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Culture > Cuba > =?ISO-8859-1?Q?...
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=?ISO-8859-1?Q?Un_capitalismo_con_tonos_apocal=EDpticos?=

by "trabaninoscar@[EMAIL PROTECTED] " <trabaninoscar@[EMAIL PROTECTED] > Apr 21, 2008 at 02:55 PM

La actual crisis financiera mundial es sintom=E1tica de un modelo de
crecimiento capitalista basado en la especulaci=F3n financiera que est=E1
desconectado de la estancada econom=EDa real.


Un tono apocal=EDptico ha invadido los niveles m=E1s altos del capital
mundial, a medida que el sistema financiero contin=FAa su implosi=F3n.
Esta implosi=F3n no es m=E1s que la =FAltima crisis financiera que viene a
golpear al capitalismo mundial. Las crisis financieras son inevitables
desde que el crecimiento capitalista ha sido conducido de forma
creciente **** burbujas especulativas, como la inmobiliaria en Estados
Unidos.

Esos vaivenes financieros incontrolados tienen su origen en la
divergencia creciente entre la expansiva econom=EDa financiera y la
estancada econom=EDa real. Esta "desconexi=F3n" proviene de la persistente
tendencia al estancamiento de la econom=EDa real debida a
sobreproducci=F3n o sobrecapacidad. La b=FAsqueda de beneficios es la
fuerza motora del capitalismo y, cada vez en mayor medida, s=F3lo pueden
obtenerse cuantiosos beneficios gracias a la especulaci=F3n financiera,
en lugar de conseguirlos gracias a la inversi=F3n industrial.

De todos modos, este es un proceso inestable y vol=E1til, dado que la
divergencia entre los indicadores financieros coyunturales como los
precios de activos financieros e inmobiliarios y los valores reales
s=F3lo puede ampliarse hasta un punto en el que la realidad fuerza una
"correcci=F3n" de retorno de precios. La explosi=F3n de la burbuja
inmobiliaria norteamericana es una de tales correcciones, y est=E1
conduciendo no s=F3lo a una recesi=F3n en los Estados Unidos, sino a una
depresi=F3n mundial debido a un nivel de integraci=F3n sin precedentes
fogoneado **** una globalizaci=F3n dirigida **** las cor****aciones
transnacionales. No ser=E1 f=E1cil restaurar el dinamismo fomentando otra
burbuja especulativa, **** ejemplo, recurriendo al "keynesianismo
militar".

"Tenemos que pagar **** los pecados del pasado". Klaus Schwab,
organizador clave de la fiesta de la elite en el forum de Davos.

San Francisco, 17 de febrero de 2008. Precios petroleros **** las
nubes, un d=F3lar en ca=EDda y mercados financieros al borde de la quiebra
son los principales ingredientes de un brebaje econ=F3mico que podr=EDa
terminar en m=E1s que una simple recesi=F3n. El d=F3lar cayendo y el
precio
del petr=F3leo en constante aumento han estado sacudiendo la econom=EDa
mundial durante alg=FAn tiempo, pero es la espectacular implosi=F3n de los
mercados financieros lo que est=E1 conduciendo a la elite financiera a
un estado de p=E1nico.

=BFApocalipsis capitalista?

Y el p=E1nico ya est=E1 aqu=ED. As=ED como el signo del p=E1nico fue
ostensi=
ble
con el anuncio **** parte del presidente de la Reserva Federal, Ben
Bernanke, en persona de un fuerte descenso de hasta 1,25 puntos
****centuales de la tasa de inter=E9s prime el pasado enero, The
Economist tambi=E9n admiti=F3 que "no hay duda de que es un momento
escalofriante". Las p=E9rdidas procedentes de malos activos vinculados a
los pr=E9stamos hipotecarios en fallidos a prestatarios de alto riesgo
se estiman situadas en torno a los 400 mil millones de d=F3lares. Pero,
como ha advertido el Financial Times, "la gran pregunta es qu=E9 m=E1s
hay", en un momento en que al sistema financiero mundial "est=E1 muy
expuesto a un fracaso catastr=F3fico".

Lo que hay de "m=E1s" queda plasmado en el hecho de que s=F3lo en las
=FAltimas semanas se ha sabido que una serie de bancos coreanos,
japoneses y suizos han tenido miles de millones de p=E9rdidas
relacionadas con las hipotecas basura. La globalizaci=F3n de las
finanzas fue, desde el inicio, la vanguardia del proceso globalizador,
y siempre existi=F3 la ilusi=F3n de pensar que la crisis de las hipotecas
basura podr=EDa ser confinada a las instituciones financieras
estadounidenses, como pensaban algunos analistas.

