Antonio A. Herrera-Vaillant // Comunismos de cloaca
Su "revolucionarismo" se traduce en delincuencia organizada desde el
poder
El comunismo cl=E1sico se inici=F3 como el sue=F1o ut=F3pico de una
sociedad=
sin clases; y como sistema de gobierno sostuvo tiran=EDas personales que
justificaron monstruosos cr=EDmenes en aras de un ideal superior.
Termin=F3 como gran estafa y gran fracaso.
Sin embargo, muchos comunistas cl=E1sicos tuvieron s=F3lidos antecedentes
culturales. Uno se pod=EDa oponer a sus ideas y repudiar sus ejecutorias
pol=EDticas sin dejar de reconocer en ellos personas de elevada cultura,
gentes con dotes personales que les distingu=EDan.
Aquel repertorio inclu=EDa a dirigentes de la talla de Sartre, Neruda,
Gramsci, Rivera, Alfaro Sequeiros, Picasso, Niemeyer, Alfredo
Palacios, Luis Carlos Prestes, Jos=E9 Carlos Mari=E1tegui, Julio Antonio
Mella, Gustavo Machado Morales, Salvador de la Plaza, Miguel Otero
Silva, y otros.
Tiranos
Incluso sus m=E1s aborrecibles tiranos como Lenin, Stalin, Mao Tze Tung,
Ho Chi Minh, Ceaucescu, y los hermanos Castro terminaron desplegando
conductas p=FAblicas circunspectas. Se les pod=EDa odiar y temer: pero
parec=EDan gente seria.
Donde los anteriores dirigentes comunistas infund=EDan respeto o terror,
los nuevos producen verg=FCenza, desprecio =F3 hilaridad.
=BFC=F3mo comparar aquellos comunistas hist=F3ricos con una canalla como
la
Bonafini y los narcoterroristas de las FARC; o con reyes momos como
Daniel Ortega, Evo Morales, y otros m=E1s que no ameritan menci=F3n?
Una mazmorra
El neocomunismo latinoamericano es una mazamorra de vulgaridad,
mediocridad, complejos e incompetencia. Se nutre de s=F3rdidos
resentimientos y frustraciones personales traducidas en insaciable sed
de venganza. Desciende a las cloacas para buscar -entre delincuentes y
desadaptados- patrones de conducta para cada pa=EDs. Proclama a la soez
procacidad y la grotesca vulgaridad como emblemas de lo "popular".
Se rinde ante demagogos rodeados de adulantes, que evocan a la memoria
del demente emperador Henri Christophe cuando nombraba a sus secuaces
como duques de la Mermelada y condes de la Limonada; o a Cal=EDgula,
cuando nombr=F3 c=F3nsul romano a su caballo.
Su "revolucionarismo" se traduce en delincuencia organizada desde el
poder, con partidos que terminan siendo simples agavillamientos donde
el m=E9rito fundamental es la total abyecci=F3n ante el mandam=E1s de la
pandilla.
Los audaces y grandilocuentes caudillos del neocomunismo
latinoamericano se juran padres de un nuevo orden. Al final son
pintorescos brotes de atraso c=EDvico, cuyos intrascendentes castillos
de arena ser=E1n barridos por la historia.
aherreravaillant@[EMAIL PROTECTED]


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