Hay camino si nos unimos
Editorial
Mi=E9rcoles, 7 de mayo de 2008
Hay que ver y escuchar para entender los prop=F3sitos del Presidente
Ch=E1vez. Es realmente risible la comparaci=F3n que hizo recientemente
entre el movimiento autonomista boliviano y la lucha democr=E1tica
electoral que en Venezuela se est=E1 dando, para preservar la democracia
y lo que queda de la descentralizaci=F3n, tanto estadal como municipal.
Es absolutamente anacr=F3nica la visi=F3n del presidente Ch=E1vez de un
estado cada d=EDa m=E1s centralizado e ineficiente, que el man=E1
petrolero
tiende a ocultar. La democracia vive en la medida en que la relaci=F3n
entre gobernantes y gobernados es cercana y directa. Para el ciudadano
es clave poder participar en las decisiones locales y regionales a
trav=E9s de instituciones pol=EDticas democr=E1ticas, donde cuente su
opini=F3n a trav=E9s del voto, con reglas fiscales claras, y no en
supuestas organizaciones populares controladas desde el ejecutivo o su
partido pol=EDtico. Ch=E1vez quiere controlar todo lo que ocurre en el
pa=EDs a cualquier nivel, ****que en alguna medida esta convencido que,
s=F3lo =E9l sabe lo que los venezolanos quieren y desea perpetuarse en el
poder sin potenciales rivales que surjan de los liderazgos regionales
o municipales.
Como todos saben, el control exagerado y discrecional, como el que se
est=E1 implantando en Venezuela, no produce sino ineficiencia y
corrupci=F3n, arrojando un mal desempe=F1o econ=F3mico y social. Los
ejemplos hist=F3ricos sobran. No s=F3lo el fracaso del =93socialismo
real=94=
,
uno de cuyos ejemplos es Cuba, sino tambi=E9n deber=EDamos vernos en el
espejo de la historia de Am=E9rica Latina y del absolutismo espa=F1ol. Esa
forma de gobernar, tal vez aunque lo dudamos, pudiera ser eficiente en
un peque=F1o hato en Barinas, pero ciertamente no lo es a la hora de
conducir un pa=EDs complejo como lo es Venezuela. El presidencialismo
exagerado ha sido uno de los vicios principales de los reg=EDmenes
democr=E1ticos en Am=E9rica Latina, pero en el caso venezolano con el
presidente Ch=E1vez este ha sido llevado a sus mas extremas
consecuencias hasta el punto que ning=FAn poder del estado puede tomar
una decisi=F3n aut=F3noma a la voluntad del primer magistrado. Ese es el
caso del poder judicial, electoral, legislativo y moral. Ni G=F3mez, ni
P=E9rez Jim=E9nez ejercieron el poder de la manera como lo hace Ch=E1vez,
quien lo ejercita como si Venezuela fuese su hacienda particular, en
la que no existen ciudadanos sino s=FAbditos que deben contar con su
buena voluntad para poder disfrutar de los derechos que en principio
la constituci=F3n les garantiza. Ya no s=F3lo le basta con controlar todos
los poderes del estado sino que estima que sus decisiones prevalecen
sobre el texto constitucional.
Hasta cu=E1ndo los venezolanos van a estar dispuestos a vivir supeditado
a los caprichos y decisiones de un hombre que se considera que tiene
todos los derechos y ning=FAn deber. Es hora no s=F3lo de reflexionar sino
de actuar para detener esta perversi=F3n de nuestro sistema democr=E1tico.
La responsabilidad de los venezolanos, que no est=E1n condicionados ****
su relaci=F3n con el poder, es enorme y deben hacer los mayores
esfuerzos para crear una plataforma democr=E1tica y unitaria del cambio,
en la que se busquen genuina y desinteresadamente las soluciones que
el pa=EDs requiere a los m=FAltiples problemas creados **** la inorg=E1nica
conducci=F3n de la naci=F3n **** parte del presidente Ch=E1vez. Es hora de
pensar al pa=EDs y conducirse pol=EDticamente como se hizo al final de los
gobiernos de G=F3mez y de P=E9rez Jim=E9nez, cuando se sentaron las bases
para que en Venezuela se pudieran establecer regimenes de corte
democr=E1tico en los que nadie fuese due=F1o absoluto del poder. Si todos
marchamos en esa direcci=F3n Venezuela reencontrar=E1 el camino hacia su
superaci=F3n como naci=F3n.


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