Algunos de los actores y agitadores principales no parec=EDan presas del
p=E1nico, sino resignados a una suerte de apocalipsis. En la reuni=F3n
anual de las elites mundiales celebrada en Davos el pasado enero,
George Soros son=F3 decididamente necrol=F3gico, declarando tan campante
que el mundo estaba siendo testigo del "fin de una era". El anfitri=F3n
del Foro Econ=F3mico Mundial habl=F3 del capitalismo mientras saboreaba su
postre diciendo: "Tenemos que pagar **** los pecados del pasado=85". "No
es que el p=E9ndulo se est=E9 ahora inclinando hacia el socialismo
marxista", dijo a la prensa, "pero la gente se est=E1 preguntando
'=BFCu=E1les son los l=EDmites del sistema capitalista?' Creen que el
Mercado tal vez no sea siempre el mejor mecanismo para ofrecer
soluciones".

Reputaciones arruinadas y pol=EDticas fracasadas

Mientras algunos parecen haber perdido los nervios, otros han visto
disminuir su estatura debido al colapso financiero.

Como presidente del Consejo de Asesores Econ=F3micos del presidente Bush
en 2005, Ben Ber**** atribuy=F3 el incremento de los precios
inmobiliarios a "fundamentos econ=F3micos s=F3lidos", no a la actividad
especulativa. Siendo esto as=ED, queda una inc=F3gnita, y los cr=EDticos
se
preguntan: =BF**** qu=E9, como jefe de la Reserva Federal se equivoc=F3 en
anticipar el colapso del Mercado inmobiliario proveniente de la crisis
de las hipotecas basura?

De todos modos, su predecesor Alan Greenspan sufri=F3 un golpe m=E1s duro,
pasando del estatus de icono al de villano a los ojos de algunos. Le
atribuyen la culpa de la burbuja **** las agresivas rebajas operadas en
los tipos de inter=E9s prime para sacar a los EEUU de la recesi=F3n en
2003, y **** mantenerlos en niveles bajos durante un a=F1o. Otros dicen
que ignor=F3 las advertencias sobre los inescrupulosos y agresivos
forjadores de hipotecas que embarcaron a los prestatarios de alto
riesgo en acuerdos hipotecarios que nunca podr=EDan enfrentar.

El escrutinio de los antecedentes de Greenspan y el fracaso de las
disminuciones de tipos de inter=E9s de Bernanke para impulsar los
pr=E9stamos bancarios han levantado serias dudas sobre la efectividad de
la pol=EDtica monetaria para prevenir una recesi=F3n que ahora es vista
como inevitable. Tampoco lo conseguir=E1 la pol=EDtica fiscal, ni poner
dinero en manos de los consumidores, seg=FAn algunas voces de peso.

Los 156 mil millones del paquete de est=EDmulo recientemente aprobados
**** la Casa Blanca y el Congreso consisten fundamentalmente en
retornos fiscales, y el grueso, de acuerdo con Paul Krugman, el
columnista del New York Times, ir=E1 a parar a quienes en realidad no lo
necesitan. La tendencia ser=E1 entonces ahorrar m=E1s que gastar las
devoluciones en un per=EDodo de incertidumbre, frustrando su prop=F3sito
de estimular la econom=EDa. El fantasma que se le aparece ahora a la
econom=EDa estadounidense es la experiencia japonesa de un crecimiento
anual virtualmente nulo y deflaci=F3n durante los noventa y comienzos de
esta d=E9cada, a pesar de los paquetes de est=EDmulos que siguieron uno
tras otro despu=E9s de que se desinflara la gran burbuja inmobiliaria de
Tokio a fines de los 80.

La burbuja inevitable

Aun cuando las acusaciones no han terminado, muchos analistas nos
recuerdan que, a pesar de todo, la crisis inmobiliaria deber=EDa haber
sido anticipada. La =FAnica pregunta era cu=E1ndo llegar=EDa. Conforme
not=
=F3
en un an=E1lisis hace unos cu=E1ntos a=F1os el economista del Centro de
Investigaciones en Pol=EDtica Econ=F3mica, Dean Baker: "Como la burbuja
financiera, la burbuja inmobiliaria explotar=E1. Finalmente, debe
hacerlo. Cuando lo haga, la econom=EDa atravesar=E1 una grave recesi=F3n,
y
decenas de millones de propietarios de casas que jam=E1s imaginaron que
los precios de sus viviendas podr=EDan caer, probablemente, se vean en
serios apuros".

La crisis de las hipotecas basura no fue un caso de oferta excediendo
la demanda. La "demanda", en gran medida, fue creada **** una man=EDa
especulativa **** parte de financieros y agentes inmobiliarios que
buscaban generar enormes beneficios a partir de su acceso al dinero
extranjero que inund=F3 a los Estados Unidos durante la ultima d=E9cada.
Las elevadas hipotecas fueron en=E9rgicamente vendidas a millones de
personas que en condiciones normales no pod=EDan afrontarlas,
ofreci=E9ndoles tasas de inter=E9s "enga=F1osas" que luego ser=EDan
reajustadas para aumentar el precio de los pagos de los nuevos
propietarios.

