La crisis alimentaria: el fracaso de un sistema
****: Olmedo Beluche
03/05/08
La crisis social del mundo ha llegado a un extremo que ya no lo pueden
ocultar ni siquiera los organismos responsables de esta situación, el
Banco
Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), las Naciones Unidas (FAO,
CEPAL, etc.). El alza escandalosa de los precios de los alimentos sumirá a
millones de personas en la inanición, y amenaza con producir nuevas
revueltas y revoluciones.
Según el FMI, los precios de los cereales, que se han disparado en el
último
año, sumirán en el hambre a 100 millones en el mundo, que se suman a los
2,000 millones de personas que ya vivían **** debajo de los dos dólares
diarios que, según ellos, marca la línea de la indigencia. La CEPAL
calcula
que 10 millones de personas más dejarán de "poner la paila" en América
Latina, un continente que hace décadas tiene a más de la mitad de su
población **** debajo de la línea de pobreza.
La irracionalidad del sistema capitalista, mal llamado "globalización
neoliberal", es de tal grado que las leyes de mercado funcionan al revés
de
lo que sostienen los economistas a su servicio: la mayor oferta o
producción, junto con la menor capacidad de compra, no está produciendo
una
caída de los precios, sino todo lo contrario.
Esto se debe a una razón muy simple: el "libre mercado" ha producido una
concentración y centralización de capitales y recursos en pocas manos, es
decir, ha fortalecido a unos pocos que son los dueños del mundo e imponen
los precios que les da la gana para mantener sus altas ganancias.
En realidad, la actual "globalización" no ha derivado en mayor
competencia,
sino en el control imperialista del mundo **** 7 potencias y sus 200
transnacionales. Ellos, con la ayuda del Banco Mundial y el FMI nos han
impuesto al resto el fin del proteccionismo a nuestros productores
agrícolas, liquidar la seguridad y soberanía alimentaria en favor de la
apertura comercial, llevando a muchas naciones que antes eran
autosustentables a la dependencia de las im****taciones de alimentos como
México y la India.
Para justificarse, los dueños del mundo le echan la culpa de todo a China:
que si el petróleo sube es ****que los chinos tienen más carros, que si
sube
el pan es ****que los orientales comen más comida occidental.
Como bien señala el Prof. Luis De Sebastián, las causas estructurales
(como
biocombustibles, crecimiento de China e India, o malas cosechas en
Australia) pueden justificar un alza de precios paulatina y a largo plazo,
pero no explican el aumento vertiginoso en tan pocos meses, entre 2007 y
2008. ****que la causa real es la especulación.
El ejemplo más claro de que la especulación capitalista es la responsable
del alza inhumana de los precios de los cereales la da el arroz. Producto
que no es utilizado como biocombustible, y que sus cosechas y existencias
en
todo el mundo han tenido un récord histórico este año de 423 millones de
toneladas, capaz de satisfacer la demanda global. Pese a ello, el precio
del
arroz se ha más que duplicado en un año, pasando de 10 a 24 dólares ****
quintal, ó 360 a 760 la tonelada métrica.
Esta especulación contra el arroz ha llevado a varios países a restringir
sus ex****taciones, como Vietnam, Indonesia o Brasil, y a que en los
propios
Estados Unidos la cadena Wall Mart limitara la compra **** cada cliente.
Otro economista (Rebelión 23/4/8) hay una correlación directa entre el
aumento del precio del arroz y la devaluación del dólar. Según Spengler,
gobiernos como el chino y los llamados fondos de cobertura de riesgo
(hedge-funds), que representan capitales especulativos, están invirtiendo
grandes sumas de sus dólares, antes que se deprecien, en bolsas de
materias
agrícolas, como el arroz.
De manera que, así como hasta hace poco se especulaba con las acciones de
empresas públicas privatizadas, en fondos de jubilaciones, o en hipotecas
de
alto riesgo, ahora se ha puesto de moda especular con la comida como forma
segura de hacer negocios invirtiendo en un bien vital para la humanidad.
Podemos afirmar que la política de George W. Bush para sostener una
guerra,
de hecho perdida, contra Irak y Afganistán, que debe pagarse con un
altísimo
endeudamiento norteamericano, que se intenta paliar con un dólar devaluado
frente al euro, es la responsable directa del hambre que azota al mundo.
Agreguemos que esta guerra **** apropiarse del petróleo iraquí, y que es la
responsable de los altos precios del combustible, que saltaron de 30 ****
barril en 2003, cuando empezó la segunda Guerra del Golfo, a los más de
106
dólares en este momento, incide también indirectamente en la carestía de
la
comida.
