El pescuezo no reto=F1a
Antonio S=E1nchez Garc=EDa
Viernes, 2 de mayo de 2008
1 Huele a Apocalipsis. A los =FAltimos tiempos de Carlos Andr=E9s P=E9rez.
A=
"**** estas calles". Corre un aire c=E1lido y fr=EDo que espeluzna y
estremece. Un mar en calma que presagia borrascas. No im****ta cu=E1nto
tarde: nos aproximamos al desenlace.
Entre quienes conducen esta locomotora desbocada que se abalanza hacia
el abismo y el pueblo expectante no hay nada. Un t=FAnel negro
aparentemente sin salida. Como suced=EDa a fines de octubre, comienzos
de noviembre de 1957. Nadie sabe todav=EDa c=F3mo y **** d=F3nde saltar=E1
la=
liebre. Pero los olfatos m=E1s avisados huelen la chamusquina de las
cat=E1strofes. A Ch=E1vez como que le est=E1 llegando su hora.
Sin considerar el acorralamiento internacional, que es de =F3rdago. La
=FAltima encuesta de Datos es como para infartar al presidente,
desesperar al gabinete y aconsejarle a la s=FAbitamente enriquecida
familia presidencial vender su fincas, sacar los reales y reservar
plazas en el Hotel Nacional, de La Habana. Incluida servidumbre, como
en tiempos de las monarqu=EDas en desgracia. Se ha volteado la tortilla
y la popularidad presidencial cae a los abismos que condujeron a la
rebeli=F3n popular del 11 de abril. Con una diferencia que nada ni nadie
podr=E1 recomponer: se agotaron los ases bajo la manga, no hay m=E1s plata
para misiones, Fidel Castro pas=F3 a mejor vida y las ratas del CNE se
comieron las maquinitas. Incluso los cientos de miles de colombianos
cedulados a la carrera **** el G-2 ya no correr=E1n a votar **** los
indigestos del PSUV: desde Villavicencio odian a Ch=E1vez y al
chavismo.
**** primera vez tras nueve a=F1os de Poder absoluto, se estremecen las
talanqueras. Oficiales medios cuidan sus espaldas ante los convenios
internacionales en resguardo de los derechos humanos y le temen a un
juicio a lo Milosevich como un gato al agua hirviendo. Miran hacia la
Argentina de Videla y el Chile de Pinochet y atisban un horizonte nada
halagador. Los altos mandos, **** su parte, se esp=EDan con desconfianza
y andan de espaldas a los muros. Los jueces comienzan a sacar sus
calculadoras y ya les sonr=EDen a los desorientados administradores de
la oposici=F3n. Hasta un fiscal se ha atrevido a denunciar a ese
personaje de la triste figura, dizque poeta, que Marianella Salazar
bautizara con el perfecto remoquete de "mangasmi=E1".
La asamblea agoniza. Una se=F1ora gritona, estent=F3rea y fruncida hace
que la preside. Pero ya le faltan el respeto hasta los ujieres.
Desapareci=F3 Barreto, a pesar de que en una noche se le mueren seis
ni=F1os de indiferencia sanitaria. Carre=F1o se esfum=F3. Diosdado espera
en=
el silencio de los culpables **** un juicio final que ya asoma sus
perfiles. Rodr=EDguez Chac=EDn perdi=F3 todo su poder: le reventaron de un
bombazo a su interlocutor y hasta el brazo le cercenaron al cad=E1ver de
otro de sus =EDntimos amigos.
O corren o se encaraman. Suena a paradoja, pero ante la brusca e
inevitable ca=EDda en las honduras del desprecio lo mejor que podr=EDa
hacer Ch=E1vez es prepararse un colch=F3n electoral. Permitir el drenaje
de los odios que crecen exponencialmente y d=EDa contra su abotargada
figura mediante el expediente electoral. M=E1s vale perder algunas
gobernaciones y un par de cientos de alcald=EDas que la cabeza. Debiera
recordar el consejo del segundo de a bordo de P=E9rez Jim=E9nez la
madrugada del 23 de enero de 1958: mejor nos largamos, general, que el
pescuezo no reto=F1a.