Estos activos fueron entonces "titulizados" [NdT: la operaci=F3n de
securitizaci=F3n, aqu=ED traducida como titulizaci=F3n, consiste en
agrupar
activos financieros con similares condiciones de plazos, colaterales e
intereses, para transformarlos en un solo instrumento financiero con
garant=EDa hipotecaria que las entidades colocan en el mercado
internacional para hacerse con liquidez y dispersar el riesgo] junto
con otros activos en complejos productos financieros derivados
denominados "obligaciones de deuda colateralizadas (CDO, **** sus
siglas en ingl=E9s)" **** los iniciadores de las hipotecas que trabajan
en conjunto con intermediarios de rangos medios que subestimaron el
riesgo para poder colocar los nuevos t=EDtulos lo m=E1s r=E1pido posible
en
otros bancos e inversores institucionales. El aumento de los tipos de
inter=E9s desencaden=F3 una oleada de cesaci=F3n de pagos, y muchos de los
inversores y bancos de renombre =96incluyendo Merrill Lynch, Citigroup,
y Wells Fargo=97 se encontraron con miles de millones de d=F3lares de
activos financieros de mala calidad que hab=EDan gozado de luz verde ****
parte de sus sistemas de evaluaci=F3n de riesgos.

El fracaso de la autorregulaci=F3n

La burbuja inmobiliaria no es sino la =FAltima de cerca de 100 crisis
financieras que se han sucedido una tras otra desde que los controles
de capitales de la =E9poca de la Depresi=F3n comenzaron a ser levantados
en la era neoliberal que empez=F3 a comienzos de los 80. Los reclamos
que ahora provienen de algunos sectores para frenar el capital
especulativo tienen un aire de d=E9j=E0 vu para muchos observadores. En
particular, tras la crisis asi=E1tica de 1997, se produjo una fuerte
exhortaci=F3n para aumentar los controles al movimiento de capitales en
el marco de una "nueva arquitectura financiera mundial". Entre las
apelaciones m=E1s im****tantes fiscalizar las transacciones monetarias
est=E1n la famosa Tasa Tobin, que desacelerar=EDa los movimientos de
capital, o la creaci=F3n de alg=FAn tipo de autoridad financiera mundial
que, entre otras cosas, regular=EDa las relaciones entre los
prestamistas del norte y los pa=EDses en desarrollo endeudados.

De todos modos, el capital financiero mundial se resisti=F3 tenazmente
el regreso a la regulaci=F3n estatal. Nada pas=F3 con la propuesta de la
Tasa Tobin. Incluso un relativamente d=E9bil "mecanismo de
reestructuraci=F3n de la deuda soberana", semejante al Cap=EDtulo Once [N.
del T.: cap=EDtulo del C=F3digo de bancarrotas de EEUU que procura
sostener el funcionamiento del negocio, en oposici=F3n a otros c=F3digos
que regulan su liquidaci=F3n], para dar alg=FAn grado de maniobra a los
pa=EDses en desarrollo con problemas de ***plimiento, fue frenado **** el
sistema bancario, a pesar de haberlo propuesto Ann Krueger, la
conservadora directora norteamericana del FMI.

En su lugar, el capital financiero promovi=F3 lo que se conoce como
proceso de Basilea II, descrito **** el economista pol=EDtico Robert Wade
como una serie de pasos hacia una estandarizaci=F3n econ=F3mica que
"maximice la libertad [de las firmas financieras globales] en punto a
movilidad geogr=E1fica y sectorial, a la vez que fije restricciones
colectivas a sus estrategias competitivas". El =E9nfasis se puso en la
autovigilancia y la autorregulaci=F3n financieras, apuntando a una mayor
transparencia de las operaciones financieras y a nuevos est=E1ndares
para el capital. A pesar del hecho de que la crisis asi=E1tica fue
originada **** el capital financiero del norte, el proceso de Basilea
se centr=F3 en hacer que los procesos e instituciones financieras de los
pa=EDses en desarrollo sean m=E1s transparentes y estandarizados mediante
las l=EDneas de lo que Wade llam=F3 el modelo financiero "angloamericano".

Y aunque no faltaron los reclamos para regular la proliferaci=F3n de los
nuevos y sofisticados instrumentos financieros, como los derivados
colocados en el mercado **** las instituciones financieras de los
pa=EDses desarrollados, todo qued=F3 en nada. La regulaci=F3n de los
derivados ser=EDa dejada en manos de los agentes del mercado que tienen
acceso a los sofisticados modelos cuantitativos de "asignaci=F3n del
riesgo" que estaban siendo desarrollados.

