AIN -
2008-05-01 -
Andaba con su uniforme verde olivo, su carisma antol=F3gico, su palabra
encendida y sus pasos agigantados.
Nadie lo vio y todos lo vieron.
Es una afirmaci=F3n absolutamente cierta, aunque parezca absolutamente
contradictoria.
Fidel marchaba convertido en un mar de pueblo.
Iba, sonriente, con ni=F1os, j=F3venes, adultos y ancianos.
Caminaba entre pioneros, estudiantes, obreros, trabajadores de
servicio, cient=EDficos, intelectuales, milicianos, militares y otros
tantos representantes de su pueblo.
Transitaba tambi=E9n con los Cinco H=E9roes y con la historia de Cuba.
Pas=F3 con una enorme bandera cubana bordada con un himno de esperanza,
frente a la imagen de Jos=E9 Mart=ED.
Nadie lo vio y todos lo vieron.
Era Fidel, con su uniforme verde olivo, su carisma antol=F3gico, su
palabra encendida y sus pasos agigantados.


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