2 Tras las confesiones del fiscal del ministerio p=FAblico Hernando Jos=E9
Contreras desenmascarando las siniestras ejecutorias del Fiscal
General de la Rep=FAblica Isa=EDas Rodr=EDguez - en el colmo de la
impudicia=
y el descaro nombrado **** la sala plena del TSJ suplente de su
presidenta, Luisa Estela Morales - , un rasg=F3n en el tel=F3n que oculta
los sucios y tenebrosos entramados de la justicia del r=E9gimen ha
permitido captar en su siniestra magnitud la justicia del horror del
fascismo criollo. Una "justicia" infinitamente m=E1s cochambrosa, sucia
y pringada que la del Tercer Reich , pero tan s=F3rdida, gangsteril y
mafiosa como la de los togados de la sv=E1stica durante los 13 a=F1os del
reinado de Adolfo Hitler.
=BFQu=E9 define en su esencia a la justicia del horror? La subordinaci=F3n
del cuerpo de magistrados a los intereses pol=EDticos de quien detenta
el Poder ejecutivo, la conversi=F3n de la justicia en instrumento de
persecuci=F3n, represi=F3n y castigo de las disidencias, la perversi=F3n
de
todos los altos principios =E9ticos y morales que deben regir la
ecuanimidad, independencia y equidad en el uso del poder de la
jurisprudencia y la p=E9rdida de toda autonom=EDa de la justicia en cuanto
Poder aut=F3nomo del Estado.
Todos esos requisitos han sido ***plidos y con creces bajo el r=E9gimen
chavista. La justicia se ha convertido en una caricatura
tercermundista. Ni siquiera Zimbabwe , que ya se sacude a su Ch=E1vez
africano. La impunidad de quienes detentan el Poder y en particular de
Hugo Ch=E1vez y la pandilla con que gobierna a discreci=F3n no conocen ni
l=EDmites ni precedentes. Nunca presidente alguno pudo en Venezuela
perseguir, encarcelar y quebrantar las sagradas normas de un sano
ejercicio jur=EDdico bajo el c=EDnico manto de la democracia, como lo ha
hecho el teniente coronel.
Miles y miles de familias se han visto privadas de sus m=E1s elementales
derechos, han sido violadas, saqueadas y escarnecidas **** la voluntad
de un hombre, como sucediera con los hechos del 11 de abril y el paro
nacional que terminara con los derechos pisoteados de 20 mil
trabajadores de PDVSA y sus familias. Polic=EDas inocentes permanecen en
prisi=F3n, mientras los homicidas de Puente Llaguno, sicarios del
presidente de la rep=FAblica, no s=F3lo disfrutan de plena libertad: han
sido condecorados y premiados **** los asesinatos cometidos.
Los responsables **** las graves quemaduras sufridas en condiciones
infrahumanas **** un pu=F1ado de soldados, alguno de los cuales perdi=F3 su
vida, disfrutan de absoluta impunidad, mientras un general, **** el
s=F3lo hecho de describir el funcionamiento de un lanzallamas, debi=F3
pasar a=F1os en la c=E1rcel y a=FAn no recibe la justa absoluci=F3n de su
condena. De los m=E1s de cien mil homicidios cometidos bajo el r=E9gimen
de impunidad y anomia del actual r=E9gimen, la inmensa mayor=EDa
permanecen sin esclarecimiento. Los asesinos siguen matando, violando,
robando, secuestrando en el mayor libertinaje.
Nada de esto es casual o producto de la mediocridad, la inoperancia o
el abandono del militarismo reinante. Es el resultado de un r=E9gimen
cuya ideolog=EDa se basa en la desarticulaci=F3n de todos los valores, la
aniquilaci=F3n de todas las normas, la imposici=F3n de la cruda brutalidad
del m=E1s fuerte. Fascismo puro. Terrorismo de Estado.
Este aparato de justicia no puede ser reformado. Deber=E1 ser
erradicado, extirpado y saneado quir=FArgicamente. Para construir en su
lugar otra justicia, radicalmente distinta. Justa, as=ED suene absurdo.
Para todos, sin exclusiones ni bander=EDas. Pero ello no es posible bajo
el mandato del actual presidente de la rep=FAblica. Apartarlo del Poder
es el requisito sine qua non de una limpieza del esp=EDritu nacional.
Manos a la obra.