Al concentrarse en disciplinar a los pa=EDses en desarrollo, el proceso
de Basilea II consigui=F3 muy poco en relaci=F3n a la autorregulaci=F3n de
las finanzas mundiales del Norte, a punto tal, que Robert Rubin, de
Wall Street y antiguo Secretario del Tesoro bajo la presidencia de
Clinton, advirti=F3 en 2003 que "las crisis financieras futuras ser=E1n
casi seguramente inevitables y podr=EDan ser a=FAn m=E1s graves".

Lo mismo que con la asignaci=F3n de riesgos de derivados como las
"obligaciones de deuda colateralizadas CDOs" y los "veh=EDculos de
inversiones estructuradas (SIVs)" =96la vanguardia de lo que el
Financial Times describi=F3 como "la vasta y creciente complejidad de
las hiperfinanzas"=97, el proceso se derrumb=F3 casi completamente con los
modelos cuantitativos de riesgo m=E1s sofisticados, nulificados **** el
hecgho de que el riesgo acab=F3 midi=E9ndose conforme a la siguiente regla
impuesta **** los vendedores de activos financieros: subestimar el
riesgo real, y transmitirlo a los pardillos de abajo en la cadena de
transacciones financiera. Al final, era dif=EDcil distinguir lo que era
fraudulento, lo que era un error de criterio, lo que era completamente
idiota y lo que andaba fuera de cualquier control. Como lo expuso un
informe sobre las conclusiones de una reciente reuni=F3n del Foro de
Estabilidad Financiera del Grupo de los Siete:

Hay muchas culpas a repartir en el caos financiero: el mercado de las
hipotecas basura norteamericanas se caracteriz=F3 desde el comienzo ****
p=E9simos criterios de suscripci=F3n y **** "algunas pr=E1cticas
fraudulentas". Los inversores no actuaron con la debida diligencia
cuando compraron activos hipotecarios. Los bancos y otras empresas
administraron muy pobremente sus riesgos financieros y fracasaron en
revelar al p=FAblico los peligros de sus hojas de balance. Las empresas
de calificaci=F3n de riesgo hicieron un mal trabajo evaluando el riesgo
de los activos financieros m=E1s complejos. Y las instituciones
financieras retribuyeron a sus empleados en formas que estimularon una
toma de riesgos excesiva y una consideraci=F3n insuficiente de los
riesgos a largo plazo.

El fantasma de la sobreproducci=F3n

No es sorprendente que el informe del G-7 sonara en el mismo tono que
las necrol=F3gicas de la crisis financiera asi=E1tica y de la burbuja de
las punto-com. Tal vez inconscientemente, un cacique de una
cor****aci=F3n financiera y redactor principal del Financial Times capt=F3
el problema b=E1sico que caracteriza estas man=EDas especulativas, cuando
se=F1al=F3 que "se ha producido una creciente desconexi=F3n entre la
econom=EDa real y la financiera en los =FAltimos a=F1os. La econom=EDa
real =
ha
crecido=85 pero nada que ver con la econom=EDa financiera, que creci=F3
aun
m=E1s r=E1pidamente, hasta que implosion=F3". Lo que su declaraci=F3n no
nos=

dice es que la desconexi=F3n entre lo real y las finanzas no es
accidental, que la econom=EDa financiera se expandi=F3 precisamente para
compensar el estancamiento de la econom=EDa real.

Esta brecha creciente entre la econom=EDa real y la financiera no puede
entenderse en su totalidad sin hacer referencia a la crisis de
sobrea***ulaci=F3n que afect=F3 a las principales econom=EDas a fines de
los=

70 y en los 80, un fen=F3meno que tambi=E9n se conoce como
sobreproducci=F3n=

o sobrecapacidad.

El per=EDodo dorado del crecimiento mundial de posguerra, que no
experiment=F3 grandes crisis durante 25 a=F1os, se debi=F3 a la creaci=F3n
masiva de demanda efectiva mediante incrementos de los salarios en el
Norte, la reconstrucci=F3n de Europa y Jap=F3n y la industrializaci=F3n
sustitutiva de im****taciones en Am=E9rica Latina y otras partes del Sur.
Se hizo principalmente **** la intervenci=F3n del Estado en la econom=EDa.
Este periodo din=E1mico lleg=F3 a su fin hacia mediados de los 70, con el
comienzo de un estancamiento econ=F3mico provocado **** el desequilibrio
entre la capacidad productiva y la demanda mundial, que fue contenido
mediante una creciente desigualdad en la distribuci=F3n de la renta. De
acuerdo con los c=E1lculos de Angus Maddison, el gran experto en
tendencias estad=EDsticas hist=F3ricas, la tasa de crecimiento anual del
PIB cay=F3 desde un 4,9% durante lo que ahora se conoce como la edad
dorada del sistema mundial de Bretton Woods que sigui=F3 a la II Guerra
Mundial =961950-1973=97 al 3% en 1973-1989: una ca=EDda del 39%. Estas
estad=EDsticas reflejan la desgarradora combinaci=F3n de estancamiento e
inflaci=F3n en el Norte, la crisis de la industria de sustituci=F3n de
im****taciones en el Sur y la erosi=F3n de los m=E1rgenes de beneficios ****
doquier.

