=BFQui=E9n puede a=FAn dudarlo? La crisis que est=E1 contagiando al resto
de=
l
mundo es ya "la m=E1s dolorosa desde el final de la Segunda Guerra
Mundial"
****: Ignacio Ramonet,
No lo afirma cualquiera, sino el propio Alan Greenspan, ex presidente
de la Reserva Federal estadounidense (1). Dos cifras bastan para dar
una idea de ese "dolor": En s=F3lo sesenta d=EDas, las mil principales
empresas del planeta han perdido 158.000 millones de euros, es decir,
m=E1s que el Producto Interior Bruto (PIB) anual de pa=EDses como la
Rep=FAblica Checa o Colombia. Y el valor burs=E1til de esas mismas mil
grandes cor****aciones, en los =FAltimos ocho meses, ha disminuido en
unos tres billones de euros, o sea m=E1s que la suma de los PIB anuales
de Alemania y Brasil (2).
Espa=F1a no est=E1 a salvo. La crisis de los sectores ligados al
"ladrillo" (l=E9ase, p. 3, el art=EDculo de Aleksandro Palomo Garrido)
empieza a trasladarse a las entidades financieras. Seg=FAn el Banco de
Espa=F1a, al cierre de 2007, las Cajas de Ahorro a***ulan ya 1.600
millones de euros en cr=E9ditos dudosos concedidos a constructoras e
inmobiliarias.
Y todo parece acelerarse. El verano pasado, cuando estall=F3 la burbuja
de las hipotecas basura, la Reserva Federal estimaba que las p=E9rdidas
de los bancos se elevar=EDan a unos 100.000 millones de euros. Hoy se
calcula que se sit=FAan entre 200.000 y 300.000 millones aunque diversos
analistas consideran que alcanzan, en realidad, los 600.000 millones.
Y algunos expertos hasta sostienen que el volumen real de las p=E9rdidas
no es inferior a los dos billones de euros... (3).
Tan dispares apreciaciones -=A1del uno al veinte!- de la verdadera
dimensi=F3n de la crisis, contribuyen a agravarla. Traducen nerviosismo,
ignorancia. Nadie parece saber nada, lo cual enloquece m=E1s al sistema.
Y deja perplejos a los ciudadanos. Algunos analistas se=F1alan lo
siguiente: comparadas con un presupuesto familiar ordinario, las
cifras citadas pueden parecer oce=E1nicas y demenciales. Sin embargo,
referidas a la vida ordinaria de la Bolsa, son **** as=ED decirlo
normales y banales. **** ejemplo, si tomamos la cifra m=E1s generalmente
admitida de 300.000 millones de euros de p=E9rdidas, y si la comparamos
con el volumen del mercado financiero, representa apenas una ca=EDda del
1% del mercado de acciones estadounidense (4). Algo que se produce
habitualmente en Wall Street. Sin que nadie se preocupe. Y que
banqueros y agentes de bolsa absorben de modo rutinario.
=BF**** qu=E9 entonces ese granito de arena ha podido engendrar semejante
crisis? ****que ha habido tanta especulaci=F3n y tanto enga=F1o, que ahora
domina la desconfianza. Se extienden como regueros de p=F3lvora los
rumores. Y toca el s=E1lvese quien pueda.
Lo cual no impide, en medio de lo que empieza a parecer un naufragio,
que los carro=F1eros financieros sigan al acecho. Conducidos **** su
instinto depredador, sin im****tarles el destino de un sistema que se
tambalea. Ellos son los culpables de la espectacular ca=EDda de Bear
Stearns, el quinto banco de inversi=F3n del mundo.
Detalladamente, el New York Times (5) ha relatado c=F3mo una jaur=EDa de
especuladores que el diario califica de "Gang de Wall Street" y del
cual formaban parte "algunas de las personas m=E1s poderosas de Wall
Street y de Wa****ngton", organiz=F3, en apenas tres d=EDas, la ca=EDda de
Bear Stearns. Y, con la complicidad de la Reserva Federal, favoreci=F3
su compra -que el peri=F3dico llama "latrocinio"- en favor de JPMorgan
Chase.
