Adolfo P. Salgueiro // Lugo y la chequera bolivariana
Las carencias paraguayas pudieran justificar -a corto plazo- una miope
visi=F3n
Am=E9rica Latina lleva tiempo pidiendo cambios. La raz=F3n es que los
necesita. Basta pasearse **** cualquier latitud del continente para
entender ****qu=E9 el discurso reivindicativo tiene =E9xito. Tambi=E9n es
evidente que el "neoliberalismo salvaje" ha concentrado su =E9xito en
hacer algunos ricos groseramente ricos y a much=EDsimos mas pobres
sobrecogedoramente pobres. En la mitad quedamos atrapados una clase
media que de media s=F3lo le va quedando la clase.
**** esas razones resulta entendible que la onda de cambios casi
siempre apunte hacia la izquierda (con la excepci=F3n del PAN mexicano)
ya que =E9sta es la que ha asumido como propio el discurso
reivindicativo visti=E9ndolo con el ropaje populista que lo hace
atractivo.
Sin embargo estos reg=EDmenes de izquierda surgidos de elecciones pronto
enfrentan la necesidad de atender concretamente las exigencias
derivadas de las promesas que hicieron durante la campa=F1a. Aqu=ED es
donde se les presenta la disyuntiva de hacerlo en democracia (Lula,
Bachelet, Alan Garc=EDa, Tabar=E9 V=E1zquez, Torrijos.) o **** la variante
autoritaria (Castro, Ch=E1vez, Mugabe.) La experiencia que est=E1 a la
vista muestra que es la variante democr=E1tica la que arroja los mejores
resultados demostrando que lo crucial no es la chequera sino el
talante pol=EDtico y los consensos que se puedan ir tejiendo.
Aqu=ED es donde entra Fernando Lugo, ex obispo adepto a la Teolog=EDa de
la Liberaci=F3n quien ahora tendr=E1 que compatibilizar la pr=E9dica del
Evangelio en la versi=F3n militante del cura Camilo Torres con la escasa
disponibilidad de medios que caracteriza al Estado paraguayo, cuya
pobreza rivaliza con la de Hait=ED y cuya estructura ocupa el cuadro de
honor de la corrupci=F3n continental.
Como era de suponer, el Mecenas de Barinas ya sali=F3 a ofrecer la
inagotable chequera bolivariana que tantas "alianzas estrat=E9gicas"
cree =E9l que le han comprado. Es ahora cuando Lugo tendr=E1 que calibrar
a qu=E9 precio ir=E1 a recibir la d=E1diva venezolana. Hay la tentaci=F3n
de=
afirmar que todos los d=F3lares son verdes aunque los entregue el mismo
Diablo. Las carencias paraguayas pudieran justificar -a corto plazo-
tan miope visi=F3n.
Afortunadamente parece que Lugo no va a gobernar "a piacere" como le
d=E9 la gana sino que -para su propia fortuna- se ha elegido un Congreso
plural cuya conformaci=F3n le exigir=E1 buscar alianzas, incluyendo dentro
de su principal aliado el Partido Liberal Radical Aut=E9ntico que
seguramente moderar=E1n los justificados deseos de escuchar los cantos
de sirena que se formular=E1n desde Caracas.
Tampoco hay que olvidar que el Partido Colorado, igual que el PRI
mexicano, aunque derrotado, a=FAn mantiene una presencia determinante en
el aparato estatal, producto de sesenta a=F1os de clientelismo. All=ED
cuentan tambi=E9n los militares que en Paraguay (al rev=E9s que en
Venezuela) no han sido hist=F3ricamente muy tolerantes con quienes
amenazan sus privilegios.
Tampoco Brasil ni Argentina estar=EDan contentos de que a sus puertas se
instale otro "loquito" al estilo Evo Morales. As=ED pues hay razonables
expectativas de moderaci=F3n aun cuando ni la raz=F3n ni la moderaci=F3n
son=
insumos frecuentes en la pol=EDtica.
apsalgueiro@[EMAIL PROTECTED]


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