Ahora sale de la prensa que solo en Bogotà hay 19.700 delincuendo.
En una sola ciudad hay mas hombres de lo que cuenta la misma guerrilla en
el
entero pais.
Pero para el gobierno el problema son solo los guerrilleros.
Los demas criminales que hay son unos angelitos.
S.F.
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http://www.eltiempo.com/bogota/2008-03-01/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3980596.html
En Bogotá hay 1.319 pandillas con 19.700 miembros
Su número se incrementó en 516 con respecto al 2005 y casi se duplicó
frente
a las 691 que había en el 2003. En los últimos tres años, al menos 4.700
jóvenes se vincularon a ellas.
Las cifras están contenidas en el más reciente informe del Centro de
Investigaciones del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y
la
Juventud (Idipron).
El registro incluye a los muchachos que están vinculados a pandillas con
algún grado de compromiso en actividades de enfrentamientos o delitos.
Hace
tres años, la cifra de jóvenes asociados con el pandillismo se calculó en
15
mil.
El informe preliminar del Idipron que conoció EL TIEMPO señala que la
mayoría de los grupos identificados tiene entre 5 y 20 integrantes. El 13
**** ciento (182 pandillas) llega a tener entre 26 y 50 miembros y el 6,7
****
ciento (90 grupos) está conformado hasta **** cuatro personas. El análisis
se
hizo entre el último semestre del 2006 y el primero del 2007.
Los resultados del estudio ponen al descubierto el aumento desmedido de
pandillas en San Cristóbal, Bosa, Kennedy, Suba, Usme, Engativá y Usaquén.
También sorprende una leve reducción de estas agrupaciones en Ciudad
Bolívar
y una significativa en el área limítrofe del municipio de Soacha. En esta
zona, hace cinco años se concentraba el 40 **** ciento de las pandillas de
la
ciudad.
En Ciudad Bolívar la disminución es de 8,8 **** ciento en el número de
pandillas. Pasó de 204 en el 2003 a 186 en el último registro. Y en la
zona
de influencia de Soacha, de 112 a 30.
En cuanto a San Cristóbal, la cantidad aumentó de 24 en el 2003 a 145 en
el
2007. Y en Bosa se identificó la influencia de 103 grupos, mientras que
hace
cinco años apenas había 32.
A diferencia de años atrás, según explica el representante a la Cámara
Ángel
Custodio Cabrera, ahora las pandillas se han vuelto más agresivas, en el
sentido de ganar territorialidad. "Las pandillas pueden adquirir armas en
la
ciudad con mayor facilidad y estas se convierten en instrumentos de
poder",
agrega.
Cabrera, como concejal de Bogotá, fue quien reveló hace tres años el
oscuro
panorama del pandillismo en la ciudad. Las nuevas cifras dan cuenta de que
el fenómeno no se ha controlado **** parte de las autoridades.
"Llama la atención el incremento de estas actividades en localidades donde
no se habían observado antes el fenómeno con tanta influencia -recalca el
representante-. Los casos más crítico son los de San Cristóbal, Suba,
Usaquén y Engativá y es una situación que preocupa. Lo más grave es que
buscan enfrentamientos con pandillas de otros sectores **** el control
territorial y están afectando la seguridad ciudadana, con atracos y
atentados a la integridad física de las personas".
De acuerdo con la reciente identificación de los grupos en cada localidad,
la mayor cantidad (a pesar de la significativa reducción) sigue estando en
la Ciudad Bolívar (186). Le siguen Kennedy (162), San Cristóbal (145),
Bosa
(135), Usme (131), Suba (118) y Rafael Uribe (104).
Con una menor población de pandilleros están las localidades de Engativá
(67
grupos), Usaquén (65), Fontibón y Santa Fe (57) y Tunjuelito (35).
Las cifras más bajas se registran en Chapinero (14), Mártires (12), Puente
Aranda (10), Antonio Nariño (8), Candelaria (7) y Barrios Unidos (6).
Para el sociólogo Leandro Ramos, director de la investigación, el
incremento
en el número de pandillas no significa de manera exclusiva que haya
crecido
el fenómeno. El investigador señala entre otras probabilidades una mejor
medición del mismo o una continuación de las condiciones del entorno que
cobija al pandillismo.
Ramos puntualiza que con respecto a la investigación realizada en el 2003,
las características del tipo de pandillas se confirman.
"Nos encontramos ante un fenómeno con rasgos de persistencia, asociado a
condiciones sociales y con un alza en la práctica de delitos menores y la
afectación de la seguridad ciudadana", añade.
El fenómeno se presenta en toda la ciudad, no solo en los sectores de
estratos bajos, aunque la mayoría de grupos se encuentran en estratos 2 y
3.
El número promedio de integrantes de las pandillas es de 15 muchachos y
las
edades se mantienen: después de los 10 años ya se registra esta tendencia.
Y
el promedio de edad en los grupos está entre 15 y 22 años.
A juicio del representante Cabrera, la desintegración familiar sigue
predominando entre las causas que llevan a los jóvenes a formar parte de
pandillas.
"También entran a jugar otros factores como la influencia de la violencia
en
el fútbol, el incremento del consumo de drogas en el interior de las
pandillas, los delitos contra la propiedad, la falta de una política
pública
para el tiempo libre de los muchachos, la falta de o****tunidades desde el
punto de vista laboral y la deserción escolar -que mantiene la prevalencia
entre 5 y 8 **** ciento-", dice.
En mayo, Idipron dará a conocer de manera integral los resultados de esta
segunda investigación sobre la caracterización de pandillas en Bogotá.
'Hay que fortalecer la prevención'
El representante Ángel Custodio Cabrera cuestiona la falta de continuidad
y
sostenibilidad de los programas de prevención y control **** parte de la
Administración Distrital para ponerle freno al fenómeno de las pandillas
juveniles.
"En los últimos cuatro años el tema quedó relegado. Cuando un muchacho
***ple el proceso de resocialización en Idipron, no tiene otra alternativa
que volver al medio deteriorado de donde salió, ****que no encuentra una
opción productiva en la sociedad", argumenta Cabrera.
Mediante el programa Trapecistas, Idipron ha logrado rescatar a muchos
jóvenes en sectores de Ciudad Bolívar y Soacha. "La reducción de pandillas
en Ciudad Bolívar es una muestra de que en alguna medida hemos podido
impactar el fenómeno", asegura el padre Javier de Nicoló, director de
Idipron.
"Este es un ejemplo que se debería replicar en toda la ciudad", añade el
representante, quien en el Congreso promovió la inclusión de una partida
en
el Plan Nacional de Desarrollo para incentivar este programa en Bogotá.
Son 13.500 millones de pesos que se entregarán al Distrito a través del
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) en el segundo semestre
del
2008.
"Con el Centro de Investigaciones del Idipron ya se logró hacer un
seguimiento fidedigno al problema, pero no se le puede dar más largas a la
solución cuando estos grupos están involucrados en atracos, homicidios,
agresiones y drogadicción", concluye Cabrera.


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