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El trascendental giro en su modelo con el que Cuba le dijo adiós al
igualitarismo salarial
Para lograr una mayor productividad en la isla, Raúl Castro enterró el
famoso 'techo' en materia de remuneraciones y autorizó a pagarle más a los
trabajadores que produzcan más y mejor.
"No hay cosa más injusta -y desigual a la vez- que el igualitarismo",
aseguraba recientemente Salvador Valdés Mesa, secretario general de la
Central de Trabajadores de Cuba, (CTC), el sindicato único de la isla
caribeña.
Acabar con esa situación que desmotiva a los trabajadores cubanos es una
de
las prioridades del gobierno de Raúl Castro, que en varias ocasiones ha
llamado a la disciplina, a "producir más para tener más" y a "trabajar
duro".
Y la resolución número 9 del Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social -emitida el 2 de febrero pasado, pero dada a conocer al mundo esta
semana- busca llevar a la práctica esas ideas.
Según Valdés, su im****tancia radica en las "implicaciones ideológicas". Y
explica: "El salario, en defecto o en demasía, tiene un efecto en la
conciencia de las personas. O las motiva o las desmoviliza".
La 'revolucionaria' norma fija el 31 de agosto próximo como plazo máximo
para que todas las empresas del país adopten un nuevo sistema para pagar a
cada persona según su desempeño laboral.
"Los trabajadores que están abarcados **** los sistemas de pago vinculados
a
los resultados directos de la producción de bienes y servicios no tienen
límite en el salario que pueden devengar **** su ***plimiento de los
indicadores previstos en el sistema de pago, evaluándose siempre que no se
deterioren otros indicadores de eficiencia planificados, incor****ados al
sistema de pago", recordó esta semana al diario Granma el ingeniero Carlos
Mateu Pereira, viceministro de Trabajo.
En palabras más sencillas, no hay tope salarial para el trabajo bien
hecho.
El problema radica en poner en marcha la resolución ****que cada empresa,
cada actividad debe establecer su propio sistema de pago.
Un experto en recursos humanos de una empresa mixta de servicios, dijo a
EL
TIEMPO: "Tenemos dedicados a planificar los diferentes sistemas salariales
a
un grupo de personas que saben de eso. Hay que tener criterios claros para
evaluar bien un servicio y que el empleado reciba una remuneración en
consonancia al resultado final".
Un mar de dudas
**** su parte, un corresponsal extranjero le comentó a este periódico que
intentaba descifrar la norma que todavía no tienen clara ni los propios
economistas. "Es clara cuando se trata de trabajadores vinculados
directamente al proceso de producción: el que haga 3.000 tornillos acordes
a
los niveles de calidad debe ganar tres veces más que quien hace solo
1.000".
Según él, "la cosa se complica cuando se trata de trabajadores de oficina,
de directivos o de empleados de empresas de servicios no cuantificables.
¿Cuánto debe cobrar un médico? ¿Debe evaluarse igual que un plomero?", se
preguntó.
Aydé Mora es peluquera vinculada a una empresa estatal con un salario base
de 255 pesos cubanos no convertibles mensuales, es decir, 10,20 dólares
estadounidenses.
Cobra 5,10 dólares cada quincena con la obligación de hacer como mínimo 32
servicios mensuales. "Hoy, si me sobrepaso, **** cada persona de más me
pagan
un ****centaje de 0,032 pesos cubanos. Pero lo que nadie sabe es cuanto
podré
ganar con la nueva ley", dice.
Con el nuevo reglamento, sus jefes directos podrán aprobar un aumento de
su
estipendio básico hasta un 5 **** ciento en función de la calidad de su
trabajo y otras escalas que se están estableciendo.
La resolución también establece que quienes no están relacionados
directamente con la producción, como "directivos, técnicos o especialistas
de áreas comerciales, recursos humanos y economía tienen un límite de
hasta
el 30 **** ciento", precisó Mateu.
Un cambio de muy de fondo
Parecen cifras no muy impresionantes, pero la im****tancia de la resolución
radica en que abre una puerta hacia una nueva concepción que busca romper
un
círculo vicioso: los salarios bajos no incentivan la producción y sin
producción no hay ingresos. Y busca hacerlo premiando la productividad,
aunque para ello haya que 'cargarse' el que hasta esta semana era uno de
los
principios más sagrados de la revolución cubana: el igualitarismo
salarial,
piedra angular de la búsqueda de la igualdad entre los cubanos.
Luis Manuel Castanedo Smith, miembro del secretariado de la CTC, reconoce
que "no siempre los trabajadores que más a****tan son los mejor
remunerados",
lo que considera uno de los elementos que frenan el desarrollo de la
economía cubana, abocada a sustituir la dependencia de las im****taciones.
"Me parece muy bien que cobre más quien más y mejor trabaje, pero hace
falta
que los jefes tengan organizado mejor el sistema de distribución de
materias
primas ****que si nos faltan o no llegan a tiempo, difícilmente podremos
***plir el trabajo", dijo Antonio M., empleado de una carpintería estatal.
Castanedo secunda esa idea: "No es que la gente no quiera trabajar, es que
a
veces tampoco tiene los medios suficientes ni los más adecuados para
emplearse a fondo".
Cifras oficiales y realidades
Desde mediados de los años 90, el Estado ha garantizado los sueldos a los
trabajadores. También el pleno empleo. En esta isla de 11 millones de
habitantes, de los que según datos oficiales 4,9 millones constituían la
población económicamente activa, la tasa de desocupación se cifra en el
1,8
**** ciento.
Pero la realidad es que muchas personas prefieren no trabajar ****que
reciben
divisas de familiares en el exterior que superan con creces los 17 dolares
de salario promedio que ganan los cubanos o ganan más en las múltiples
modalidades del mercado negro que fluye dinámicamente en la isla. Según el
Centro de Estudios de la Economía Cubana más del 60 **** ciento de la
población tiene acceso a divisas.
De todas maneras, todavía posible ir a una oficina estatal, como la Aduana
del puerto de La Habana, y ser testigo de una escena como la que presenció
esta corresponsal el pasado miércoles: en el lugar había cuatro mujeres.
Una
profundamente dormida sobre su escritorio. Dos que conversaban un rato
sobre
nimiedades hasta que una de ellas se acomodó sobre su mesa para echar una
siesta. Y solo una de ellas, la cuarta, trabajando frente al computador.
El ahora presidente Raúl Castro ha expresado desde hace meses su apoyo a
la
idea de que quienes produjeran más tuvieran más, siempre y cuando
beneficiaran al resto de los conciudadanos. Lo reiteró en el discurso del
26
de julio del año pasado y en cuanta o****tunidad ha tenido.
Si lo consigue, dejará de escucharse la frase tan extendida en el mundillo
diplomático y empresarial extranjero: "Cuba es el único país del mundo
donde
se puede vivir sin trabajar".
MILAGROS LÓPEZ
PARA EL TIEMPO
LA HABANA


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