Asdr=FAbal Aguiar // La historia del 11 de abril
Ch=E1vez pact=F3 con agentes cubanos, libios e iraqu=EDes el
desmantelamiento de Pdvsa
El pueblo y la Fuerza Armada, para los celebrantes del 11 A, habr=EDan
repuesto al Presidente en su mando luego de un golpe fascista; no,
como lo fue, despu=E9s de una renuncia pactada sobre la sangre inocente
de 19 venezolanos y que voceara el hoy embajador en ****tugal, General
Lucas Rinc=F3n.
La verdad habr=E1 que repetirla, pues es distinta a la que construye el
catecismo de la revoluci=F3n.
En 1998, tras sus primeros enga=F1os: su amor a los medios, al sector
privado y a las inversiones extranjeras, Hugo Ch=E1vez, desde La Habana,
pact=F3 con los agentes cubanos, libios e iraqu=EDes el desmantelamiento
de Pdvsa, la segunda trasnacional petrolera m=E1s im****tante del mundo,
caso de llegar a la Presidencia. Quer=EDan disponerla como un arma letal
para la expansi=F3n del proyecto de Cuba en la regi=F3n, y para que
ayudase a los =E1rabes en su confrontaci=F3n contra Occidente.
Estos son los datos tras el 11 A, y explican bien la confesi=F3n del
Secretario presidencial, Jesse Chac=F3n: "En esa fecha profundizamos el
socialismo".
La doblez de Ch=E1vez no tendr=EDa que sorprendernos. Mucho antes, el 13
de enero de 1959, su maestro, Fidel, declar=F3: "son calumnias contra la
revoluci=F3n decir que somos comunistas", hasta cuando el 2 de diciembre
de 1961 se confes=F3 mentiroso: "Si cuando est=E1bamos alzados
hubi=E9ramos
dicho que =E9ramos comunistas, aun estar=EDamos en la Sierra".
As=ED las cosas, al provocar -como lo reconoce m=E1s tarde ante la
Asamblea Nacional- el conflicto en Pdvsa y echar de ella a 20.000 de
sus gerentes y empleados, no hac=EDa sino poner en marcha -al costo que
fuese- la ejecuci=F3n del acuerdo al que se hab=EDa comprometido. El
petr=F3leo, lo sab=EDan todos y el mismo Ch=E1vez, es el arma que abre y
cierra las puertas del infierno.
La marcha del 11 A, en defensa de nuestro oro negro -l=E9ase de nuestra
soberan=EDa- moviliz=F3 no a diez ni a cien mil sino a casi un mill=F3n de
venezolanos. No fue un espejismo medi=E1tico. Nadie podr=EDa sostener,
seriamente, la tesis de un golpe concertado con una sociedad hecha de
banderines, des****a de tanques.
Lo veraz fue que el Presidente, antes que armonizar o adoptar las
medidas de polic=EDa que hubiesen evitado el desbordamiento que
esperaba, decidi=F3 consciente darle rienda a su desaf=EDo criminal. Y
para ello invit=F3 a sus seguidores, para que confrontasen en la calle.
Todas estas circunstancias quedaron registradas, no son hijas de la
especulaci=F3n.
Ch=E1vez, record=E9moslo, anunciaba **** TV la normalidad y las televisoras
mostraban el asesinato de inocentes en la refriega, condenados ****
ejercer sus derechos democr=E1ticos al disenso y como precio de la otra
traici=F3n: el secuestro **** manos extranjeras, =E1rabes y cubanas, del
petr=F3leo venezolano.
De modo que, el 11 A, conocimos una modalidad de "golpe fascista"
ejecutado con c=E1maras de televisi=F3n y grabadores, donde las pocas
armas subrepticias- para un acto vil y preparado- se usaron sobre
gente pac=EDfica; no dirimieron la guerra que en ese momento se daba,
seg=FAn Ch=E1vez y como su cortina de humo, entre el Imperio y la
revoluci=F3n.
Lo que sigui=F3 no es un secreto a voces. =C9ste abandona a Miraflores con
sus pies, no empujado ni con esposas. Tuvo tiempo hasta para llamar al
Cardenal, a quien hoy quiere ver en la quinta paila.
Se uniform=F3 de camuflaje y junto a sus edecanes transit=F3 hasta Fuerte
Tiuna para una "inocentada": encontrarse con los "alzados". All=ED
dialog=F3 con ellos, se dio de manos, mediaron los abrazos como lo
confirman las fotos de ocasi=F3n.
Ch=E1vez esperaba de su acordado despacho con honores al exterior, pero
en medio de las ambiciones es detenido- aqu=ED s=ED- **** sus mismos
compa=F1eros: un lance entre traidores, de =FAltima hora. No lo hicieron
preso ni los medios ni los fascistas quienes en n=FAmero de un mill=F3n de
almas marcharon horas antes, no sin observar tendidos en el camino,
v=EDctimas de las balas asesinas, a 19 de sus compa=F1eros.
El fin de la comedia recreaba los contubernios nunca aclarados de
aquel otro sainete entre militares, ocurrido el del 4 de febrero de
1992.
Ganados **** las agallas, los mismos no lograron ponerse de acuerdo
sobre sus tajadas de poder, pero no tuvieron el arresto para desandar
el entuerto con las armas, entre ellos y nadie m=E1s.
Lo c=F3modo era regresar la pel=EDcula, dejar que el pueblo cargase con
sus v=EDctimas a cuestas y fuese el perseguido, para permitirle al
guerrero de Ch=E1vez, quien nunca dispar=F3 un tiro pero que construye
guerras imaginarias y sabe arrimarlas con sus males a los vecinos,
volver a Palacio, como si nada.
Fue un montaje y, como lo dice Chac=F3n, para profundizar el
"socialismo"; ese que los marchantes del 11A derrotaron con sus votos
el mes de diciembre =FAltimo.
correoaustral@[EMAIL PROTECTED]


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