Ésto es lo que la Revista Dinners de Colombia publicó en el 2000:
http://usuarios.lycos.es/calculo21/id22.htm
Abajo. foto de Aurelio Baldor posando con su tan conocida Álgebra
(que tiene al matemático, geógrafo y astrónomo musulmán Al Juarismi
en la ****tada -aún se discute, según Wikipedia, si Al Juarismi nació en
Bagdad o no, y se calcula que aproximadamente vivió entre 780 y 850
de nuestra era-. Se le atribuye a este personaje ser el padre del álgebra,
etc...[ver Wikipedia])
http://usuarios.lycos.es/calculo21/049a1d20.jpg
Richard
en 'Google mode', je, je, je...
"tschmidtundert" <T.Schmidt.Teddy@[EMAIL PROTECTED]
> wrote in message
news:ba0c670a-42d8-4bb8-a016-914b3b7ed0e4@[EMAIL PROTECTED]
Mar 9, 11:41 am, TORREBLANCA® <donquicove...@[EMAIL PROTECTED]
> wrote:
> FOTO: http://tinyurl.com/3869dg
>
> Historia de Baldor ÁLGEBRA
>
> Aurelio Baldor, el autor del libro que más terror despierta en los
> estudiantes de bachillerato de toda Latinoamérica, no nació en Bagdad.
> Nació en La Habana, Cuba, y su problema más difícil no fue una
> operación matemática, sino la revolución de Fidel Castro.
> Esa fue la única ecuación inconclusa del creador del Álgebra de
> Baldor, un apacible abogado y matemático que se encerraba durante
> largas jornadas en su habitación, armado sólo de lápiz y papel para
> escribir un texto que desde 1941 aterroriza y apasiona a millones de
> estudiantes de toda Latinoamérica.
>
> El Álgebra de Baldor, aun más que El Quijote de la Mancha, es el libro
> más consultado en los colegios y escuelas desde Tijuana hasta la
> Patagonia.
> Tenebroso para algunos, misterioso para otros y definitivamente
> indescifrable para los adolescentes que intentan resolver sus
> "misceláneas" a altas horas de la madrugada, es un texto que permanece
> en la cabeza de tres generaciones que ignoran que su autor, Aurelio
> Ángel Baldor, no es el terrible hombre árabe que observa con desdén
> calculado a sus alumnos amedrentados, sino el hijo menor de Gertrudis
> y Daniel, nacido el 22 de octubre de 1906 en La Habana, y ****tador de
> un apellido que significa "valle de oro" y que viajó desde Bélgica
> hasta Cuba.
> Daniel Baldor reside en Miami y es el tercero de los siete hijos del
> célebre matemático. Inversionista, consultor y hombre de finanzas,
> Daniel vivió junto a sus padres, sus seis hermanos y la abnegada nana
> negra que los
> acompañó durante más de cincuenta años, el drama que se ensañó con la
> familia en los días de la revolución de Fidel Castro.
>
> Aurelio Baldor era el educador más im****tante de la isla cubana
> durante los años cuarenta y cincuenta. Era fundador y director del
> Colegio Baldor, una institución que tenía 3.500 alumnos y 32 buses en
> la calle 23 y 4, en la exclusiva zona residencial del Vedado. Un
> hombre tranquilo y enorme, enamorado de la enseñanza y de mi madre,
> quien hoy lo sobrevive, y que pasaba el día ideando acertijos
> matemáticos y juegos con "números", recuerda Daniel, y evoca a su
> padre caminando con sus 100 kilos de peso y su proverbial altura de un
> metro con noventa y cinco centímetros **** los corredores del colegio,
> siempre con un cigarrillo en la boca, recitando frases de Martí y con
> su álgebra bajo el brazo, que para entonces, en lugar del retrato del
> sabio árabe intimidante, lucía una sobria carátula roja.
>
> Los Baldor vivían en las playas de Tarará en una casa grande y lujosa
> donde las puestas de sol se despedían con un color distinto cada tarde
> y donde el profesor dedicaba sus tardes a leer, a crear nuevos
> ejercicios matemáticos y a fumar, la única pasión que lo distraía ****
> instantes de los números y las ecuaciones. La casa aún existe y la
> administra el Estado cubano. Hoy hace parte de una villa turística
> para extranjeros que pagan cerca de dos mil dólares para pasar una
> semana de verano en las mismas calles en las que Baldor se cruzaba con
> el "Che" Guevara, quien vivía a pocas casas de la suya, en el mismo
> barrio.
> "Mi padre era un hombre devoto de Dios, de la patria y de su familia",
> afirma Daniel.
> "Cada día rezábamos el rosario y todos los domingos, sin falta, íbamos
> a misa de seis, una costumbre que no se perdió ni siquiera después del
> exilio". Eran los días de riqueza y filantropía, días en que los
> Baldor ocupaban una posición privilegiada en la escalera social de la
> isla y que se esmeraban en distribuir justicia social **** medio de
> becas en el colegio y ayuda económica para los enfermos de cáncer.
>
> El 2 de enero de 1959 los hombres de barba que luchaban contra
> Fulgencio Batista se tomaron La Habana. No pasaron muchas semanas
> antes de que Fidel Castro fuera personalmente al Colegio Baldor y le
> ofreciera la revolución al director del colegio.
>
> "Fidel fue a decirle a mi padre que la revolución estaba con la
> educación y
> que le agradecía su valiosa labor de maestro..., pero ya estaba
> planeando otra cosa", recuerda Daniel.