Met=F3dicamente, desde la sede de este banco se lanz=F3 una campa=F1a de
rumores, insistiendo en una pretendida falta de liquidez de Bear
Stearns. Con llamadas telef=F3nicas personales a grandes inversores,
aterroriz=E1ndoles y empuj=E1ndoles a retirar de inmediato sus fondos. En
menos de cien horas, el precio de la acci=F3n se hundi=F3 de 70 a 2
d=F3lares. El presidente de Bear Stearns, Alan Schwartz trat=F3 de lanzar
una contraofensiva, demostrando, con do***entos y pruebas, la falsedad
de los rumores. No lo consigui=F3.
El propio Secretario del Tesoro (equivalente a ministro de Finanzas),
Henry Paulson Jr, ex director ejecutivo del banco Goldman Sachs y que
algunos sospechan que forma parte de la conspiraci=F3n, intervino cerca
del presidente de Bear Streans para darle el golpe de gracia. Dice el
New York Times : "Le puso el ca=F1=F3n de la pistola en la sien: 'o
aceptas un acuerdo con JPMorgan, o abrimos expediente de bancarrota".
Da p=E1nico. Al borde del volc=E1n, estos especuladores a=FAn aprovechan
la
inquietud reinante para obtener ganancias, a costa de quien sea.
Encarnan la versi=F3n m=E1s infernal del capitalismo. Y lo peor es que
hacen escuela. Ahora, muchos quieren cometer el mismo crimen:
conseguir que el valor de un establecimiento bancario, en s=F3lo tres
d=EDas, se divida **** 15. Y pueda ser adquirido a precio de ganga.
Desde entonces, a base de campa=F1as de rumores, el valor del banco
hipotecario Halifax Bank of Scotland (HBOS), **** ejemplo, se ha
desplomado un 18%. El del Lehman Brothers ha perdido un 20%. Y Union
des Banques Suisses (UBS), atacado tambi=E9n **** la especulaci=F3n, ha
tenido que desmentir que est=E9 a punto de ser comprado **** el Cr=E9dit
Suisse.
Los especuladores saben que arriesgan poco. Est=E1n ahora seguros -es la
otra lecci=F3n del asunto Bear Streans- de que, en caso de dificultad,
los Estados intervendr=E1n. ****que los Gobiernos le tienen p=E1nico a la
posibilidad de que el derrumbe de un banco, **** efecto domin=F3, sea
capaz de hundir el sistema.
Hace unas semanas, renegando de su fe absoluta en el mercado, el
Gobierno brit=E1nico se vio obligado a nacionalizar el banco Northern
Rock. Y en muchos pa=EDses de sesgo neoliberal, donde no se ha cesado de
repetir el sagrado mandamiento neocon seg=FAn el cual "a=FAn hay demasiado
intervencionismo del Estado", hemos asistido a una multiplicaci=F3n de
intervenciones estatales: paquetes de medidas fiscales, reducci=F3n de
tipos de inter=E9s, inyecciones de liquidez, y hasta nacionalizaciones.
Medidas ruidosamente aprobadas ahora **** los cr=EDticos de anta=F1o. Y
todas ellas -suprema inmoralidad- financiadas **** los contribuyentes.
De nuevo se socializan hoy o se mutualizan las p=E9rdidas, mientras ayer
se privatizaban las ganancias y los beneficios. Y una vez m=E1s queda
demostrado que el mercado, **** s=ED solo, es incapaz de autorregularse.
=BFQu=E9 espera el Estado para poner l=EDmites **** fin a este capitalismo
de=
p=E1nico?
Notas:
(1) Financial Times , Londres, 17 de marzo de 2008.
(2) L'Expansion , Par=EDs, marzo de 2008.
(3) Ibid.
(4) Jacques Cremer y Christian Gollier, "La faute =E0 l'incertitude",
Les =C9chos , Par=EDs, 20 de marzo de 2008.
(5) International Herald Tribune , 19 de marzo de 2008.


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