3 Impresionan los paralelismos: cada d=EDa que pasa Ch=E1vez se asemeja
m=E1s y m=E1s al P=E9rez pr=F3ximo a su defenestramiento. Si bien las
comparaciones son odiosas. De estas sale muy mal parado el teniente
coronel, verdadero general en jefe del Apocalipsis a que nos
enfrentamos. Comparar los miles y miles de millones de d=F3lares
malversados, dilapidados, regalados y extraviados en los laberintos de
la corruptela gubernamental de esta Quinta Rep=FAblica con los exang=F6es
y escu=E1lidos 17 millones de d=F3lares que a P=E9rez le costaran la
presidencia de la rep=FAblica, el enjuiciamiento y la c=E1rcel es un
verdadero desprop=F3sito. Si P=E9rez termin=F3 en Los Teques cocin=E1ndose
s=
us
arepitas en un hornillo compartido con el polic=EDa Izaguirre, =BFd=F3nde
habr=EDan de terminar Hugo Ch=E1vez y Diosdado Cabello que no se asemeje a
la c=E1rcel de Milosevich o Sadam Hussein? Tampoco pueden compararse los
pobres ingresos de que disfrut=F3 el gobierno de CAP II con los
seiscientos cincuenta mil millones de d=F3lares de que ha disfrutado el
teniente coronel en estos nueve a=F1os. Corresponden a la inaudita cifra
de cincuenta veces la cantidad acordada **** los Estados Unidos a la
arrasada Europa post hitleriana al t=E9rmino de la segunda guerra
mundial. Con s=F3lo una parte de esos 13 mil millones de d=F3lares, la
Alemania liberada pudo alzar el vuelo hasta convertirse en la potencia
industrial y financiera que es hoy, a la cabeza del tercer em****io
econ=F3mico mundial, tras USA y China.
Con esa cantidad - =EDcincuenta planes Marshall ! - cualquier gobierno
medianamente sensato hubiera podido resolver en estos largos nueve
a=F1os los graves problemas estructurales que nos aquejan: montar un
im****tante fondo de reservas como para enfrentar los a=F1os de vacas
flacas, potenciar el desarrollo industrial del pa=EDs, dot=E1ndolo de un
red de infraestructuras para situarlo al nivel de las potencias
regionales como Chile, Brasil o M=E9xico y resolver los cinco grandes
males de nuestra vida como Naci=F3n: salud, educaci=F3n, vivienda,
seguridad y desempleo. Si el Per=FA, que no dispone de petr=F3leo ni
ingresos exorbitantes, ha dado un salto cualitativo de la mano del
presidente Toledo hasta avanzar a los primeros lugares del desarrollo
en Am=E9rica Latina, =BF**** qu=E9 no ha podido un pa=EDs que **** poco se
aho=
ga
en su riqueza petrolera? Y **** eso y much=EDsimo m=E1s - presos
pol=EDticos,=
prepotencia, corrupci=F3n y sordera - Hugo Ch=E1vez comienza a asomarse al
mismo abismo en el que cayera su odiado antagonista. Hoy, como
entonces, un esc=E1ndalo tapa otro esc=E1ndalo. El estudiantado se alza
contra los abusos del r=E9gimen. El pueblo le vuelve la espalda. Los
medios lo aborrecen. Y las encuestas comienzan a mostrar la cruda
verdad de los hechos: de cada tres venezolanos, dos quisieran librarse
de =E9l cuanto antes. C=F3mo y cu=E1ndo: he all=ED el problema. Unos
exigen
que sea **** la v=EDa electoral. Otros, mediante una gigantesca
movilizaci=F3n popular. Ni unos ni otros quieren caer en cuenta que del
c=F3mo y del cu=E1ndo se ocupa la sabidur=EDa de Dios, que es la
sabidur=EDa=
de la historia. **** ello: a enfrentar las elecciones con un ojo en las
urnas y el otro en las calles. Votar y movilizar, ganar gobernaciones
y alcald=EDas y apoderarse de las calles.
=BFQui=E9n dijo que las elecciones y la rebeld=EDa son caminos
excluyentes?
Comprender el pr=F3ximo proceso electoral en el marco de la grave crisis
que vivimos y prepararse para cualquier contingencia: he all=ED lo que
recomienda la sabidur=EDa pol=EDtica. Honr=E9mosla.
sanchez2000@[EMAIL PROTECTED]


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