En los 80 y 90, el capital mundial abri=F3 tres v=EDas de escape para el
fantasma del estancamiento econ=F3mico. Una fue la reestructuraci=F3n
neoliberal, que inclu=EDa redistribuci=F3n de la renta a favor de los
m=E1s
ricos mediante recortes fiscales, desregulaci=F3n y ataques a las
organizaciones sindicales. El neoliberalismo tom=F3 la forma del
thatcherismo y el reaganismo en el Norte desarrollado, y del Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional =96que impusieron los ajustes
estructurales=97 en todo el Sur.

Otra v=EDa de salida la ofreci=F3 la globalizaci=F3n conducida **** las
cor****aciones transnacionales, una "a***ulaci=F3n extensiva" que abri=F3
mercados en el mundo en desarrollo y traslad=F3 el capital desde =E1reas
de salarios altos hacia las de salarios bajos. Como se=F1al=F3 Rosa
Luxemburgo mucho tiempo en su cl=E1sica obra La a***ulaci=F3n de capital,
el capital necesita integrar constantemente sociedades precapitalistas
al sistema capitalista para mitigar la ca=EDda de la tasa de beneficio.
En las =FAltimas dos d=E9cadas, el caso m=E1s espectacular de
incor****aci=F3=
n
de una sociedad precapitalista al sistema ha sido China, que se ha
convertido en el segundo mayor ex****tador mundial, a la par que en el
principal destino de la inversi=F3n extranjera. De todos modos, como
veremos, =E9sta fue una espada de doble filo para el capitalismo.

La tercera v=EDa de escape fue el proceso **** el que estamos
principalmente preocupados aqu=ED: la "a***ulaci=F3n intensiva o
'financiarizaci=F3n'", esto es, la canalizaci=F3n de la inversi=F3n hacia
la=

especulaci=F3n financiera, donde se obten=EDan muchas mayores utilidades
que en la industria, en la que los beneficios estaban muy estancados.
El capital financiero forz=F3 la eliminaci=F3n de los controles de
capital, de lo que result=F3 una r=E1pida globalizaci=F3n del capital
especulativo para sacar ventaja de los diferenciales en las tasas de
inter=E9s y de los tipos de cambio entre diferentes mercados de capital.
Estos movimientos vol=E1tiles, resultado de verse el capital liberado de
los grilletes a que lo sujetaba el sistema monetario de Bretton Woods
de posguerra, han sido una de las fuentes permanentes de
inestabilidad. Otra fue la proliferaci=F3n de nuevos y m=E1s sofisticados
instrumentos especulativos, como los derivados financieros, que
escaparon a controles y regulaciones. La inestabilidad deriv=F3, en
=FAltima instancia, del hecho de que la especulaci=F3n financiera se
concentr=F3 en extraer m=E1s "valor" de un valor ya creado, en vez de
crear un nuevo valor: ****que esta =FAltima opci=F3n estaba lastrada **** el
problema de sobreproducci=F3n en la econom=EDa real.

La desconexi=F3n entre la econom=EDa real y la econom=EDa virtual de las
finanzas se puso en evidencia en la burbuja de las punto-com de la
d=E9cada del 90. Con los beneficios en la econom=EDa real estanc=E1ndose,
el=

dinero fluy=F3 r=E1pidamente al sector financiero. El funcionamiento de
esta econom=EDa virtual qued=F3 ejemplificado **** el r=E1pido incremento
en
los valores accionariales de las empresas de Internet, las cuales,
como, se=F1aladamente, Amazon.com, todav=EDa tienen que empezar a dar
beneficios. El fen=F3meno de las punto-com probablemente alarg=F3 el boom
de los 90 durante un par de a=F1os. "Nunca antes en la historia de
Estados Unidos", escribi=F3 Robert Brenner, "el mercado de valores jug=F3
un papel tan directo y decisivo en la financiaci=F3n de las empresas no
financieras, impulsando el crecimiento de la inversi=F3n en capital y, a
trav=E9s de ella, la econom=EDa real. Nunca antes la expansi=F3n
econ=F3mica=

norteamericana hab=EDa sido tan dependiente de las subidas en el mercado
de valores". Pero la divergencia entre indicadores financieros
coyunturales, como los precios de las acciones, y los valores reales
s=F3lo podr=EDa aumentar hasta el punto en que la propia realidad
econ=F3mica los contuviera, forzando una "correcci=F3n". Y la correcci=F3n
vino salvajemente con el hundimiento de las punto-com de 2002 en forma
de eva****aci=F3n de unos 7 billones de d=F3lares de riqueza de los
inversores.

