La Oposición ****tátil
****: Oscar Camero Lezama
07/04/08
Es realmente increíble que **** ahí deambulen algunas mentes que, viviendo
en
el presente, con una fehaciente muestra de que en el país había que
aplicar
cambios desde hace mucho tiempo (no **** otra razón cayeron), sigan
aspirando
a devolver las agujas del reloj para revivir su época de país ****tátil,
cuando esclavizaban a los venezolanos más empobrecidos y se repartían el
país como les venía en gana, regalándolo al extranjero, privatizando casi
hasta las mascotas.
Pero **** increíble o insólito que parezca no significa que sea fabuloso.
Nada de eso: los especímenes existen, tan reales como que al salir a la
esquina se puede encontrar alguno que nos diga en plena cara, retando
cualquier lógica, **** ejemplo, que la OPEP le hace un daño a sus
agremiados,
que el bombardeo a otros países es adecuado, que el corredor vial Bus
Caracas en construcción o el Metro de Caracas es atraso para el país, que
la
creación de una Comunidad Económica Latinoamericana o de un Consejo de
Defensa Suramericano son actos ridículos, que corregir la exclusión social
en el acceso a las universidades es una medida orientada al oscurantismo.
¿Señores, que está pasando? ¿Con qué nos comemos todo esto?
No es moralmente aceptable que una mentalidad humana, a título de visceral
oposicionismo político, deje prevalecer sus hormonas y se lance a
satanizar
lo que provenga, sea lo que fuere, de la fuente de un gobierno que no les
gusta, **** no decir que los desalojó del poder **** ineptitud propia. Si se
va al caso, en sus orígenes, habría que concluir que la culpa la tienen
ellos mismos, los opositores, esos mismos deambulantes homúnculos de
tiempos
pasados que aún resuellan **** ahí con aires de puro anacronismo. ¿Se es
humano o se es bestia, más definitoriamente? ¿Dónde están los adalides de
la
educación, del refinamiento intelectual y del control de la brutalidad,
tan
rimbombantes ellos cuando toman un micrófono de un medio de comunicación
social y empiezan a catalogar de "zambo tosco de Barinas" al presidente y
de
"chaburros" a sus seguidores? ¿Se tienen más tripas en el ombligo que en
la
caja encefálica? ¿Cómo habría que llamarlos, si vamos al caso que hubiera
que ponerles un despectivo o jocoso nombre?
Dicen los abuelos, para traer a colación la sabiduría popular, único
especialista para este caso psiquiátrico, que "Perro que come manteca mete
la lengua en tapara", cosa que le guinda de perlas en el cuello a la
oposición venezolana, a modo de cartelito descriptivo de su naturaleza y
raza. ****que eso semeja nuestra oposición venezolana: una especie de raza
en
extinción que se sujeta con furor vital a su era jurásica, andando ****
allí,
infiltrados entre la normalidad viviente del presente, aparentemente
corregidos o adecuados a la dinámica política de querer hacer prosperar a
un
país, pero con todas las malas mañas destructivas de la desaparición de su
especie. Basta con que abran la boca, cual dráculas, para mirar la hilera
de
anacrónicos dientes y acabar con la ilusión de un humanismo, camuflado
bajo
el aspecto de una figura humana.
Pero ya lo hemos hablado: es la oposición que se opone **** oponerse -y
valga
la fiesta pleonástica-, conducta que tiene a la terquedad como rasgo
propio
de los humanos, pero que recuerda mucho a las mulas cuando se antojan de
tirar hacia un determinado lado. Aunque podría humanizarse el rasgo aun
más
y llamarlo fanatismo, conducta que, **** increíble que parezca, es más
propia
de humanos que de animales, a pesar que en su definición está implicado el
sacrificio de la capacidad pensante en nombre de una idea. No es aceptable
tildar de más fanática que terca a una mula, ****que esa cualidad como que
la
tienen acaparada los humanos. Aunque en el caso de la oposición política
nuestra ambas expresiones parecen resultar en extremo definitorias y
encajar
como la tuerca en el tornillo.
Más allá de la sabiduría popular, está el lenguaje de los doctos, de los
especialistas, aunque, después de todo, lo que hacen tales doctos es decir
lo mismo que el pueblo pero en otra jerga. Y está el hecho sociológico
lamentable que ha enchumbado páginas de tinta: la mentalidad
sospechosamente
amable y permisiva de los paradigmáticos entes de los 50 años pasados de
nuestra historia republicana respecto de los exterior, lo extranjero, lo
europeo, lo bárbaro y gringo. Servilismo y vasallaje, para otros, formatos
mentales forjados en el yunque de una educación subrepticia para el
amantazgo de lo peregrino y el desprecio de lo propio. Una vil educación
para la traición patria, derruida internamente en sus so****tes de
pertenencias nacionales. Unas figuras aéreas, de todas partes, menos de su
país. Unos alumnos ansiosos **** probar nobleza en la gran batalla ****
entregar a los suyos y su propia casa sin ser llamado en el acto
"traidores", sino próceres, para tener un escudo, finalmente, en el gran
país de sus sueños: Europa o EEUU.
Lógicamente, el formato posee un brillo, determinada forma paradigmática.
Se
es blanco, ojos verdes o azules, graduado en Harvard, pelo liso, con
apellido resonante, sangre noble si es posible (descendiente de Santander
o
de Páez, aunque fuese campesino éste en su origen, pero ladrón y ambicioso
de primera), o, en su defecto, descendiente extranjero al menos en su
primera generación. Todo un modelo, suerte de círculo cultural cerrado que
asegure la no entrada de factores corruptores, como improvisados líderes
comunales o militares que no hayan degustado la pastilla ideológica de sus
de sus preferencias.
