Agresión al Ecuador: es necesaria la ruptura diplomática con Colombia
****: Heinz Dieterich
Fecha de publicación: 02/03/08
La nueva violación militar de la soberanía e integridad territorial
del Ecuador **** parte de Wa****ngton, vía su títere militar Álvaro Uribe,
exige una respuesta eficiente al gobierno de Bogotá. Esa respuesta
eficiente
solo puede darse de dos formas: la ruptura de las relaciones diplomáticas
o
el reconocimiento en bloque del status de fuerza beligerante a las
guerrillas de Colombia.
No se trataría de una respuesta extremista sino de una medida de
prevención, para conservar la paz de los países latinoamericanos. La
secuencia de violaciones a las soberanías de Ecuador y Venezuela, mediante
incursiones militares aéreas y terrestres, secuestros de personas y,
ahora,
bombardeos y ataques de artillería, no es más que el componente militar
del
proyecto de Wa****ngton, de destruir a los gobiernos progresistas de la
Patria Grande.
En este plan de ataque militar, las dos puntas de lanza son, como
explicamos en nuestro último artículo, "Brasil, Argentina y Venezuela
constituyen un Bloque Regional de Poder Militar" (a****rea, 27.2.08),
Colombia y la naciente Cuarta Flota de la Marina de Guerra del Imperio.
Este
proyecto de Bush y su títere Uribe avanza como un cáncer y es vital para
el
futuro de América Latina que los países latinoamericanos, no sólo los
limítrofes con Colombia, ponen un "hasta acá" a Uribe. Si los gobiernos
latinoamericanos no le aumentan el costo político, económico y diplomático
de esta política al gobierno de la oligarquía colombiana, ponen en peligro
su propia subsistencia política.
La oligarquía colombiano y sus patrocinadores en Wa****ngton, que
durante doscientos años nunca han hecho concesiones a las fuerzas
populares,
no quieren negociar la paz con justicia social en Colombia. No la
quisieron
cuando asesinaron a Eliécer Gaitán, cuando asesinaron a más de dos mil
cuadros de la Unión Patriótica, cuando asesinaron a decenas de miles de
colombianos con sus fuerzas paramilitares y no la quisieron el día de
ayer,
cuando asesinaron, guiados **** los militares del Pentágono, al líder
guerrillero Raúl Reyes; sabiendo que este asesinato cerraría
definitivamente
el momento de distensión hacia la paz, que se había logrado con la
liberación unilateral de los rehenes de las FARC.
La decisión imperial-oligárquica, de no negociar con las FARC, sino
procurar su destrucción física o rendición incondicional, pone a éstas en
una situación extremadamente difícil. Para romper el aislamiento político
que Wa****ngton ha logrado, es necesario actuar mediante negociaciones
sobre
los rehenes y, posteriormente, una paz con justicia. Pero todo paso
político
de este tipo acerca su destrucción militar, ****que cada contacto con el
exterior para generar la liberación de los rehenes, pro****ciona a
Wa****ngton
la inteligencia necesaria, para destruir las columnas y la infraestructura
guerrillera.
En ese sentido, las prolongadas negociaciones en San Vicente del
Caguán fueron una gigantesca trampa de inteligencia, ****que pro****cionaron
a
los gringos las huellas dactilares, los retratos fotográficos, la
identidad
de im****tantes cuadros que salieron del anonimato de la selva, la
identificación de los celulares, relaciones de Internet y la estructura de
comunicación de la guerrilla, e, inclusive, en algunos casos, el perfil de
ADN.
Y lo mismo es válido para las negociaciones de liberación de los
rehenes. Es correcto decir, que la muerte de Raúl Reyes y de la columna
guerrilla es el precio militar, que se pagó **** la liberación de los
rehenes. La inteligencia electrónica del Pentágono es tan avanzada hoy
día,
que ni el constante cambio de teléfonos celulares protege el anonimato,
****que ha logrado desarrollar una tecnología que identifica el perfil de
voz
de una persona entre miles de llamadas celulares en cuestión de segundos.
De
la misma manera, la inteligencia satelital y de aviones espías ---como
aquellos que están estacionados en la base militar de Manta, Ecuador,
cerca
del Putumayo--- es tan sofisticada que es imposible pasar las coordenadas
de
la extracción de rehenes al gobierno venezolano, sin dejar una infinidad
de
huellas informáticas para el Comando Sur.
Este es el precio que pagan las FARC **** emprender la vía política
de
resolución del conflicto. Pero, si tratan de evitar ese alto costo
militar,
evitando la esfera de las negociaciones internacionales, se aíslan más
todavía en lo político. Y aislarse en la política significa emprender el
camino de la derrota.
Ante este dilema, los gobiernos latinoamericanos tienen solo dos
vías
para parar la expansión de la estrategia militar de Wa****ngton en América
Latina. Aislar diplomáticamente a Bogotá, o conceder en bloque a las
guerrillas colombianas el status de fuerza beligerante. Esta es la única
posibilidad de defender sus intereses y los de las fuerzas
democráticas-populares de América Latina frente al eje monroeista de
Wa****ngton-Bogotá.
hdieterich@[EMAIL PROTECTED]
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