Se evit=F3 una recesi=F3n duradera, pero a costa de la creaci=F3n de otra
burbuja, la inmobiliaria, y aqu=ED, como se=F1al=E9 antes, Greenspan
jug=F3 =
un
papel fundamental recortando los tipos de inter=E9s prime hasta el menor
registro conocido en los =FAltimos 45 a=F1os: un 1%, en junio de 2003. En
palabras de Dean Baker, "un aumento sin precedentes en el mercado de
valores propuls=F3 la econom=EDa norteamericana a fines de los 90, y ahora
un incremento sin precedentes de los precios de los inmuebles est=E1
provocando la recuperaci=F3n actual".

El resultado fue que el precio de los inmuebles aument=F3 un 50% en
t=E9rminos reales, con alzas cercanas al 80%, de acuerdo con Baker, en
las principales zonas afectadas, como la Costa Oeste, la Costa Este,
el norte de Wa****ngton, Wa****ngton DC y Florida. =BFQu=E9 dimensiones
lleg=F3 a adquirir la burbuja as=ED creada? Baker estim=F3 que el aumento
en=

el precio de la vivienda "cre=F3 m=E1s de 5 billones de d=F3lares en
riqueza=

inmobiliaria [NdT, m=E1s de 3 veces el PIB de Espa=F1a], **** encima de la
riqueza que se habr=EDa conseguido gracias a un crecimiento normal de
los precios. El efecto riqueza provocado **** los precios de los
inmuebles est=E1 convencionalmente estimado en cinco c=E9ntimos respecto
al d=F3lar, lo que significa que el consumo anual es aproximadamente de
250 mil millones de d=F3lares (2% del PIB de EEUU) m=E1s de lo que hubiera
sido en ausencia de la burbuja inmobiliaria".

El "factor China"

La burbuja inmobiliaria estimul=F3 el crecimiento estadounidense, lo
cual fue excepcional dado el estancamiento que ha caracterizado a la
econom=EDa mundial en los =FAltimos a=F1os. Durante este per=EDodo, la
econom=EDa global se ha caracterizado **** la subinversi=F3n y **** una
persistente tendencia al estancamiento econ=F3mico en las principales
regiones, aparte de Estados Unidos, China, India y otros pocos
lugares. El d=E9bil crecimiento ha caracterizado a la mayor=EDa de las
dem=E1s regiones del mundo, especialmente a Jap=F3n, que hasta hace poco
situaba su tasa de crecimiento del PIB en torno al 1% anual, y a
Europa, que creci=F3 anualmente alrededor del 1,45% en los =FAltimos
a=F1os.=


Con estancamiento en la mayor=EDa de las dem=E1s regiones, Estados Unidos
absorbi=F3 alrededor del 70% de los flujos de capital mundiales. Una
gran ****ci=F3n del mismo procede de China. De hecho, lo que caracteriza
al actual per=EDodo de burbuja es el papel de China como fuente, no s=F3lo
de bienes para el mercado estadounidense, sino tambi=E9n de capital para
la especulaci=F3n. La relaci=F3n entre las econom=EDas norteamericana y
china es lo que en otro lugar he caracterizado como "la econom=EDa de
presos esposados" (chain-gang economics). **** un lado, el crecimiento
econ=F3mico de China se ha vuelto cada vez m=E1s dependiente de la
capacidad de los consumidores norteamericanos para continuar
financiando su gasto con deuda que absorba buena parte de la
producci=F3n china. **** otro lado, esta relaci=F3n depende de una realidad
financiera may=FAscula: la dependencia del consumo norteamericano
respecto a los d=F3lares de China prestados al Tesoro Norteamericano y
al sector privado, d=F3lares procedentes de las reservas que viene
a***ulando de su enorme super=E1vit comercial con EEUU: en torno a un
bill=F3n de d=F3lares, seg=FAn algunas estimaciones. En efecto, una gran
****ci=F3n de las escandalosas sumas que China =96y otros pa=EDses
asi=E1tico=
s=97
prestaron a las instituciones norteamericanas fueron a financiar el
gasto de la clase media en viviendas y otros bienes y servicios de
consumo, prolongando, ciertamente, el d=E9bil crecimiento econ=F3mico
norteamericano, pero s=F3lo merced a la elevaci=F3n de la deuda del
consumidor a niveles peligrosos.