> Los planes tendría que ejecutarlos Raúl Castro, hermano del líder del
> nuevo gobierno, y una calurosa tarde de septiembre envió a un piquete
> de revolucionarios hasta la casa del profesor con la orden de
> detenerlo. Sólo una contraorden de Camilo Cienfuegos, quien defendía
> con devoción de alumno el trabajo de Aurelio Baldor, lo salvó de ir a
> prisión. Pero apenas un mes después la familia Baldor se quedó sin
> protección, pues Cienfuegos, en un vuelo entre Camagüey y La Habana,
> desapareció en medio de un mar furioso que se lo tragó para siempre.
>
> "Nos vamos de vacaciones para México, nos dijo mi papá. Nos reunió a
> todos, y como si se tratara de una clase de geometría nos explicó con
> precisión
>
> milimétrica cómo teníamos que prepararnos. Era el 19 de julio de 1960
> y él estaba más sombrío que de costumbre. Mi padre era un hombre que
> no dejaba traslucir sus emociones, muy analítico, de una fachada
> estricta, durísima, pero ese día algo misterioso en su mirada nos
> decía que las cosas no andaban bien y que el viaje no era de recreo",
> dice el hijo de Baldor.
>
> Un vuelo de Mexicana de Aviación los dejó en la capital azteca. La
> respiración de Aurelio Baldor estaba agitada, intranquila, como si el
> aire mexicano le advirtiera que jamás regresaría a su isla y que
> moriría lejos, en el exilio. El profesor, además del dolor del
> destierro, cargaba con otro temor. Era infalible en matemáticas y
> jamás se equivocaba en las cuentas, así que si calculaba bien, el
> dinero que llevaba le alcanzaría apenas para algunos meses. Partía
> acompañado de una pobreza monacal que ya sus libros no podrían
> resolver, pues doce años atrás había vendido los derechos de su
> álgebra y su aritmética a Publicaciones Culturales, una editorial
> mexicana, y había invertido el dinero en su escuela y su país.
>
> La lucha empezaba.
> Los Baldor, incluida la nana, se estacionaron con paciencia durante 14
> días en México y después se trasladaron hasta Nueva Orleáns, en
> Estados Unidos, donde se encontraron con el fantasma vivo de la
> segregación racial.
> Aurelio, su mujer y sus hijos eran de color blanco y no tenían
> problemas, pero Magdalena, la nana, una soberbia mulata cubana, tenía
> que separarse de ellos si subían a un bus o llegaban a un lugar
> público.
>
> Aurelio Baldor, heredero de los ideales libertarios de José Martí, no
> so****tó el trato y decidió llevarse a la familia hasta Nueva York,
> donde consiguió alojamiento en el segundo piso de la propiedad de un
> italiano en Brooklyn, un vecindario formado **** inmigrantes
> puertorriqueños, italianos, judíos y **** toda la melancolía de la
> pobreza.
>
> El profesor, hombre friolento **** naturaleza, sufrió aun más **** la
> falta de agua caliente en su nueva vivienda, que **** el desolador
> panorama que percibía desde la única ventana del segundo piso.
>
> La aristocrática familia que invitaba a cenar a ministros y grandes
> intelectuales de toda América a su hermosa casa de las playas de
> Tarará, estaba condenada a vivir en el exilio, hacinada en medio del
> olvido y la sordidez de Brooklyn, mientras que la junta revolucionaria
> declaraba la nacionalización del Colegio Baldor y la expropiación de
> la casa del director, que sirvió durante años como escuela
> revolucionaria para formar a los célebres "pioneros". La suerte del
> colegio fue distinta. Hoy se llama Colegio Español y en él estudian
> 500
>
> estudiantes pertenecientes a la Unión Europea. Ningún niño nacido en
> Cuba puede pisar la escuela que Baldor había construido para sus
> compatriotas.
>
> Lejos de la patria Aurelio Baldor trató en vano de recuperar su vida.
> Fue a clases de inglés junto a sus hijos a la Universidad de Nueva
> York y al poco tiempo ya dictaba una cátedra en Saint Peters College,
> en Nueva Jersey.
>
> Se esforzó para terminar la educación de sus hijos y cada uno encontró
> la profesión con que soñaba: un profesor de literatura, dos
> ingenieros, un inversionista, dos administradores y una secretaria.
> Ninguno siguió el camino de las matemáticas, aunque todos continuaron
> aceptando los desafíos mentales y los juegos con que los retaba su
> padre todos los días.
>
> Con los años, Baldor se había forjado un im****tante prestigio
> intelectual en los Estados Unidos y había dejado atrás las
> dificultades de la pobreza. Sin embargo, el maestro no pudo ser feliz
> fuera de Cuba. No lo fue en Nueva York como profesor, ni en Miami
> donde vivió su retiro acompañado de Moraima, su mujer, quien hoy tiene
> 89 años y recuerda a su marido como el hombre más valiente de todos
> cuantos nacieron en el planeta. Baldor jamás recuperó sus fantásticos
> cien kilos de peso y se encorvó poco a poco como una palmera
> monumental que no puede so****tar el peso del cielo sobre sí. "El
> exilio le supo a jugo de piña verde. Mi padre se murió con la
> esperanza de volver", asegura su hijo Daniel.
>
> El autor del Algebra de Baldor se fumó su último cigarrillo el 2 de
> abril de 1978. A la mañana siguiente cerró los ojos, murmuró la
> palabra Cuba **** última vez y se durmió para siempre. Pero sus siete
> hijos, quince nietos y diez biznietos, siempre supieron y sabrán que a
> Aurelio Baldor lo mataron la nostalgia y el destierro.
Ahora estás copiando los postings de mi amigo Martori.
T.Schmidt
P.S. Eso se llama ser plagiador. No tienen ni pizca de vergüenza,
robas hasta de tus supuestos amigos.


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