Diario Las Américas, Miami (FL), 04 de marzo de 2008.-
Benedicto XVI y el viaje a Cuba del cardenal Bertone
Lo más grave del viaje a la isla-cárcel del alto prelado es la enigmática
continuidad de la política de mano extendida del Vaticano y de im****tantes
figuras eclesiásticas hacia la tiranía del Caribe, durante casi cuatro
décadas, continuidad enigmática que ineludiblemente llega al propio
pontificado de Benedicto XVI, del cual el cardenal Bertone es secretario
de
Estado y fue a Cuba como su enviado
**** Armando F. Valladares
La visita a Cuba comunista del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de
Estado de la Santa Sede, entre el 21 y el 26 de febrero pp., provocó
malestar e indignación entre los fieles católicos de la isla y del
destierro, **** el espaldarazo diplomático que su visita significó para el
régimen cubano, en una coyuntura política particularmente delicada.
Antes de embarcar para Cuba, en declaraciones al periódico Avvenire,
órgano
de episcopado italiano, el cardenal Bertone reconoció que su viaje
obedecía
a una invitación del episcopado de la isla, en el marco de las
conmemoraciones **** el 10o aniversario del viaje de Juan Pablo II a Cuba;
pero que también era fruto de "una invitación, particularmente cálida, de
las autoridades civiles", o sea, de los actuales carceleros comunistas.
Añadió el jefe de la diplomacia vaticana, de manera chocante, que "Cuba es
la prueba de que el diálogo, si es sincero, siempre da frutos", pareciendo
olvidar la advertencia evangélica de que un árbol malo jamás puede tener
buenos frutos (S. Mateo 7, 18). Y no perdió la o****tunidad de elogiar a
monseñor Cesare Zacchi -nuncio apostólico durante los primeros años de la
revolución comunista, tristemente célebre **** su colaboración con el
régimen, quien llegó a referirse a Castro como "un hombre con profundos
valores cristianos"- quien, según el cardenal Bertone, "tanto hizo", y
"con
éxito", **** incentivar las relaciones entre La Habana y Roma (cf. Zenit,
Febr. 19, 2008).
El canciller Pérez Roque, que lo aguardaba en el aeropuerto junto con
autoridades eclesiásticas y comunistas, dijo cínicamente que recibía al
alto
eclesiástico con "respeto y hospitalidad", y que esa visita era la
expresión
de las "excelentes" relaciones entre el régimen y el Vaticano.
Se comprende que la prensa comunista haya dado cierta notoriedad a su
estadía en Cuba, en particular, a su entrevista con el nuevo dictador,
Raúl
Castro, increíblemente llena de sonrisas y cordialidad, de acuerdo con las
fotos divulgadas **** la prensa cubana. Castro, a pesar de ser junto con su
hermano uno de los mayores represores y torturadores del régimen, durante
medio siglo, recibió del enviado vaticano votos de "éxitos" en una
"misión"
que, según el cardenal, el nuevo dictador ejercerá "al servicio de su
país".
No faltaron, de parte del cardenal Bertone, enfáticas declaraciones contra
el embargo norteamericano, pareciendo olvidar que la causa del problema es
el implacable embargo interno del régimen comunista contra el pueblo
cubano.
Este viaje a Cuba y esta entrevista con el dictador de turno se produjeron
diez años después del viaje de Juan Pablo II, que tantas esperanzas de
libertad para Cuba suscitara en el mundo entero. En realidad, a juzgar sus
propias confesiones a algunos periodistas, el enviado papal salió de la
entrevista con los labios y el corazón tiznados **** concesiones, los oídos
llenos de promesas, y las manos vacías: ''Todo comienza siempre con
promesas, pero esperamos una apertura, puesto que nada es imposible'' (cf.
Isabel Sánchez, AFP; El Nuevo Herald, Miami, Febr. 27, 2008).
No fueron suficientes sus tímidas alusiones a los presos de la isla,
efectuadas al pie del avión que lo condujo a Roma, para atenuar el sabor
amargo que dejó su estadía en Cuba, especialmente, en los presos políticos
y
sus familiares.