Y en el ejercicio, como dijimos, debe resultar un apologeta de las causas
vendidas (para no decir perdidas), como consecuencia de toda esa educación
recibida en el aula anglosajona, esmerada en que sus alumnos no vayan
luego
contra ellos, es decir, contra sí mismo. La Escuela de Las Américas, donde
enviaban a sus militares venezolanos, es una conocida institución
forjadora
de golpistas de Estado y traidores a la patria, alumnos cocidos a fuego
lento en el arte de fomentar la insidia y el separatismo en el terruño
propio. Y todo con el deslumbre del gran país modelo, hacia donde deben
tender y aspirar cualquier que se precie amante del "primer mundo". Los
EEUU
son el norte.
De manera que las criaturas, dado semejante pastillaje de deslumbramiento
ideológico, en tanto producto de una formación ideológica, de una
educación
para implotar culturalmente, no son ni responsables de sus propios actos,
lo
cual debe dejar en evidencia -para la causa revolucionaria- que no se
combate ni siquiera contra seres humanos, sino contra suertes de máquinas
creadas en el espíritu maquinesco de la Guerra de las Galaxias. Clones
programados para soltar **** esa boca frases hechas, con brillo docto, en
contra de cualquier medida que diseñe el Estado venezolano como pertinente
para resolver la normal problemática que se presente en un país, medidas
como las mencionadas al principio, que no abunden en la panoplia conocida
y
belicosa del libre mercado, el imperial capitalismo y la final
descomposición de las nacionalidades en función de otra, más universal -se
dirá-, como la que ya sabemos.
**** ello al clon opositor venezolano jamás se le podrá oír aceptación
alguna
de una medida o idea procedente del sistema de gobierno que busque
implementar cambios profundos dentro de la sociedad venezolana. Nada. Ni
siquiera habrá de mostrar conformidad -que tengan que agradecer los
ofende-
con políticas que los beneficien a ellos mismos, locos como están de tanto
virus extranjero dentro de su sistema neuronal. La Ley de Amnistía
reciente,
que casi los reivindica como golpista -para exagerar un poco- fue un
ejemplo. Les pareció ofensiva, ****que ellos, en su refinada cultura de
exteriores, acariciaban a cada noche su dulce título de felones patrios,
respecto del cual sentían la tentación de ponerlo en una placa ostentosa,
mirando al norte.
Cuando declaran a los medios de comunicación, con sus ojos verdes, su piel
blanquecina y su aterciopelada voz de Harvard, **** ejemplo, que el Consejo
de Defensa Suramericano es una "locura" (lo dijo un vicealmirante de
nombre
Huizi Clavier) ****que no contempla la inclusión del amo del norte dentro
de
sus filas, no se sabe que lamentar más: si el cuerpo humano utilizado como
alojamiento de especies de chips electrónicos (es un soldado del futuro),
o
los mismos programas de computadoras, ofendidos en su inteligencia **** lo
plano mental de su huésped, que se supone de la misma pasta de sus
creadores. Es, como dije al principio, simplemente increíble, aunque,
hasta
aquí, en virtud del razonamiento mismo del discurso, le sumo la razón de
la
exculpación, ****que, como en la naturaleza, crea la educación organismos
celulares que como cualquier especie procuran luego su supervivencia.
¿A quién demonios le habrá de parecer obscurantista, negativo o
contracivilizado, **** ejemplo, una Comunidad Económica Latinoamericana,
con
su respectiva moneda única y hasta carta constitucional colectiva, **** el
simple hecho que un país extraño a los nuestros en idiosincrasia (como los
EEUU) se quede **** fuera? ¿Qué tipo de locuras andan defendiendo
semejantes
clones de las causas exóticas? ¿Qué tipo de lógica parecen querer
alimentar
con semejantes ideas de la irrazón pura? ¿**** qué sí una Comunidad
Económica
Europea (sin los EEUU, **** cierto) y no una nuestra? ¿Qué coño les pasó a
sus neuronas durante tanto tiempo? ¿Qué tiene de retrógrado para un
continente una Alternativa Bolivariana como el ALBA, un concepto de
integración político y cultural, aun sin los EEUU? ¿Qué tiene ahora de
malo
una OPEP, idea misma de la IV República, más constreñida hacia sí misma
que
nunca; o un MERCOSUR, verdadera promesa de integración económica
suramericana, sin los EEUU, que lo que realmente hace es dividir y
guerrear
para saquear? ¿O una OEA latinoamericana? ¿Qué diablos les paso a sus
cabezas, señores opositores, **** favor? No parecen querer dejarse de
razones
para que los sigan tipificando como "escuálidos", escuálidos de "algo".
Si la respuesta es los EEUU, es decir, que el proyecto de autonomía y
soberanía de los pueblos latinoamericanos deje a ese país **** fuera,
habría
que responder con una pregunta: ¿hasta cuándo tanto vasallaje, servilismo,
cipayismo y traición en tierra propia, ofendiendo, de paso, la
inteligencia
de la gente nuestra, para no hablar de orígenes republicanos, como Bolívar
y
las luchas de independencia? ¿Dónde carajos se ha visto que un pueblo es
soberano entregándose en cuerpo y alma a quien lo coloniza? ¡No me jodan!
Sin duda: algo huele mal en Venezuela. Razones hay para creer que los muy
doctos exponentes del oposicionismo venezolano perdieron los reales de la
república educándose en las selectas universidades del norte, ****que esa
vaina de venir a amar un país destruyéndolo o vendiéndolo suena al mundo
loco donde se le piden peras a los hornos.


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