Carlos Lage D=E1vila * La Habana
Tengo la costumbre, en eventos como este, mientras transcurren las
intervenciones de escribir mis impresiones, y cuando se terminan los
eventos, consciente de que no tiene ning=FAn valor, las rompo. En esta
ocasi=F3n, me siento en la obligaci=F3n de decir algo y como no se me
ocurre otra cosa, voy a leer estas notas que escrib=ED mientras
escuchaba las intervenciones de ustedes.
He le=EDdo con detenimiento todos los do***entos de este Congreso
incluyendo los de cada comisi=F3n y no tengo dudas en calificarlos de
profundamente revolucionarios y, en consecuencia, cr=EDticos.
Estoy satisfecho con haber dedicado unas pocas horas de mi tiempo a lo
que vine: a escuchar, a aprender. Me ha sido =FAtil o=EDr ideas nuevas y
otras, no tan nuevas; me ha sido =FAtil escuchar conceptos que me
parecen correctos y otros, que necesito m=E1s tiempo para meditarlos. Me
distancio del pesimismo de unos pocos --dos o tres, **** suerte--; me
identifico con el optimismo de muchos, la inmensa mayor=EDa. Comprendo
la impaciencia de todos ****que es la nuestra. Me alienta la fe de
muchos, la inmensa mayor=EDa, o todos. Me preocupan los que piensan que
bajos precios y altos ingresos son fruto de decisiones burocr=E1ticas y
no de lo posible.
Nada puede entenderse ni nada puede criticarse con la crudeza
necesaria si olvidamos nuestro pasado reciente, si olvidamos de d=F3nde
venimos.
Venimos de la ausencia dram=E1tica de alimentos y medicamentos, de
calles desoladas, de noches oscuras, de doble moneda, que es como
doble bandera, con la atenuante de que ambas son nuestras.
Venimos, y en alguna medida a=FAn estamos, en un per=EDodo hist=F3rico de
casi dos d=E9cadas en que nos propusimos sostener un ideal de justicia
que ya no era posible defender. Y lo logramos, para asombro de todos y
de nosotros mismos. =BF**** qu=E9? ****que creemos en lo que defendemos.
****que no tememos. ****que hemos tenido a Fidel.
La doble moral, las prohibiciones, una prensa que no refleja nuestra
realidad como queremos, una desigualdad indeseada, una infraestructura
deteriorada, son las heridas de la guerra, pero de una guerra que
hemos ganado.
Estoy convencido de que la Revoluci=F3n tiene hoy m=E1s fuerza que nunca
para encontrar respuestas a las preguntas y soluci=F3n a los problemas;
incluso, a las preguntas y los problemas que brotan de las fecundas y
l=FAcidas mentes de los delegados al Congreso de la UNEAC. Lo haremos.
Me siento hoy, lo digo sinceramente, m=E1s orgulloso que nunca de los
escritores y artistas de Cuba.
Muchas gracias.
Intervenci=F3n de Carlos Lage D=E1vila, vicepresidente de los Consejos de
Estados y de Ministros, en la tercera jornada del VII Congreso de la
UNEAC. 3 de abril de 2008. Palacio de las Convenciones, La Habana.
(c) La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.


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