiti=F3 su primer dictamen.
La soberbia e irresponsabilidad inducen al teniente coronel a cometer
estos errores de c=E1lculo. Cree que a una empresa como la Exxon se le
puede tratar como si sus accionistas y propietarios estuviesen en el
mismo nivel que, digamos, Nelson Messerani y =C1vila M=E1gica, a quienes
pateo **** el trasero sin la menor consideraci=F3n. Tambi=E9n piensa que
los contratos que firman consorcios tan poderosos como la Exxon pueden
ser desconocidos o violados impunemente, tal como =E9l suele hacer con
su Constituci=F3n, la del 99, o como hizo con la Carta Magna de 1961, a
la que le entr=F3 a mandarriazos desde el mismo momento de su
juramentaci=F3n como Presidente de la Rep=FAblica, el 2 de febrero de
1999.
En Venezuela, con la complicidad del Poder Judicial y de las dem=E1s
instituciones encargadas de resguardar el Estado de Derecho, expropia
industrias, invade fincas y haciendas, promueve tomas de f=E1bricas,
amenaza a cadenas distribuidoras de alimentos y atemoriza hasta a los
propietarios de bodegas de esquina, sin que ninguna autoridad oficial
se le oponga. En el plano internacional, otro el cantar. En el
conflicto con la Exxon, a pesar de sus alaridos y de los que emite
Rafael Ram=EDrez, se ha tenido que dar cuenta, tambi=E9n a ****razo limpio,
que la globalizaci=F3n no es s=F3lo un proceso que se da a trav=E9s de
Internet, las telecomunicaciones, las transacciones financieras y la
moda, sino, igualmente, en el terreno legal. La compleja red de
negocios y la universalidad creciente de las inversiones, ha obligado
a la Humanidad a crear instancias internacionales en las que se
diriman los conflictos entre las partes. Esas cortes o tribunales no
representan necesariamente los intereses del imperialismo o de las
c=FApulas empresariales del mundo, sino que constituyen espacios en los
que magistrados de muy alto nivel tratan de dirimir las discrepancias
comerciales y econ=F3micas sin que las diferencias terminen en
conflictos armados o en revueltas. A esos tribunales tambi=E9n tendr=EDa
que acudir PDVSA en el caso de que se presentase cualquier conflicto
con intereses particulares en los pa=EDses donde invierte. =BFO es que
acaso los abogados de PDVSA son tan insensatos que no contemplan en
los contratos que firman ninguna cl=E1usula con una instancia arbitral
imparcial? La visi=F3n simplista y esquem=E1tica que el comandante posee
de la sociedad, lo lleva a pensar que todo lo que ocurre en la Tierra
se resuelve en cen=E1culos, y que **** detr=E1s de cualquier decisi=F3n
judicial, **** ajustada a derecho que esta sea, siempre est=E1 oculta una
mano negra que busca perjudicar la revoluci=F3n bolivariana. No es capaz
de percibir que el mundo es mucho m=E1s complejo de lo que =E9l se
imagina, y que la trama de relaciones entre los gobiernos y los
conglomerados industriales y financieros se hace cada vez m=E1s
entramada.
En Venezuela desde 1883, cuando se establece la primera empresa
petrolera en el estado T=E1chira, las relaciones con las grandes
transnacionales del petr=F3leo han sido dif=EDciles e, incluso,
traum=E1ticas. Esos consorcios han tratado de aprovecharse de la inmensa
riqueza del pa=EDs, al tiempo que la naci=F3n ha construido defensas para
impedir que se aprovechen indebidamente de ella. Ha sido una
dial=E9ctica intrincada. Sin embargo, los gobiernos han sabido lidiar
con esas diferencias. La Ley de Hidrocarburos aprobada en 1943, frente
a la cual las empresas petroleras levantaron toda clase de
resistencias, fue aprobada en medio de enromes tensiones. Lo mismo
hab=EDa ocurrido a=F1os antes con la huelga de 1936, cuando los
trabajadores, despu=E9s de 40 d=EDas de paro, obtuvieron 1 bol=EDvar de
aumento diario. La nacionalizaci=F3n, en 1976, se produjo tambi=E9n en
medio de amenazas y chantajes de las petroleras. Con ellas siempre ha
habido tensiones. Sin embargo, los gobiernos a partir de 1936
entendieron que las discrepancias forman parte de las relaciones en el
marco de un negocio que es tan lucrativo como exigente. A ning=FAn
mandatario se le ocurri=F3 la peregrina idea de pelearse con las
multinacionales. Siempre actuaron con prudencia y sensatez. Pensaron
en los intereses del pa=EDs, m=E1s que en ideolog=EDas vetustas o
proyectos
personales.
Ahora, al igual que con las relaciones con Colombia, el comandante
Ch=E1vez considera que la actitud de la Exxon Mobil constituye una
agresi=F3n personal. Un insulto a la majestad de su cargo. Como siempre,
se encierra en su propio grupo. No le explica al pa=EDs qu=E9 es lo est=E1
pasando, d=F3nde residen los errores (si es que los hubo) del Congreso
de 1997, ni cu=E1les podr=EDan ser las consecuencias de la medida dictada
**** los tribunales internacionales. Se restringe a proferir insultos y
descalificaciones insustanciales. Amenaza a Estados Unido con no
suministrarle crudo, cuando sabe muy bien que de concretarse este
ultim=E1tum el =FAnico perjudicado ser=EDa nuestro propio pa=EDs. Como
siemp=
re
act=FAa de forma impulsiva e irresponsable. Esta vez no le funcion=F3 el
m=E9todo Chaaz.
tmarquez@[EMAIL PROTECTED]


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