El acoplamiento entre China y EEUU ha tenido im****tantes consecuencias
para la econom=EDa mundial. Una de ellas est=E1 relacionada con el aumento
masivo de nueva capacidad productiva **** parte de inversores
estadounidenses y de otros inversores extranjeros desplazados a China.
Esto ha agravado el persistente problema de sobrecapacidad y
sobreproducci=F3n. Un indicador del persistente estancamiento de la
econom=EDa real es la tasa de crecimiento anual mundial, que alcanz=F3 una
media de 1,4% en la d=E9cada de los 80 y un 1,1% en los 90, comparada
con la media de un 3,5% durante los 60 y de un 2,4% en los 70.
Desplazarse a China para sacar ventaja de los bajos salarios puede
apuntalar los beneficios en el corto plazo, pero, a medida que se
incrementa la sobrecapacidad en un mundo donde el aumento en el poder
adquisitivo global est=E1 limitado **** crecientes desigualdades, los
beneficios terminan mermando en el plazo largo. M=E1s a=FAn: la tasa de
beneficios de las 500 principales cor****aciones norteamericanas cay=F3
estrepitosamente desde el 4,9% entre 1954-59 al 2,04% en 1960-69, al
-5,30% en 1989-89, al -2,64% durante 1990-92, y al -1,92% en 2000-02.
Detr=E1s de estos datos, se=F1ala Philip O'Hara, estaba el fantasma de la
sobreproducci=F3n: "la sobreoferta de bienes y una insuficiente demanda
son las principales anomal=EDas cor****ativas que inhiben el buen
desempe=F1o de la econom=EDa mundial".

La sucesi=F3n de man=EDas especulativas en los Estados Unidos ha tenido la
funci=F3n de absorber una inversi=F3n que no encontraba rendimientos
beneficiosos en la econom=EDa real, impulsando as=ED, no s=F3lo la
econom=ED=
a
norteamericana, sino "sosteniendo tambi=E9n la econom=EDa mundial", como
sugiri=F3 indic=F3 un do***ento del FMI. De modo, pues, en resoluci=F3n,
que, con la implosi=F3n de la burbuja inmobiliaria y la paralizaci=F3n del
cr=E9dito en la casi la totalidad del sector financiero, la amenaza de
una recesi=F3n mundial es muy real.

=BFDesacoplamiento o econom=EDa de presos esposados?

En este sentido, los debates sobre un proceso de "desacoplamiento" de
las econom=EDas regionales, especialmente la asi=E1tica, respecto de los
Estados Unidos carecen de contenido.

En verdad. la mayor=EDa de las dem=E1s econom=EDas del este y sudeste
asi=E1tico han sido impulsadas **** la locomotora China. En el caso de
Jap=F3n, **** ejemplo, un estancamiento econ=F3mico que duraba una d=E9cada
termin=F3 en 2003 con una primera recuperaci=F3n sostenida, alentada ****
ex****taciones destinadas a saciar la sed china de capitales y bienes
tecnol=F3gicamente intensivos: las ex****taciones se dispararon hasta un
r=E9cord del 44%, unos 60 mil millones de d=F3lares. En efecto, China se
convirti=F3 en el principal destino de las ex****taciones asi=E1ticas,
representando un 31% de las mismas, a la vez que la participaci=F3n
japonesa cay=F3 del 20% al 10%. Como se=F1ala un informe, "analizando uno
a uno los perfiles de pa=EDses, China es ahora el motor principal del
crecimiento de las ex****taciones de Taiw=E1n y Filipinas, y el principal
comprador de los productos de Jap=F3n, Corea del Sur, Malasia y
Australia".

De todos modos, como destaca una investigaci=F3n de Jayati Ghosh y C.P.
Chandrasekhar, China est=E1 incluso im****tando bienes intermedios y
componentes desde estos pa=EDses, pero s=F3lo para ensamblarlos para la
ex****taci=F3n de bienes finales a Estados Unidos y Europa, no para su
mercado interno. De este modo, "si cae la demanda europea y
norteamericana de ex****taciones chinas, como es probable que suceda
**** la recesi=F3n en Estados Unidos, no s=F3lo se ver=E1 afectada la
industria manufacturera china, sino tambi=E9n la demanda china de
im****taciones de los pa=EDses asi=E1ticos en desarrollo". Tal vez la
imagen m=E1s adecuada es que los "presos esposados" no s=F3lo son China y
Estados Unidos, sino muchas m=E1s econom=EDas sat=E9lites, cuyos destinos
est=E1n b=E1sicamente ligados a la ahora represada ola de gasto
(financiado con deuda) de la clase media estadounidense.

=BFNuevas burbujas al rescate?