El procastrismo del cardenal Bertone ya había quedado de manifiesto en su
anterior viaje a Cuba, en octubre de 2005, cuando, siendo aún arzobispo de
Génova, tuvo una larga entrevista con Fidel Castro, después de la cual
tejió
loas a la "notable lucidez" del tirano, expresó su convicción de que en él
"ha crecido el respeto **** la religión" y el "aprecio **** la Iglesia",
rematando, contra todas las evidencias, que en la isla-cárcel "la apertura
ya es total" (cf. Armando Valladares, "Cardenal Bertone-Cuba: el Pastor
'bendice' al Lobo", Oct. 25, 2005).
En realidad, lo más grave del viaje a Cuba de tan alto prelado es la
enigmática continuidad de la política de mano extendida del Vaticano y de
im****tantes figuras eclesiásticas de diversos países hacia la tiranía del
Caribe, durante casi cuatro décadas, que se remonta a los años en que
monseñor Zacchi, ahora ensalzado **** el cardenal Bertone, era nuncio en
Cuba; y a la época en que monseñor Agostino Casaroli, entonces secretario
del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, afirmó en visita a
Cuba, en 1974, que los católicos de la isla eran felices. Enigmática
continuidad que pasa **** tantos lamentables episodios protagonizados ****
numerosos cardenales y altos eclesiásticos de diversos países, que han
peregrinado a Cuba comunista, hechos que he tenido ocasión de abordar en
artículos anteriores. Enigmática continuidad que pasa **** Juan Pablo II
cuando el 8 de enero de 2005, al recibir las cartas credenciales del nuevo
embajador de Cuba ante la Santa Sede, hizo un increíble reconocimiento a
diversas "metas" supuestamente alcanzadas **** la revolución comunista en
materia de "atención sanitaria", "instrucción" y "cultura", a través de
las
cuales se realizaría la "promoción humana integral", incluyendo el
"crecimiento armónico del cuerpo y del espíritu"; algo que colocó a los
católicos cubanos en una encrucijada espiritual sin precedentes (cf.
Armando
Valladares, "Juan Pablo II, Cuba y un dilema de conciencia", Enero 15,
2005
y "Cardenal Sodano y Fidel Castro: el Pastor sale en auxilio del lobo",
Mayo
11, 2003). Continuidad enigmática que ineludiblemente llega al propio
pontificado de Benedicto XVI, del cual el cardenal Bertone es secretario
de
Estado y fue a Cuba como su enviado.
En el extenso mensaje de Benedicto XVI, llevado **** el cardenal Bertone,
su
alusión al drama de los católicos cubanos no podía ser más decepcionante:
"En ocasiones, algunas comunidades cristianas se ven abrumadas **** las
dificultades, **** la escasez de recursos, la indiferencia o incluso el
recelo, que pueden inducir al desánimo". ¿A eso se reducirá, según la
visión
papal, el exterminio sistemático de los católicos cubanos, que incluye el
asesinato físico en el "paredón" de fusilamiento de jóvenes mártires cuyas
últimas palabras fueron "¡Viva Cristo Rey! ¡Abajo el comunismo!", y el
asesinato espiritual de generaciones enteras?
Mi sospecha, con relación al futuro de Cuba, es que se prepara, con apoyos
eclesiásticos del más alto nivel, un castrismo sin Castro que intentaría
salvar los supuestos "logros" y "metas" del comunismo cubano en materia
social, en particular, la educación y la salud, que en realidad han sido y
continúan siendo dos instrumentos implacables de control de las
conciencias
y de extinción de la fe de niños, jóvenes y adultos.
No es la primera vez que me veo en la obligación de conciencia de publicar
comentarios críticos, aunque invariablemente filiales, respetuosos y
do***entados, sobre las relaciones diplomáticas de altas figuras de la
Iglesia con el Estado comunista. Son comentarios efectuados **** el
imperativo de conciencia de un fiel católico, cubano y preso político
durante 22 años, que tuvo su fe vivificada al oír los gritos de esos
jóvenes
que murieron fusilados, cuyas últimas palabras fueron de fe en la Iglesia
y
de repudio a un sistema que, para usar la expresión del entonces cardenal
Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es una
"vergüenza de nuestro tiempo".
Armando Valladares, ex preso político cubano, fue embajador de Estados
Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, durante
las administraciones Reagan y Bush. E-mail: armandovalladares2005@[EMAIL PROTECTED]


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