Descentralizaci=F3n, matem=E1ticas electorales chavistas y paranoias
conspirativas
Emilio V. Nouel
Jueves, 8 de mayo de 2008
El reciente refer=E9ndum de la provincia de Santa Cruz en Bolivia ha
puesto de nuevo en el debate p=FAblico, el tema de la descentralizaci=F3n
y las autonom=EDas de las regiones.
A pesar del contundente apoyo a lo planteado por las fuerzas pol=EDticas
y sociales que pugnan por la autonom=EDa (85% de los electores), los
chavistas de all=E1 y de aqu=ED, mediante unas extra=F1as cuentas
electorales, han se=F1alado que la propuesta fue supuestamente
rechazada, posici=F3n =E9sta que vale la pena comentar por lo infundada.
Pero vayamos por partes.
La autonom=EDa regional es un tema complejo que admite varias
dimensiones, justificaciones y or=EDgenes.
Pero lo cierto es que desde el punto de vista de la democracia tiene
una plena vigencia y pertinencia.
Curiosamente, el fen=F3meno de la globalizaci=F3n tiene su contrapartida,
en el =E1mbito de lo interno de los pa=EDses, en la descentralizaci=F3n
pol=EDtica y administrativa.
No se equivoca quien ha se=F1alado que el Estado centralizado
tradicional hoy vive una paradoja: es peque=F1o para resolver los
problemas que tiene por arriba, la globalizaci=F3n, y muy grande para
los que tiene por debajo, las autonom=EDas y la descentralizaci=F3n. En
ambos casos, su tama=F1o le imposibilita solucionar eficazmente los
distintos desaf=EDos.
Son dos grandes tendencias en el mundo actual, suficientemente
estudiadas por organismos internacionales, que cada d=EDa se hacen m=E1s
intensas, y que, en los hechos, son factores demoledores de los
poderes del Estado-naci=F3n que hemos conocido hasta ahora.
Para quienes no se han percatado de esta nueva realidad pol=EDtica y
social que trasciende las fronteras territoriales, las aspiraciones
democr=E1ticas leg=EDtimas de las regiones y provincias son delitos de
lesa patria. Ven en cualquier deseo leg=EDtimo de acercar a los
gobernantes a sus gobernados, de participar en los asuntos p=FAblicos
que los afectan directamente, y de autonom=EDa en la toma de ciertas
decisiones, como un intento de fragmentar a la naci=F3n. No comprenden
que la democracia, como dice J. Buchanan, es =93gobierno mediante la
discusi=F3n=94; y el debate entre las distintas opciones, =F3pticas y
opiniones, incluidas las regionales, forma parte del mundo moderno.
Sobre todo, los gobernantes autoritarios y antidemocr=E1ticos, son los
que m=E1s se oponen a este tipo de reivindicaciones. Su exacerbado
centralismo, su af=E1n de controlarlo todo, su animadversi=F3n frente al
pluralismo pol=EDtico, su alergia al equilibrio de los poderes y el
desprecio por la libertad, les conduce a cuestionar estas aspiraciones
naturales y democr=E1ticas.
Desde que lleg=F3 al gobierno, el Presidente de Venezuela ha iniciado un
proceso de reversi=F3n de una de las conquistas democr=E1ticas m=E1s
importantes que hemos alcanzado en los =FAltimos tiempos; la
descentralizaci=F3n. Paulatinamente, ha ido tomando por asalto las
competencias que corresponden constitucional y legalmente a los
estados.
El a=F1o pasado infructuosamente intent=F3, mediante un refer=E9ndum,
formalizar su sistema autoritario colectivista y centralista, pero la
mayor=EDa del pueblo venezolano lo impidi=F3.
Frente al refer=E9ndum boliviano, no pod=EDamos esperar otra posici=F3n
del
Presidente venezolano y sus lacayos gorrones de ALBA. Todos =E9stos
est=E1n cortados por la misma tijera pol=EDtica. Cualquier manifestaci=F3n
electoral que signifique alcanzar mayor poder para los ciudadanos y
las regiones ser=E1 combatida por estos autoritarios. As=ED, mediante
acusaciones caricaturescas y estrafalarias, los dem=F3cratas que luchan
por su autonom=EDa son convertidos en =93oligarcas=94, =93fascistas=94 o
=93marionetas del Imperio=94.
Y si adem=E1s triunfan, como de hecho ocurri=F3 en Santa Cruz, se echa
mano de los argumentos m=E1s deleznables e inconsistentes para
descalificar a quienes ganaron en buena lid. Los diputados chavistas
dicen que el refer=E9ndum era ilegal, =BFy acaso no lo fue tambi=E9n el
que
convoc=F3 Ch=E1vez para llamar una constituyente en Venezuela? =BFPor
qu=E9
=E9ste si fue legal y el de all=E1 no? Incluso, se aplica unas absurdas
interpretaciones de los resultados, que s=F3lo los est=FApidos podr=EDan
avalar. Al igual que quienes dicen que la oposici=F3n venezolana no gan=F3
en diciembre pasado, y que lo que ocurri=F3 fue que perdi=F3 Ch=E1vez,
estos=
incongruentes ahora se=F1alan que la propuesta de autonom=EDa boliviana
habr=EDa sido rechazada porque entre abstencionistas y votantes del NO,
sumados, har=EDan mayor=EDa. Afortunadamente, pocos dan cr=E9dito a =E9sta
cantinflada.
Es por ello que resulta m=E1s que pat=E9tico el papel que han jugado
ciertos pol=EDticos y periodistas en su intento fallido de
desinformaci=F3n y distorsi=F3n de la realidad, cuando pretenden acusar a
movimientos pol=EDticos venezolanos de separatistas por apoyar aquella
consulta. S=F3lo grupos muy marginales antichavistas contemplan tal
locura.
Por otro lado, podr=EDamos decir que si las c=F3micas interpretaciones que
dan los chavistas sobre los resultados bolivianos fueran ciertas,
ser=EDa forzoso concluir, aplic=E1ndolas a la realidad electoral
venezolana reciente, que el refer=E9ndum sobre el cambio de la
Constituci=F3n venezolana, habr=EDa contado con el rechazo de
aproximadamente el 71% o m=E1s de los electores (38 % de abstenci=F3n + 33
% del NO).
Obviamente, nunca oiremos a los farsantes de la pol=EDtica sacar
conclusiones consistentes de las evidencias; seguir=E1n mintiendo
descaradamente, inventando historias paranoicas de supuestas
conspiraciones del imperialismo y falseando la realidad a su
conveniencia. No reconocer=E1n jam=E1s que los dem=F3cratas de aqu=ED y de
all=E1 estamos librando batallas por la libertad y logrando triunfos
democr=E1ticos indiscutibles.
Cuando vemos a la barbarie desvariar y hacer este monumental rid=EDculo,
acompa=F1amos al poeta Francisco Massiani cuando afirma que estamos
viviendo un pa=EDs sombr=EDo.
emilio.nouel@[EMAIL PROTECTED]


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