Conviene, de todos modos, no subestimar la capacidad de hallar salidas
del capitalismo. Muchos ahora se preguntan: despu=E9s del colapso del
boom de las punto-com y del boom inmobiliario, =BFexiste una tercera
l=EDnea de defensa frente a un estancamiento que trae su origen en la
sobrecapacidad? Una teor=EDa es que el gasto militar podr=EDa ser una
forma **** la cual el gobierno est=E1 sacando a los Estados Unidos de las
garras de la recesi=F3n. Y, adem=E1s, la econom=EDa militar jug=F3 un
papel
im****tante a la hora de sortear la recesi=F3n en 2002, con un gasto en
defensa que en 2003 lleg=F3 a representar un 14% del crecimiento del PIB
estadounidense, siendo as=ED que apenas representaba el 4% de ese PIB.
De acuerdo con las estad=EDsticas citadas **** Chalmers Johnson, los
gastos relacionados con la defensa en 2008, y **** primera vez en su
historia, rebasar=E1n el bill=F3n de d=F3lares.

El est=EDmulo tambi=E9n podr=EDa venir del "complejo capitalista ante
cat=E1strofes", tan bien estudiado **** Naomi Klein: de "una nueva y
consumada econom=EDa de la seguridad interior, de la guerra privatizada
y de las tareas de reconstrucci=F3n frente a desastres, nada menos que
construyendo y realizabdo un estado de seguridad privatizado tanto en
casa como en el extranjero". Klein dice que, de hecho, "el est=EDmulo
econ=F3mico de esta espectacular iniciativa se prob=F3 suficiente para
levantar el lastre que dejaron la globalizaci=F3n y las punto-com. De la
misma forma que Internet lanz=F3 la burbuja de las punto-com, el 11-S
lanz=F3 esta burbuja del capitalismo del desastre. Esta posible nueva
burbuja, consiguiente a la burbuja inmobiliaria, parece ser
relativamente inmune al colapso de la anterior.

No es tarea f=E1cil seguir la pista de las cantidades que circulan en
este complejo capitalista ante cat=E1strofes, pero un indicador es que
InVision, una filial de General Electric que produce detectores de
bombas de alta tecnolog=EDa usados en aeropuertos y otros espacios
p=FAblicos ha recibido la extraordinaria suma de 15 mil millones de
d=F3lares **** contratos firmados con Seguridad Interior entre 2001 y
2006.

Que el "keynesianismo militar" y el complejo capitalista ante
cat=E1strofes puedan de hecho llegar a jugar el papel otrora desempe=F1ado
**** las burbujas financieras, es pregunta que queda abierta.
Fomentarlos, al menos durante los gobiernos republicanos, ha
significado reducir el gasto social, resultando, al final, que el
efecto positivo sobre el empleo fue r=E1pidamente superado **** las
reducciones en la demanda efectiva. Un estudio de Dean Baker citado
**** Johnson descubri=F3 que, tras un inicial est=EDmulo de la demanda,
cerca de seis a=F1os despu=E9s el efecto generado **** el incremento del
gasto militar se transform=F3 en negativo. Despu=E9s de 10 a=F1os de
incremento del gasto militar, habr=EDa unos 464.000 puestos de trabajo
menos que en un escenario de menor gasto militar.

Pero, a=FAn m=E1s im****tante como l=EDmite del keynesianismo militar y del
capitalismo del desastre, es el hecho de que los compromisos militares
adquiridos son probablemente atolladeros como Irak y Afganist=E1n, que
podr=EDan disparar una reacci=F3n contraria violenta, tanto fuera como
dentro del pa=EDs. Ello podr=EDa finalmente minar la legitimidad de estos
emprendimientos, reducir su acceso a los fondos p=FAblicos y erosionar
su viabilidad como fuentes de expansi=F3n econ=F3mica en una econom=EDa en
contracci=F3n.

S=ED: el capitalismo global puede ser resistente, pero se dir=EDa que sus
opciones son cada vez m=E1s limitadas. Las fuerzas que empujan al
estancamiento a largo plazo de la econom=EDa capitalista mundial son
ahora muy robustas, demasiado como para ser f=E1cilmente desactivadas
con el equivalente econ=F3mico a una resucitaci=F3n boca a boca.


******

Walden Bello es profesor visitante en la St. Mary's University,
Halifax (Canada). Bello es tambi=E9n analista senior en el instituto
Focus on the Global South con sede en Bangkok, y profesor de
sociolog=EDa en la Universidad de Filipinas en Diliman. Es el autor de
Walden Bello introduces Ho Chi Minh (Londres, Verso, 2007), Dilemmas
of Dommination (Nueva York, Metropolitan Books, 2005) y
Deglobalization (Londres, Zed, 2002).
 




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=?ISO-8859-1?Q?Un_capitalismo_con_tonos_apocal=EDpticos?=
"trabaninoscar@[EMAI  2008-04-21 14:55:06 

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tan12V112 Fri Sep 5 16:48:24 CDT 2008.