Para colmo, la política norteamericana de convertir los alimentos en
combustibles, como el etanol, usando principalmente azúcar y maíz, pese a
estar fuertemente subsidiada **** ese gobierno, encareció estos productos,
llevando a los mexicanos a pagar más **** sus tortillas este año, o a que
decenas de miles de hectáreas de bosques sean desbastados en Brasil para
convertirlos en ingenios azucareros. Fidel Castro fue uno de los primeros
en
denunciar este atentado contra la vida humana.
De manera que este año, los países pobres pagarán 57% más que el año
pasado
**** los cereales im****tados. En conjunto el aumento de precios de los
alimentos alcanza el 80% (!!) en dos años. En un mundo donde hace un par
de
años la FAO se ufanaba en decir que producía comida suficiente para
alimentar a toda su población.
¿Quiénes son los beneficiarios de los altos precios de los alimentos y del
hambre de tantos millones de personas? Pues nada menos que un puñado de
empresas que especulan en la Bolsa de Comercio de Chicago: Cargill,
Continental CGC, ADM, Louis Drayfus, ABB, que dominan el mercado del
trigo,
el maíz y la avena. James Petras cita al Financial Times (15/4/8) que
señala
que estas empresas engrosaron sus beneficios en 86% (más de 1,000 millones
de dólares) en tan sólo el trimestre que cerró el 29 de febrero de 2008.
A estas empresas hay que añadir las que se dedican a otros rubros
alimentarios (como lácteos) para cerrar el panorama del monopolio
alimenticio: Nestlé, Borden, Cadbury,General Mills, Nabisco, Kellog, etc.
La situación es tan dramática que el director general de la FAO, Jacques
Diouf, ha reconocido recientemente: "estamos presenciando disturbios
alrededor del mundo debido al aumento de precios. Lo hemos visto en el
norte
de Kenia, lo hemos visto en mi propio país, Senegal, en Guinea, Burkina
Fasso, Camerún, Egipto y Haití". Y agregó que: "Existe el riesgo de que
esto
se extienda ****que las causas son las mismas" (Eduardo Andrade, A.I.P.).
El mismo re****tero cita al director del FMI, Dominique Strauss-Khan, uno
de
los responsables de la crisis alimentaria: "En las revueltas del hambre,
lo
peor, **** desgracia, está quizá **** delante de nosotros". "No se trata de
asustar, sino de ver la realidad", agregó.
Jean Ziegler, relator de la ONU para el derecho a la alimentación culpó a
la
"globalización unilateral" **** "monopolizar las riquezas de la Tierra" y
afirmó que las empresas multinacionales son las responsables de esta
"violencia estructural" (el hambre).
Ziegler cerró con estas duras y reveladoras palabras: "Y nosotros hemos
oído
de operadores de mercado, de especuladores y bandidos financieros que se
han
vuelto locos y han construido un mundo de inequidad y horror. Tenemos que
detener esto... Esto es un asesinato en masa silencioso".
Viniendo estas conclusiones de los responsables de organismos tan
im****tantes como la ONU y el FMI no cabe duda de que la crisis económica y
el aumento deshumano de los precios de los alimentos muestran la crisis de
un sistema económico, el capitalista, y de su doctrina favorita de los
últimos 30 años, el neoliberalismo.
Ha fracasado la apertura comercial; ha fracasado la Organización Mundial
de
Comercio (OMC); ha fracasado el Consenso de Wa****ngton y sus ejecutores:
Banco Mundial, FMI, BID; ha fracasado el mal llamado "libre comercio" y
las
"leyes del mercado"; han fracasado los TLC.
Una vez más se ha demostrado la irracionalidad del sistema capitalista
que,
regido **** la insaciable búsqueda de la ganancia, sólo puede dar a la
mayoría absoluta de la humanidad sufrimiento, hambre y muerte.
Es urgente revertir las políticas neoliberales. Que cada país haga de la
seguridad y soberanía alimentarias un eje que, partiendo del subsidio y
protección a los productores agrícolas, garantice precios bajos y
razonables
a los consumidores, sacando de **** medio a los especuladores, mediante
mecanismos de comercialización estatal
Es necesario fomentar una industria nacional, sostén del mercado interno
que
cree los empleos necesarios y bien remunerados que garanticen el derecho
al
sustento a cada ciudadano. En el centro de todo, se requiere el papel del
Estado como entre regulador, planificador y distributivo de la economía.
Pero el papel de conducción política de este esfuerzo económico no puede
estar en las manos de los neoliberales y políticos corruptos que se han
beneficiado de estas injusticias. Se requiere una alianza de fuerzas
populares que reencamine la sociedad hacia un modelo más humano.


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